FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Este Primero de Mayo no veré la tele, ni oiré la radio, ni leeré periódico alguno.

Fotograma de la película  Daens, dirigida por Stijn Coninx y estrenada en 1992. Muy interesante para un 1º de Mayo.
La realidad es muy compleja. Entenderla cabalmente, difícil. Necesitaríamos, de entrada, poder acceder a la información sin que ésta haya sido previamente manipulada, y después poder realizar un análisis serio y objetivo de dicha información, exento de prejuicios. De lo primero soy consciente. Lo segundo, aunque sé que la información de que dispongo está sesgada, lo intento.
Por eso, a estas alturas de la corrida, no me fío de la palabra de nadie. Ni de la del gobierno, hasta que no vea que todos los ajustes, recortes y mandangas, se traducen en una mejora real de la vida de la gente. Ni de la de la oposición, mientras no cambie la cúpula dirigente, falta de toda autoridad moral, y su discurso cínico y por consiguiente extremadamente irritante. Ni mucho menos de la de los grandes sindicatos, que hace ya mucho tiempo me decepcionaron y viendo su actuación en la pre-crisis y luego en la crisis, me han decepcionado todavía más.
Y como de nadie me fío, este Primero de Mayo no veré la tele, ni oiré la radio, ni leeré periódico alguno. Por salud física y mental.
Me elevaré por encima del esperpento valleinclanesco en que se convertirá  España y soñaré, en medio de la tormenta, con el sol. Soñaré que “habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos un tierra que ponga libertad”, y justicia, y cultura, y trabajo para todos.
Con este bonito vídeo de la famosa canción de Labordeta, Canto a la libertad, os deseo a todos un Feliz Primero de Mayo. Canto a la libertad. Labordeta.
        Y si quisierais ver la película Daens, de la que he sacado el fotograma de esta entrada, está completa y en español en YouTube. Aquí está el enlace. Daens.

lunes, 29 de abril de 2013

Dos de Mayo. ¡Hay que matar a un francés...o a una francesa!

Conocéis el cuadro ¿verdad? Según la ecuación, el hecho ya no es rentable. Los franceses  pueden estar tranquilos.
Se acerca el 2 de mayo y se me ocurre que podríamos celebrar tan marcada fecha (cuyo significado desconoce la mayoría de nuestros actuales alumnos, dicho sea de paso) de dos maneras distintas e incompatibles entre sí, desde luego. Hay que elegir. Por eso lo digo con tiempo. Veámoslas.
Primera propuesta. Nos ponemos de acuerdo cada 500 ciudadanos, cosa harto difícil en este país, buscamos un francés, o una francesa, hay que ser "lingüísticamente" correctos, y al grito unánime de ¡Agustina! ¡Agustina!, nos abalanzamos,sobre él, o ella, y lo liquidamos o la liquidamos. Por sorpresa, sin compasión, henchidos en amor patrio. Después, sobre sus despojos aún calientes y sanguinolentos, representantes del pueblo, previa y democráticamente elegidos, deben inundar el aire con hermosos discursos llenos de emoción por los caídos, admiración por Agustina y satisfacción por hacer justicia a la memoria.
Segunda propuesta. Hacer algo parecido a lo que hicieron en el precioso pueblo de Hecho, en el Pirineo aragonés. Lo cuento. Aquel verano, el de 2009, hacía 200 años que el ejército francés, cruzando las montañas, cayó sobre el pueblo provocando una gran matanza y la casi total destrucción. Para conmemorar tan terrible acontecimiento, ondeaban en el balcón del ayuntamiento y en las calles del pueblo las banderas de ambos países. Al caer la tarde, en la plaza, franceses y españoles juntos, guardamos unos minutos de silencio, mientras manteníamos encendidos mecheros y candelas. Las campanas de la iglesia tocaban a muerto. No hubo discursos, no hubo palabras. Solo luz, silencio y el tañer de las campanas en la calma de un anochecer de verano. El sol se ponía tras las montañas en paz. Las dos banderas ondeaban juntas.
Me imagino que todo el mundo estará de acuerdo en celebrar el 2 de mayo según la segunda propuesta, claro. Es que de aquello ya hace mucho tiempo. La memoria histórica no llega tan lejos.
Pero yo me pregunto, ¿dónde está la ecuación que nos permite encontrar el número que marca el límite entre recordar de una u otra manera los acontecimientos históricos? ¿No será HH=RP? Sí, yo creo que es ésta la ecuación. Cuando el hecho histórico es igual a rentabilidad política, hay que hurgar en él, hozar en el fango del odio, la revancha, la venganza, la violencia. Mantener la herida abierta. Aunque hipotequemos el futuro.
Decía Antonio Machado: “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, que una de las dos Españas ha de helarte el corazón” Y al fin, en un terrible verano, se heló el corazón de España entera. Y el poeta ya lo había advertido; lo dijo a principios del siglo XX.
Principios del siglo XXI. Esa triste y vieja herida parece ser que sigue siendo rentable. Lo dice la ecuación. Hay que hacer que siga abierta, supurando.
Yo, por mi parte, me quedo con lo que viví en Hecho. Las dos banderas ondeando juntas, asumiendo el pasado, no olvidándolo, superándolo. ¿Cuánto tiempo habrá de pasar para que ondeen juntas las dos Españas mirando al futuro?

miércoles, 24 de abril de 2013

Ideas para educar. 3.6 Hablar poco. "No comerle el coco".



1.-CONOCER:
1.1 ¿Qué es realmente un niño?

2.-PREVENIR:
2.1 Desde la cuna.

3.-INTERVENIR:
3.1 Acuerdo total papá-mamá.
3.2 Control de la familia extensa.
3.3 Control de otros agentes educativos.
3.4 Coherencia en nosotros. Hacer lo que decimos.
3.5 Normas claras y concretas. Las precisas.
3.6 Hablar poco. “No comerle el coco”.
3.7 Ignorar conductas no deseadas. Reforzar las deseadas.
3.8 No mostrar que controla nuestro estado de ánimo.
3.9 No exigirle lo que no somos capaces de hacer nosotros.
3.10 Valorar si vale la pena “entrar en combate”.

            Bla, bla, bla, bla y bla… Mucho bla. Es inútil y contraproducente. Tanto bla, bla y bla…y bla.
            Voy a empezar exponiendo la conclusión. Para corregir conductas, sí o no y punto. Y a veces ni eso. Para disfrutar de hijo, cuando está de buenas, hablar mucho, mucho, cuanto más mejor.
            Uno de los errores más frecuentes en la práctica educativa diaria, es el de dar innecesarias y continuas explicaciones a los niños de por qué han de hacer esto o aquello o por qué no han de hacerlo.
            Creemos que hablando mucho llegamos a algún sitio. Pues no. Bueno sí. Llegamos a que acaben haciendo lo que les venga en gana y nosotros cabreándonos.
            Hay varios motivos por los cuales, a los niños (con los adolescentes es otra historia) no hay que darles demasiadas explicaciones y mucho menos comerles el coco con largos discursos y moralinas.
            Primero. El niño aunque utiliza las mismas palabras que nosotros, no las utiliza de la misma manera, ni tienen el mismo significado que lo tienen para nosotros. Da la impresión de que nos entienden, pero muchas veces no es así.
            Segundo. El niño utiliza el lenguaje en clave emocional. Nosotros en clave racional. Frecuentemente, la comunicación no es real, aunque lo parezca.
            Tercero. El niño puede ser muy persuasivo (pesado, pelma) si sabe que la repetición de las mismas palabras una y mil veces, le llevará a salirse con la suya; nosotros no tenemos ni de lejos tanta paciencia. Ante su insistencia, la mejor respuesta es nuestro silencio e indiferencia. No tratemos de ahogar su verborrea con la nuestra.
            El planteamiento es muy simple. Ellos, normalmente ya saben lo que han de hacer y lo que no. No hace falta repetírselo mil veces, ni justificarlo, ni explicarlo. Por lo tanto, lo mejor es “si” o “no”; y si pregunta por qué, “tú, ya lo sabes”. Y ya está. Si insiste: ignorar, ignorar, ignorar. A ver quien aguanta más. Es un pulso, a veces muy duro. Pero lo hemos de ganar porque nos jugamos mucho.
            Ahora bien. Si somos parcos en palabras para corregir, dirigir, adiestrar, sancionar, habituar, seamos generosos para disfrutar de ellos. Contémosles cuentos, hablémosles del mundo, respondamos a sus por qués con calma y paciencia.
            Cuando un niño de tres años pregunta a su papá, “papá, ¿por que las personas cuando se hacen viejas se mueren? el papá, como pueda, ha de responder…aunque tampoco pasa nada si se toma un tiempo para hacerlo, y cambia de tema en ese momento.
            Pero cuando dice que quiere el “petisuis” antes de cenar, no hay nada que hablar. O cuando no quiere ponerse el cinturón de seguridad, tampoco. Y si llora, que llore. Eso es sano para los pulmones, y relaja.
            Es que ¿sabéis lo que pasa?, que somos nosotros los que necesitamos darles la explicación, los que necesitamos justificar ante nosotros mismos nuestra conducta, porque en el fondo, nos duele no satisfacer el deseo del niño, de nuestro hijo, aunque algo nos diga que no es bueno que lo hagamos.
            Y es que educar es duro, muy duro. Duele. A veces mucho. El educador al que no le duele educar, no es educador.

martes, 23 de abril de 2013

Feliz Día del Libro.


Siempre que les digo por primera vez a mis alumnos que algunos muertos pueden comunicase con nosotros, que conmigo lo hacen muchas veces, me miran con cara de asombro. ¡Claro! Es una buena forma de captar su atención.
Luego les explico que cuando leemos un libro, estamos escuchando a la persona que lo escribió, aunque haga ya muchos años que nos dejó. También podemos escuchar a los que viven pero están lejos, en otras tierras, otras culturas, otros mundos…
Es bonito pensar que leer un libro nos introduce en una especial comunidad, una comunidad que de algún modo rompe nuestras limitaciones más radicales: el tiempo y el espacio. Nos libera de nuestra esclavitud más esencial.
Y si ese libro que abrimos está firmado por el autor, parece que esa comunicación es aún más íntima. Su mano estuvo físicamente ahí, donde está ahora la mía. Su alma está ahí, en esas páginas. Puedo cogerlo, abrirlo, y haciendo un momento de calma en mi vida, escucharle.
Y esta es mi felicitación en el Día del Libro. La foto del envés de la portada y de la primera página de una antigua edición de Platero y yo. A la izquierda, una preciosa tarjeta con el texto de F. Haugh “There is no better companion than a good book”, no hay mejor compañero que un buen libro, y en la otra, la firma de Juan Ramón Jiménez, el año 1942, cuando el mundo se desangraba en la II Guerra Mundial.
Disfrutad de la foto y luego del bonito texto de Platero y yo titulado Viñeta.


 Viñeta

Platero, en los húmedos y blandos surcos paralelos de la oscura haza recién arada, por los que corre ya otra vez un ligero brote de verdor de las semillas removidas, el sol, cuya carrera es ya tan corta, siembra, al ponerse, largos regueros de oro sensitivo. Los pájaros frioleros se van, en grandes y altos bandos, al Moro. La más leve ráfaga de viento desnuda ramas enteras de sus últimas hojas amarillas.
La estación convida a miramos el alma, Platero. Ahora tendremos otro amigo: el libro nuevo, escogido y noble. Y el campo todo se nos mostrará abierto, ante el libro abierto, propicio en su desnudez al infinito y sostenido pensamiento solitario.
Mira, Platero, este árbol que, verde y susurrante, cobijó, no hace un mes aún, nuestra siesta. Solo, pequeño y seco, se recorta, con un pájaro negro entre las hojas que le quedan, sobre la triste vehemencia amarilla del rápido poniente.

¡Feliz Día del Libro!

sábado, 20 de abril de 2013

...aunque sea por la libertad.



Este próximo 23 de abril, como todos los años, celebraremos el día del libro. Es una buena ocasión para pensar comprar, regalar, leer, compartir un libro, y también para pensar en los libros.
Y pensando, pensando, me he acordado de aquella película titulada Fahrenheit 451, dirigida por F. Truffaut en 1966, basada en la novela homónima de Ray Bradbury  publicada en 1953 en los Estados Unidos.
Me ha llamado la atención que la novela se publicó dos años antes de nacer yo, y la película se estrenó cuando tenía solo 11 años, y que sin embargo lo planteado en la película, y en la novela es de palpitante actualidad.
Por si no la conocéis, se nos habla de un  futuro donde los libros han sido prohibidos y la sociedad es controlada por el gobierno a través de unas pantallas ¿os suena? para lograr el bienestar colectivo y la máxima productividad laboral. Aquellos que leen, son considerados antisociales y delincuentes. Los bomberos tienen la misión de quemar todos los libros que encuentren. Fahrenheit 451 es la temperatura a la que se inflama el papel, 233 ºC.
No hablo más de la película, por si no la habéis visto y queréis verla, pero sí puedo hablar del amplísimo sector de la sociedad que ya vive en ese mundo de libros prohibidos, o mejor dicho, de no libros, porque de hecho no leen nunca. Y así ya tenemos una cosa. Faltaría lo de la pantalla a través de la cual la clase superior, gobierno y oposición, tratan de controlarnos; pero eso también lo tenemos, ¿no?
Pues nada, al menos parcialmente ya estamos ahí.
Y es que en la era de la información, masiva, inmediata, contradictoria, manipulada, es más importante que nunca leer. Establecer esa especial relación personal entre el autor y el lector. Dedicar tiempo a ello.
Pensemos que todos los fanatismos, todas las dictaduras, todos los totalitarismos sin excepción prohíben libros, los queman en cuanto pueden. Aunque sea por la libertad pongamos libros en nuestra vida. Aunque sea por la libertad.


¡Enhorabuena Alberto! Gracias padre Ángel.



Hemos asistido hoy a la primera comunión de Alberto, hijo de nuestros buenos amigos Paz y Jesús. La celebración, presidida por el padre Ángel, jesuita, me ha gustado muchísimo.
Este hombre ya es mayor, y desde su avanzada edad, ha sido capaz de adaptar la liturgia a los niños con una sencillez, una claridad, una profundidad y un cariño impresionantes.
Y no solo eso, sino que ha abierto la puerta al compromiso concreto diciéndoles que ser cristiano es amar y hacer felices a los demás. A todos. Y ya está. Y no les ha ocultado que esto a veces es bien difícil.
Todo con un ritmo pausado, sosegado, que no lento. Trasmitía luz, paz. Se estaba bien en la iglesia.
Ha adaptado la liturgia a la pastoral. Sin miedo. Lo importante es que la persona de Jesús llegue al corazón del hombre, en ese momento al corazón de los niños que le escuchaban.
        Creo que este buen sacerdote tiene muy claro que no hay que anteponer la ortodoxia litúrgica a las necesidades pastorales. Y eso es muy, muy importante.
Por todo esto,hemos salido contentos de que nuestro amigo Alberto y sus papás hayan gozado de tan hermosa celebración; y agradecidos al padre Ángel del bonito regalo que nos ha hecho a todos.

        ¡Enhorabuena Alberto! Gracias padre Ángel.

martes, 16 de abril de 2013

Espartano, vuelve con tu escudo o sobre él.

Monumento a Leónidas y paisaje de Meteora fotografiados por Antonio. ¡Grecia, Grecia, Grecia!

Era el año 480 antes de Cristo, cuando en el estrecho Paso de las Termópilas, Leónidas, rey de Esparta, con un puñado de soldados, dicen que unos 300, intentó contener al inmenso ejército de Jerjes, 300.000 hombres. Por una traición fue derrotado, pero su arrojo y valentía han pasado a la posteridad.
Y allí, justamente allí, ha estado estas Pascuas pasadas Antonio, uno de los profesores de historia del colegio. Me gusta, me parece muy bonito que pueda decir en clase a sus alumnos: “yo he estado allí, en las Termópilas, donde (este verano hará 2493 años) Leónidas combatió en una batalla imposible por la libertad de su pueblo”.
Sí, aquellos hechos quedan muy lejos, casi 2500 años, y la historia y la leyenda se enlazan creando hermosas narraciones que nos hablan de los ya remotos orígenes de nuestra cultura. Y eso hay que trasmitírselo a los niños, es importante que lo conozcan. Que de pequeños lo escuchen y disfruten y, a medida que crezcan, lo estudien, lo entiendan y descubran que Grecia y Roma están hoy en día en el alma de nuestra vida cotidiana mucho más de lo que nos imaginamos, aunque los sucesivos y “sapientísimos” programas educativos se hayan empeñado en borrarlas.
La historia es importante. Ser honestos y rigurosos al transmitirla, necesario. Pensemos que un pueblo sin historia, o con una historia falseada y maniquea, es un pueblo sin futuro, abocado a repetir los errores del pasado.
Es fundamental el trabajo de los profesores de historia, como lo es el de todos. Pero en estos tiempos tristes que corren, de manipulación, de inversión de valores, de desengaño social, su tarea, si son honestos, vuestra tarea Conxa y Antonio, que lo sois, adquiere una importancia crucial.
Somos el eslabón actual de una larga cadena que hemos de conocer y respetar. Nuestros alumnos tienen que saber de dónde venimos para saber a dónde vamos. Es el largo camino al que llamamos historia. Leónidas con sus 300, al principio, envueltos en vapores de leyenda, nosotros al final. El futuro, por escribir.
Cuéntales Antonio, cuéntales tú que has estado allí, cómo despidió a Leónidas su mujer: “Espartano, vuelve con tu escudo o sobre él”. Y volvió sobre él...
Tenéis tanto que contar...  No desfallezcáis.