Es un
tema del que he hablado muchas veces en el blog, pero voy a hacerlo otra vez, a
las puertas de julio. Es el de las bicicletas de montaña por los senderos. Y
vuelvo porque es a mi entender un asunto mucho más grave de lo que parece, y que se agrava en verano.
De
entrada, las que llevan motor son vehículos a motor, por lo que por lógica
deberían estar totalmente prohibidas en los senderos. Pero las otras, también.
No es
cuestión de opiniones, son hechos, aunque no hay peor ciego que el que no
quiere ver. La rueda no pisa, como el pie, arrastra y tritura abriendo una
zanja que el agua se encarga de agrandar. En pocos años, muy pocos, un sendero
de siglos se convierte en una zanja impracticable incluso para las bicis, por
lo que para evitarla van ensanchándolo, por lo que acaba convirtiéndose en una
rampa pedregosa de difícil tránsito y que facilita enormemente la erosión con
las graves consecuencias que de ello se derivan.
También
los hay que van más allá bajando a campo través sin respeto ni al terreno, ni a
la vegetación, ni a casi nada que se les ponga por delante. De estos,
afortunadamente no hay tantos.
Los
senderos son un bien natural, forman parte del paisaje, cultural e histórico al
que tienen derecho las futuras generaciones. Y la naturaleza no es un
polideportivo, es un ser vivo toda ella, en la que se dan millones de
interacciones (clima, suelo, vegetación, fauna…) que es necesario por el bien
de todos respetar.
No me
vale eso de que la naturaleza es de todos, porque precisamente porque es de
todos nadie tiene derecho a agredirla ni a deteriorarla de ninguna forma,
porque es de todos.
Y no
es un problema de educación, como algunos piensan. “Yo voy despacio y respeto a
los senderistas, las plantas, los bichos…” De muchos no lo dudo, lo he visto;
es un problema de sostenibilidad.
El
ciclismo en senderos es insostenible lo mires por donde lo mires. Y punto. Es
un hecho, solo hay que salir y verlo.
Ante
esto nadie está haciendo nada, simple y llanamente porque mueve dinero, mucho
dinero. Ni las administraciones, ayuntamientos incluidos, ni los ecologistas.
Todos miran a otra parte. Y callan. Luego se les llena la boca hablando de
sostenibilidad.
Pero
es mentira. Salid a los senderos de la Calderona. Un parque natural. O a los de
aquí cerca, Las Rodanas, zona también protegida. En todas partes el deterioro
de la red de senderos está siendo rapidísimo, y más desde que declararon legal
esta actividad con unos argumentos absurdos e incluso cínicos.
Haría
falta gestionar con valentía y ecuanimidad. Porque si la situación actual es hasta
denunciable si alguien se pusiera a ello, la prohibición total pura y dura
también sería un error. Ges-tio-nar, que es lo que no saben hacer, o no tienen
lo que hay que tener para hacerlo.
Esto acabará como acabó la acampada libre, prohibida. Y
espero que no sea así, sin más, pero dudo mucho que haya gestores capaces de
hacer esto bien. O seguiremos como ahora, la devastación, o lo prohibirán.
Escribí en el blog una entrada en la que proponía una
serie de medidas para reconducir esta situación sin radicalismos tan estériles
como irritantes y a la postre, injustos. Si queréis leerla teclead en el
buscador urge regular el ciclismo de montaña.
En
fin, triste panorama el que tenemos delante. Calor desmesurado, grave peligro
de incendios, basura, senderos reventados, actividades masivas en el medio
natural…
Triste
panorama.
A
continuación podéis ver algunas fotos de senderos, todos ellos de zonas
protegidas. Algunos los conocí antes de que las bicis los reventaran.


No hay comentarios:
Publicar un comentario