FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

viernes, 11 de enero de 2013

¿Móviles con contrato?


Faroleando por la red, encontró Isabel este interesante testimonio sobre la utilización de los teléfonos móviles. Los señores Hoffman, de Cape Cod (Massachussets, EEUU) regalaron a su hijo Greg, de 13 años, un iPhone; pero junto al deseado regalito, llegó también un contrato en el que se estipulaban 18 condiciones para que Greg disfrutara de su “juguetito”, quedando claro que si incumplía alguna de las condiciones, el contrato quedaba roto, y el iPhone volvía a sus padres.
¿No es una buena idea?¿Por qué no nos planteamos regalar a los niños móviles “con contrato”?¿Por qué se los regalamos normalmente demasiado pronto y sin condiciones? ¿Por qué no controlamos en serio el uso que hacen de él? Aquí está a modo de ejemplo, el contrato que tuvo que firmar Greg para disfrutar de su iPhone.

1. Es mi teléfono. Yo lo he comprado (la madre). He pagado por él. Yo te lo cedo.

2. Siempre sabré la contraseña.

3. Si suena, responde. Es un teléfono. Di hola, sé educado. Nunca ignores la llamada si es de tu padre o de tu madre. Nunca la ignores.

4. Danos el teléfono a las 19,30h si al día siguiente tienes clases, y a las 21.00h el fin de semana. Se apagará durante la noche y se volverá a encender a las 07.30h. Respeta los horarios de las otras familias, como a nosotros nos gusta que también se respete el nuestro.

5. El teléfono no irá contigo al colegio. Conversa con la gente con la que luego te mandas mensajes. Es una habilidad social.

6. Si se te cae a la bañera, al suelo o se rompe, tú eres el responsable de pagar la reparación. Debes tener ese gasto previsto.

7. No uses la tecnología para mentir o vacilar a nadie. No participes en conversaciones que pueden herir a otros. Sé un buen amigo o al menos aléjate de esas situaciones.

8. No envíes mensajes, correos o contactes con gente con la que no lo harías en persona.

9. No converses por el teléfono móvil con las personas a las que no traerías a casa.

10. Nada de porno. Busca en internet información y compártelo conmigo. Si tienes cualquier duda pregunta a alguien. Preferiblemente a tu padre o a mí.

11. Apágalo o ponlo en silencio cuando estés en público. Sobre todo en los restaurantes, cines o cuándo estés hablando con una persona. No eres maleducado, no dejes que un iPhone cambie eso.

12. No envíes o recibas imágenes de las partes íntimas de nadie. No te rías de eso. Algún día estarás tentado aunque seas muy inteligente. Es peligroso y pude arruinar tu adolescencia. Es una mala idea. El ciberespacio es más grande y poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo desaparezca, incluida la mala reputación.

13. No hagas fotos y vídeo de todo. No hay necesidad de documentar tu vida entera. Vive tus experiencias. Se almacenarán en tu memoria para siempre.

14. De vez en cuando deja el teléfono en casa y siéntete seguro con la decisión. No es una extensión de cuerpo. Aprende a vivir sin él.

15. Descarga música nueva o vieja, pero diferente de la que escuchan millones de personas al mismo tiempo. Tu generación tiene acceso a más música canciones como nunca nadie ha tenido antes. Disfruta de la ventaja. Expande tus horizontes.

16. Los juegos de palabras, puzles, o los de entrenamiento mental son los mejores.

17. Mantén los ojos abiertos. Mira el mundo que pasa a tu alrededor. Mira por las ventanas. Escucha a los pájaros. Da paseos. Habla con desconocidos. Pregúntate sin usar google para responderte.

18. Si pierdes el rumbo te quitaré el teléfono. Nos sentaremos a hablar sobre ello y empezaremos de nuevo. Tu padre, tú y yo estamos siempre aprendiendo. Estamos contigo y estamos juntos en esto.

            ¿Qué os ha parecido? Yo creo que no es tan descabellado hacer algo así. Y tenéis derecho a hacerlo. Tenéis derecho. Escribid un contrato, lo habláis, lo explicáis y le invitáis a firmarlo. Y si no quiere y se enfada, que se enfade, es su derecho. Pero si no hay contrato, no hay móvil. Es muy importante tomarse el tema de los móviles en serio. Es una herramienta muy potente y tan útil como peligrosa. ¡Cuidado!.

            Así como para dejar a vuestros hijos en manos del colegio o del médico, pedís unas garantías de que van actuar adecuadamente por el bien de ellos, cuando dejéis a vuestros hijos en manos del móvil, ¿qué garantías tenéis de que el aparatito va actuar adecuadamente y por el bien de vuestros hijos? Porque la realidad es que, no está el móvil en manos de ellos, sino ellos en manos del móvil.

            Volveremos sobre el asunto.

NOTA:

            Ya sé que abordar este tema, según edades, es difícil y si ya llevan años con el móvil, también. Pero vale la pena intentarlo. Y si aún no lo tiene, hacedlo bien desde el principio.

jueves, 10 de enero de 2013

Montcorbison invernal. Enero de 1982.

Jesús y Paz en la cima del Montcorbison. 3 de enero de 1982.
Laderas vírgenes del Montcórbison. 3 de enero de 1982.
Un breve descanso en la ascensión. 3 de enero de 1982.

Fue en enero de 1982. ¡Qué jóvenes éramos! ¡Qué ansia de conocer valles nuevos! ¡Qué ganas de subir montañas! ¡Qué placer de estar en la nieve!...
Habíamos subido al valle de Arán el día uno, y estuvimos hasta el cinco. Había mucha nieve, y hacía un frío que pelaba, pero fuimos, ¡cómo no!, en tienda.
La cima elegida fue el Montcorbison. Montaña hermosa y muy accesible que nos ofrece un panorama rotundamente hermoso, espectacular, de ensueño; y más cuando el paisaje está, como estaba entonces, nevado.
El Montcorbison es la montaña que más veces he subido en mi vida. He estado en su cima en veinticinco ocasiones, en todas las estaciones y en las más diversas condiciones meteorológicas. Solo y acompañado. En fin, podía decir que es…“mi montaña”.
Aquel 3 de enero de 1982 la subía por segunda vez, y me acompañaban mis muy queridos amigos, Herr Basilovich y la Pazuela, o sea Jesús Basilio y Mari Paz. En aquel viaje, aparte de la ascensión, hicimos una excursión por Conangles y paseamos por Arán. ¡Qué diferente era entonces el valle! ¡Qué diferentes nosotros!
¿Pero sabéis qué, Paz y Jesús? Que es motivo de gran alegría, que después de tantos años sigamos subiendo montañas, juntos; sigamos acampando en tienda; que las ansias de seguir ascendiendo permanezcan intactas; que el placer de estar allá arriba sea más intenso, más hondo si cabe, que entonces.
Además nuestra amistad está fraguada en la montaña, y se ahonda cada vez que volvemos a ella. Vemos que ha pasado el tiempo, y que la montaña nos sigue llamando. Y cuanto más mayores somos, más urgencia tenemos de atender a su llamada y más profundas son las consecuencias de hacerlo. ¿A que sí?
Bueno pues a disfrutar de las fotos. Ya sabéis que son diapositivas digitalizadas, pero “mola” verlas.

Y por cierto, veréis que salimos muy poco en las fotos. Es que entonces los carretes eran caros y teníamos ojos y… dinero solo para ese mundo que estábamos descubriendo. Nosotros sobrábamos en las fotos.

NOTAS: Si quieres ver más fotos pulsa el enlace Montcorbison invernal  y si quieres algún track para subir la montaña, pídemelo, tengo varios diferentes.

miércoles, 9 de enero de 2013

Ideas para educar. 3.4 Coherencia en nosotros. Hacer lo que decimos.


1.-CONOCER:
1.1 ¿Qué es realmente un niño?

2.-PREVENIR:
2.1 Desde la cuna.

3.-INTERVENIR:
3.1 Acuerdo total papá-mamá.
3.2 Control de la familia extensa.
3.3 Control de otros agentes educativos.
3.4 Coherencia en nosotros. Hacer lo que decimos.
3.5 Normas claras y concretas. Las precisas.
3.6 Hablar poco. “No comerle el coco”.
3.7 Ignorar conductas no deseadas. Reforzar las deseadas.
3.8 No mostrar que controla nuestro estado de ánimo.
3.9 No exigirle lo que no somos capaces de hacer nosotros.
3.10 Valorar si vale la pena “entrar en combate”.
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            Le digo gritando, ¡no grites! Le recrimino que es un  guarro y tiro la colilla al suelo. Le pido que me escuche cuando le hablo, y sigo mirando la tele cuando me habla. Le obligo a comerse las lentejas, pero yo nunca pruebo el pescado…
            Es uno de los fallos más frecuentes en los educadores, nuestra falta de coherencia. Una falta de coherencia a veces tan exagerada, que puede llegar a dar hasta risa, sino fuera porque…estas cosas no da risa.
            Y el problema es que tanto los niños como los adolescentes son especialmente sensibles a la falta de coherencia, aunque ellos también sean incoherentes. Nos “la pillan” enseguida, y entonces, quizás sin darnos cuenta, perdemos ante ellos toda autoridad moral. Y luego, cada vez, nos hacen menos caso, ¡claro!
            Coherencia significa que entre lo que pensamos, decimos y hacemos, o no existe diferencia, o existe una diferencia mínima. Si yo pienso que no hay que gritar, digo que no hay que gritar, sin gritar. Si pienso que el niño no ha de ser un guarro, le digo que no haga guarradas y no las hago yo. Si pienso que es bueno que nos escuchemos, le exijo que me escuche cuando le hablo, y le escucho cuando me habla él. Si pienso que ha de comer de todo, le obligo a que coma de todo, pero yo también como de todo…
            Es más difícil de lo que parece esto de la coherencia en uno mismo, y educar en la coherencia, es el más difícil todavía. Pero es importante, y hay que hacerlo, porque la coherencia, como casi todo, también se aprende. Y además, porque educar en la coherencia fortalece tres principios básicos de la conducta específicamente humana: la reflexión, la asertividad y la voluntad.
            La coherencia supone, primero un pensamiento, una reflexión; luego el ser capaz de verbalizar oportunamente ese pensamiento, la asertividad; y finalmente, la voluntad de actuar en consecuencia con lo dicho. Lo pienso, lo digo y lo hago. El niño debe aprender esto.
            Las personas coherentes nos atraen, nos inspiran confianza, nos dan seguridad, nos merecen respeto, aunque no pensemos como ellos. En la coherencia vemos solidez, claridad, transparencia, autenticidad. Las personas coherentes educan aún sin saberlo, porque actúan de modelo, dan ejemplo, y como todos sabemos, se educa con el ejemplo.
            Y además, los cristianos tenemos precisamente en Jesús, al hombre coherente hasta las últimas consecuencias. 

domingo, 6 de enero de 2013

Queridos Reyes Magos, deseo...



La última clase antes de las vacaciones, felicité las Navidades a mis alumnos de 2º de secundaria, y les pregunté sobre el sentido de la expresión con la que les había felicitado, “¡feliz Navidad!”. Quedó claro que lo que hacíamos con esta frase era desear que las personas a las que se lo decíamos fueran felices. Y entonces les dije: “pues eso, feliz Navidad, deseo que seáis felices”, y añadí, “pero, ¿qué necesitáis para ser felices?”. Aquello se convirtió en una carta a los Reyes Magos. Fui anotando en la pizarra todo lo que decían que necesitaban para ser felices…cosas, muchas cosas, mil cosas, aunque hay que decir, en honor a la verdad, que hubo alguna que otra tímida excepción.
Luego pregunté, ¿de verdad, de verdad tener esto os hará felices…de verdad?; ¿y sabéis qué me dijeron?, que no, así de claro, que no. Pregunté entonces ¿qué necesitáis pues para ser felices, qué necesitamos para ser felices?, y alguien dijo “el amor”. Ante tan lapidaria respuesta dije: “eso no vale, esa palabra, sin más, no significa nada; concreta, concreta más”. Y tanto que concretaron cuando alguien dijo : “que nos quieran”. Sí, eso dijeron mis alumnos de 2º. Les hace felices que les quieran y poder querer. Y hablaban en serio, sé que hablaban en serio.
Atención papás, escuchadles. Necesitan sentirse queridos, necesitan vuestra presencia, vuestra atención, vuestro tiempo. Necesitan poder quereros, necesitan veros queriéndoos y si eso no puede ser, al menos respetándoos…
Desde esta perspectiva, sí podemos hablar del amor. Ellos necesitan ver a su alrededor y vivir la experiencia del amor, pero del amor no sólo como una emoción, un impulso, que surge y a duras penas controlamos, sino yendo más allá, como un acto libre y voluntario que me lleva a ser de verdad feliz haciendo felices a los otros.
Y al acabar la clase les deseé, desde lo más hondo, ¡feliz Navidad! Y ellos sabían qué les estaba deseando. Y la carta a los Reyes Magos que había en la pizarra, encontró su verdadero lugar cuando alguien dijo: “bueno, eso no estaría mal, pero no es lo importante”.

Ejemplo de aplicación práctica.
Los Reyes le traen “la maquinita” al nene y así, él está contento y a nosotros deja de darnos la vara. Al nene le gusta, claro, pero también sabe que no es lo importante. Lo sabe. 

sábado, 5 de enero de 2013

Reyes de 1985.

Llegamos a Barruera. Ahora andando a Durro. 1 de enero de 1985.
Subiendo a la Pala de Ginebrell a 21º bajo cero. 3 de enero de 1985.
En la cima de la Pala de Ginebrell. 3 de enero de 1985.
Montañas vírgenes. Hoy hay aquí una estación de esquí. 3 de enero de 1985.
En la explanada de san Quirce.
Así dejamos Durro el día 5 de enero.
Habíamos ido un grupo de juniors de la parroquia, el día 1 de enero de 1985, a Durro, en el valle de Bohí, a pasar unos días. ¡Y bien a gusto los pasamos! El regreso fue otra historia... El día 5, por la mañana, salimos con la intención de llegar a casa la noche de Reyes. Llegamos a primera hora de la tarde del día 7.
Un inesperado y fuerte temporal, entrando por el sur, provocó una intensa nevada al encontrarse con las bajísimas temperaturas que había en los Pirineos. Cuando salimos de Durro apenas nevaba, pero pronto arreció la nevada y en Puente Montañana la carretera ya estaba cortada y el pueblo atestado de toda la gente que se había quedado atrapada. Pedimos ayuda al cura, mosén Joan, que se portó muy bien con nosotros. Nos invitó al festival de Reyes, en el que colaboramos con nuestros cantos y guitarras. El festival se hizo en el local que el mosén, nos lo había dicho ya, nos dejaría para dormir. Luego, la cena en el bar y la oración en una pequeña capillita románica a las afueras del pueblo antes de acostarnos. Primera noche. Era la Noche de Reyes.
Al día siguiente, rumbo al sur. Hacia media mañana abrieron la carretera. Había mucha nieve y hacía mucho frío, aunque ya no nevaba. No llegamos muy lejos. El vetusto autobús con el que íbamos, tan solo llegó, y porque al final lo empujamos, a Tolva, el pueblo siguiente. Se le había congelado todo. Allí, la gente también se desvivió por nosotros. Nos refugiamos en el bar a donde los vecinos venían a ofrecernos sus casas por si teníamos que pasar allí la noche. Mientras, buscábamos por teléfono otro autobús que nos devolviera a Ribarroja. Ninguno se atrevía a subir al Pirineo. Al fin, la Guardia Civil de Benabarre encontró en un pueblo próximo, al que tuvieron que ir andando, un autobús, cuyo conductor se ofreció a hacer el viaje, pero al día siguiente. Entonces, para que estuviéramos todos juntos, y fuera así más fácil salir por la mañana, el alcalde nos ofreció los bajos del ayuntamiento, que estaba de reformas, donde instaló estufas para que no pasáramos frío. El termómetro en la calle no subía de los 20 grados bajo cero. Segunda noche. Era la noche del día de Reyes.
Y por fin, el día 7, de buena mañana, salimos rumbo a casa a donde llegamos a primera hora de la tarde.
Aquí había preocupación: “uns dies tan senyalats y el xiquets perduts, allá en les muntanyes nevades”. Pero nosotros no estábamos perdidos; al contrario, nos sentimos muy acogidos, sentimos el calor de la gente, su esfuerzo porque estuviéramos cómodos en todo momento, su cariño...
Recuerdo muchísimos momentos de aquellos días, pero hubo dos, al menos para mí, muy especiales.
Uno fue en Puente Montañana cuando cantamos en el festival de Reyes con la gente, con los niños del pueblo. Éramos todos uno. Contrastaba el calor humano, amable y próximo con el frío intenso que había al otro lado de los cristales velados…
Otro, cuando en Tolva, a las 12 en punto de la noche, en el bar del pueblo, apagaron las luces, y todos a coro, nosotros y los vecinos que nos hacían compañía, entonamos el cumpleaños feliz, mientras sacábamos de la cocina, una tartita improvisada (una magdalena), con dos velitas; una para Mª Ángeles que había cumplido años ese día y otra para Toni que los cumplía el día que empezaba. Fue un momento emocionante, mágico. El entorno también era mágico…
Sí, aquello fue otra historia. No tuvimos que llegar a casa para ver qué nos habían traído los Reyes, aquel año. Sus majestades vinieron a donde estábamos nosotros, a las montañas, aquel 1985.
Comimos bien con el poco dinero que llevábamos, dormimos calientes, nos sentimos protegidos por gente que no conocíamos de nada. Sí, los Reyes, vinieron en medio del temporal, con el frío, con la nieve, y nos trajeron de regalo la maravillosa experiencia de que después de todo hay mucha, mucha gente buena en el mundo, y eso es bonito, eso da paz.
Aquel largo regreso sí fue un regalo de Reyes inolvidable.

NOTA:
            Si quieres ver más fotos de aquel viaje, pulsa Reyes de 1985.

miércoles, 2 de enero de 2013

Propósitos de año nuevo.


Amanece un  nuevo año y toca como siempre hacer buenos propósitos. ¿Podrían ser éstos?
Primero, entrar más y más en lo hondo de mí mismo, conocerme cada vez mejor, saber cuáles son mis límites y aceptarlos, quererme cada vez más, aunque sólo sea porque hay gente que me quiere…
Segundo, conocer, entender a los demás. A mi familia, a mis amigos; quererlos, cuidarlos, aceptarlos tal cual son. Y a los que no son amigos y tratan de amargarme la vida, con o sin conciencia de ello, al menos perdonarlos, si puedo, incluso entenderlos…
Tercero, seguir disfrutando de la creación, de la naturaleza, de ese inmenso regalo. Seguir viendo atardeceres, recorriendo caminos, subiendo montañas…
Cuarto, profundizar en la Fe, no perder la esperanza de que lo mejor está por venir, encontrar la paz y la alegría en lo hondo de la vida, no en su superficie movediza e inestable…
En resumen, hacer de la vida un encuentro permanente y simultáneo, conmigo mismo, con los demás, con la creación y con Dios. Seguir profundizando más y más en esos cuatro encuentros, que espero al fin converjan en la plenitud del Amor.

martes, 1 de enero de 2013

Receta.Olla aranesa.


Ya se ha instaurado como tradición entre nuestros “amigos de Valencia” o “los del Movi”, como también decimos, quedar una noche en casa, poco antes de acabar el año, para degustar una olla aranesa en homenaje a nuestros muy queridos Pirineos y a nuestras barrigas, algunas de las cuales ya empiezan a marcar la curva de los años.
Este sábado pasado, 29 de diciembre, cenamos bien a gusto, una olla aranesa que estuvo tres horas largas cociendo con fuego de leña. Luego charlamos y  acabamos cantando aquellas canciones de nuestra juventud, cuando pensábamos que iba a cambiar el mundo, que íbamos a cambiar el mundo…Todo esto, envuelto por el ambiente grato y acogedor que sabe crear Isabel. Estuvo bien, creo yo.
Ahí va la receta de nuestra olla aranesa.

Ingredientes aproximados para 18 personas.

Dos huesos de ternera.
Un hueso de jamón.
Un espinazo de cerdo, no entero, claro.
Un rabo de cerdo.
Media gallina.
Medio pollo.
200 gr. de magro o solomillo de cerdo.
200 gr. de ternera para guisar.
Medio pato.
8 pelotas no muy grandes.
Medio repollo.
8 zanahorias.
1 bolsa de acelgas troceadas.
2 ramas de apio.
2 nabos.
2 puerros.
2 botes de alubias blancas.
2 botes de garbanzos.
400 gramos de fideos medianos.
200 gramos de arroz.
10 o 12 pastillas de caldo de carne.
Pimienta negra en polvo y sal.

            Sea el perol de considerables dimensiones para trabajar a gusto. Sofríanse todos los huesos y la carne, sin prisa, removiendo con frecuencia. Cuando ya estén sofrititos, llénese el perol de agua y añádanse entonces las hortalizas, las verduras, las pastillas de caldo y la pimienta. Déjese cocer el conjunto unas dos horas, removiendo de vez en cuando. Sucederá que el caldo habrá adquirido consistencia, y un exquisito aroma invadirá el lugar; entonces añádanse los garbanzos y las alubias. Siga removiéndose. Un cuarto de hora después añádase el arroz y los fideos. Siga removiéndose. Rectifíquese ahora, si procede, la cantidad de caldo y de sal. Y tras unos quince minutos más, sáquese la olla del fuego y déjese reposar.
Este plato llama al vino. Un buen tinto casa perfectamente con este manjar.
¡Qué aproveche!...y feliz año a todos.