FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

sábado, 6 de junio de 2026

¡Bienvenido, Santidad!


Dicen que el Papa no da puntada sin hilo, y tampoco en sus viajes; y considerando que el momento que vivimos en España es particularmente crítico, esperaba con expectación sus palabras y sus gestos.

No porque vaya a cambiar algo, ¡ojalá!, sino porque al menos nos quedará el consuelo de que nos lo advirtieron, "ya os lo dije, ese no es el camino". Y también por ver hasta qué punto se entera de lo que pasa en el mundo, al menos en este país.

Y no ha tardado nada en cumplir mis expectativas. "La tentación de ganar popularidad, avivando el fuego de las polarizaciones, parece crecer en lugar de disminuir. La dignidad humana no deja de ser violada (...) Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad”.

Estas palabras, recién pronunciadas, ponen el dedo en la llaga, y demuestran que sí sabe lo que se cuece por estas tierras.

Es España un país dividido y enfrentado desde que las llamadas izquierdas decidieron finiquitar el espíritu de la transición, espíritu de concordia y consenso, iniciando una progresiva radicalización, lo que provocó un fuerte resurgir de la extrema derecha que estaba reducida a grupúsculos irrelevantes. Y en esas estamos.

Mantener abiertas, con un maniqueísmo cargante y simplón, las heridas de la Guerra Civil, es una de las tareas más innobles que pueda concebirse. Erosionar la división de poderes, base de la democracia, es jugar con fuego. Llevar la corrupción, aliada con inconfesables intereses políticos, hasta las más altas esferas del estado, es vergonzoso e inadmisible. Manipular la educación hasta límites, en ocasiones ridículos, es reventar el futuro.

No va desencaminado León XIV cuando habla de cultura, interioridad y educación libre y de calidad. No se equivoca cuando dice que está en juego la dignidad humana, violada, por ejemplo, en los niños y adolescentes, cuando el profe de turno, sea del signo que sea, manipula sus mentes según sus personales y discutibles criterios.

Tiempos difíciles para el diálogo, el consenso y la paz. El mismo miedo me da los que arrancan cruces o hacen burla de creencias y símbolos religiosos, que los que a la sombra de estandartes y entre velas e inciensos hablan de la cristiandad, concepto este con rancias y peligrosas connotaciones.

Le doy la bienvenida a León XIV con la esperanza de que su presencia, sus palabras y sus oraciones curen, aunque sea un poco, las profundas heridas que nos afligen.

¡Bienvenido Santidad!

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