FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

jueves, 27 de febrero de 2014

Evocando la fogata en la montaña...


Evocando aquel fuego que en julio del 83 nos iluminó y calentó durante una semana a orillas de la Basa de la Mora, en el corazón del macizo de Cotiella. Sólo nos encontramos con dos personas, una de ellas un pastor…un zorro cruzaba el prado, al atardecer, todos los días.

Cuando perdidos en el bosque sentimos ese especial aroma a leña, y presentimos la presencia de alguien que nos devolverá al camino…
Cuando desorientados en la noche vemos allá a lo lejos, en el valle, esa luz insignificante, ese leve resplandor que nos alegra y destensa…
Cuando en la noche fría o el día gris, lo cuidamos, lo mimamos, porque nos sabemos dependientes de él y nos alegramos al verle crecer fuerte y vigoroso…
Cuando más allá de los bosques, más allá de los prados, en el desierto de roca y nieve de la alta montaña lo echamos de menos y hemos de acostarnos con el sol…
Entonces entendemos profundamente el fuego, entendemos por qué no cansa mirarle, por qué alarga la noche, por qué crea leyendas, por qué hace grupo y llena el silencio.
Porque este espacio habitable ha sido quizá el primer espacio humano, verdaderamente humano en la historia del mundo.
En la inmensa grandeza de las montañas buscamos, como hace miles de años buscaron nuestros antepasados, ese hueco cálido, luminoso, ese punto de referencia, ese lugar de reposo, de encuentro, ese refugio seguro.
El frío, la noche, el miedo, quedan misteriosamente fuera, aunque estén ahí, acechando.
Cuando se acabe la leña…

martes, 25 de febrero de 2014

¿Y si los encerramos en el Congreso?


Me gustaría decirles a nuestros más altos políticos, hoy que están reunidos para analizar el estado de la nación, muchas cosas. Una de ellas es ésta.
En treinta y cinco años de democracia han puesto ustedes en marcha siete reformas educativas. Salimos a una cada cinco años. Una cada cinco años, y ya anuncia la oposición la octava en un ejercicio de irresponsabilidad monstruoso, puesto que a ese juego absurdo también se apuntarán “los otros” cuando tras una eventual salida del gobierno, vuelvan a él.
Y así estamos. Y así estaremos porque no veo luz al final del túnel, luego sigue habiendo túnel. Un túnel muy largo, demasiado largo para que una sociedad, un país pueda soportarlo sin resentirse hasta en lo más hondo.
Hace tiempo que cuando ustedes, los políticos, hablan de educación por la radio o la tele, cambio de canal. Y también lo hago cuando quienes hablan son miembros de su corte de pedagogos, psicólogos, intelectuales, a veces artistas, necios adalides de lo políticamente correcto, irritantes estómagos agradecidos. Por mi salud. Porque si les oigo se me retuerce el hígado, y sólo tengo uno.
¿No les puede caber en la cabeza que éste no es el camino?¿No ven los resultados?¿No ven que por encima de ustedes, de su partido, de su ideología está el país?¿Tan convencidos están de poseer la razón absoluta?¡Qué miedo!¡Qué miedo da eso!
Todos ustedes dicen que quieren negociar, que el que no quiere es el otro. Como los niños en el patio del “cole”: has sido tú, no “seño”, ha sido él…
Hace muchos siglos, alguien tuvo la feliz idea de encerrar a los cardenales y no dejarles salir hasta que eligieran Papa. Así nació eso de los cónclaves a puerta cerrada y sin intervención exterior. Y hubo Papa. La cristiandad no podía estar sin Papa.
España no puede estar más tiempo sin un sistema educativo mayoritariamente aceptado y estable, al margen del juego político, autonomías incluidas. El daño que están  haciendo a nuestros niños y jóvenes es inmenso, de consecuencias incalculables. ¿Qué no lo ven?
Por eso estaría muy bien que un nutrido grupo de profesores, padres y alumnos de todos los colores e ideologías, pusiera un buen día sitio a la bonita y conocida sala donde están ustedes sesudamente reunidos, tal día como hoy, por ejemplo, podría haber sido, y no dejaran salir ni entrar a nadie hasta que consensuaran una ley de educación y se comprometieran a dejarla quieta, por lo menos, 25 años, por decir algo.
Por supuesto les llevaríamos bocadillos de mortadela y de jamón, agua, zumos y pastelitos de boniato. Nada de alcohol, para que no se les nuble la mente. Les exigiríamos escucharse con respeto unos a otros, les permitiríamos ir al aseo por turnos, como en el “cole” e ir a ducharse una vez al día. 
Y cuando tuviéramos “fumata blanca” les abriríamos las puertas y saldrían entre vítores y aclamaciones, les haríamos la ola, el pasillo, les tiraríamos flores y hasta les pediríamos autógrafos.
Y si pasaran días, semanas e incluso meses y no fueran capaces de ponerse de acuerdo, que es lo que están haciendo, nos habrían demostrado que no son dignos de representarnos ni capaces de gobernar...
Pero supongo que el orden establecido y el estado de derecho no permitirían semejante insurrección popular. Llamarían a la policía, y al ejército si hace falta, para desalojar de indeseables los sagrados lugares de la patria donde reside la voluntad soberana del pueblo.
Con todos mis respetos, ¡imbéciles! La voluntad del pueblo, del no manipulado, es que se pongan ustedes de acuerdo de una puñetera vez y dejen la educación en paz, la educación y otros asuntos que no vienen ahora a cuento… Oposición no quiere decir hacer la contra sistemáticamente al gobierno y gobierno no implica avasallar con transitorias mayorías absolutas. ¿Es que aún no se han dado cuenta que eso no es la democracia? Lo que en treinta y cinco años han hecho con la educación es la más vergonzosa y patética adulteración de la democracia que pueda imaginarse. El ataque más silencioso y devastador a una sociedad que pueda concebirse. Y con consecuencias que ya estamos sufriendo.
Siete reformas en treinta y cinco años y la octava anunciada…pero ¡que vergüenza! 

domingo, 23 de febrero de 2014

En el corazón del invierno.


Aún es invierno, pero los almendros ya anuncian la primavera. Contemplar un almendro en flor, sin prisa, de cerca, dejándonos envolver por su copa, es toda una experiencia.
Hacía frío esta tarde de domingo al ponerse el sol. Es lo que toca, los almendros en flor se disfrutan con frío, porque sus flores son eso, el anuncio del retorno de la vida en el corazón del invierno. Y eso es muy digno de ser contemplado.

sábado, 22 de febrero de 2014

Aquella tarde en Collioure...

Texto escrito sobre la tumba de Antonio Machado en Collioure.

Hoy hace 75 años que murió en Collioure Antonio Machado, uno de mis poetas preferidos y quizá la puerta por la que entré a la literatura.
Leyendo sus poemas en las clases de literatura en la EGB y luego en BUP y COU fui descubriendo cómo a través del lenguaje se podía acceder a un mundo diferente, un mundo que por una parte sirve de refugio para mejor soportar las inclemencias de lo real, y que a la vez te sumerge en lo más hondo de ti mismo, para poder así regresar a él renovado.
Desde aquí, mi agradecimiento a los “profes” de literatura que me llevaron por esas sendas y mi agradecimiento a los alumnos que me han dicho de palabra y obra que de algún modo, humildemente, hice lo mismo con ellos.
Y quiero en este aniversario, acordarme de aquel viaje de fin de curso de 8º de EGB al Pirineo que acabó con una visita a Collioure y un homenaje a Antonio Machado, en cuyo cementerio reposa junto a su madre.
Habíamos estudiado literatura en serio durante el curso, en la EGB se estudiaba literatura en serio. Los alumnos sabían de qué iba. Yo, que ya había estado en varias ocasiones en Collioure, les había dicho que siempre hay flores frescas en su tumba, como dicen los libros. Así que nosotros hicimos también varios ramos de flores del Pirineo para llevárselas a Antonio Machado.
Recuerdo aquella tarde. Éramos muchos, alrededor de 60, pero al entrar al cementerio y ver la losa que cubre su sepultura, es lo primero que se ve al llegar allí, las voces se hicieron murmullo y el murmullo silencio. Había flores frescas. Y aquel silencio espontáneo de mis alumnos me sobrecogió.
Y como otras veces hago, salí de mi mismo y gocé la escena desde fuera y desde muy dentro. Un grupo de chavalillos alrededor de una tumba, a la sombra de unos cipreses. Unos dejaron los ramitos que habían preparado y otros recitaron varios poemas que se habían aprendido de memoria. Escuchar a un alumno allí en Collioure, en medio de un impresionante silencio recitar a Machado, es una experiencia que no se olvida, que un “profe” nunca olvida.
Como otras veces, la literatura se hace experiencia, conciencia, vida. Y entonces deja de ser una asignatura más. Experiencias como aquellas revientan las estrechas paredes del aula. Y el “profe”, consciente de haber facilitado, no más que facilitado, la conexión entre Antonio Machado y sus alumnos, se hace un lado, y deja, gozoso, que se produzca  el encuentro, más allá del tiempo y del espacio, entre un poeta, un hombre muerto en el exilio y un grupo de jóvenes con toda la vida por delante, para trazar en ella sus propios caminos, porque como Antonio el Bueno les diría, les dijo, “…caminante no hay camino, sino estelas en la mar” Estelas como aquel día, estelas que nos dicen, por aquí pasó un buen caminante, estelas que nos ayudarán a andar nuestro propio camino y que dejarán a su vez,  una estela para otros, para los niños, por ejemplo, que ya tienen muchos de aquellos alumnos.

viernes, 21 de febrero de 2014

Como respuesta, el silencio.

He dejado pasar 15 días desde que publiqué la carta abierta al Presidente de la “Generalitat” titulada Estamos en emergencia medioambiental. Esta carta la envié directamente, a parte de a la “Generalitat”, a diversas instituciones de ámbito comunitario relacionadas con el medio ambiente, a varios ayuntamientos y personalmente, a los representantes de todos los partidos políticos con presencia en el consistorio de Ribarroja.
A fecha de hoy, solamente he recibido respuesta del ayuntamiento de Náquera, donde muy atentamente se me dice que el alcalde suscribe una a una mis palabras, que está cansado de decirlo a las autoridades pertinentes y que está trabajando con otros ayuntamientos de la zona, en la creación de un plan de autoprotección.
El resto, silencio.
Es cierto que el mejor desprecio es no hacer aprecio. El desprecio explícito que supone ni siquiera contestar con un recibido (no automático, claro) al no hacer ni siquiera aprecio formal de mi escrito, no me molesta personalmente. No soy yo quien se siente ignorado y despreciado, de verdad, es el problema que planteo, es nuestro medio ambiente, nuestra naturaleza la que veo ignorada y despreciada. Y eso sí me duele, eso sí me irrita.
Os invito a releed la carta. Está en el blog, en favoritos. No creo que diga ninguna barbaridad, que falsee la realidad o que exagere en modo alguno. No es la carta de un demente ni de un  radical. ¿Por qué no hay respuesta alguna?
Lo triste es que creo que lo sé. No hay respuesta porque no miran a donde deben. ¿A donde miran nuestros políticos? Al pasado, para seguir haciéndolo rentable. Al adversario para sacarle y airear sus trapos sucios. A sus mismas organizaciones heridas por ocultas luchas internas. A su situación personal, para que cuando se les acabe el chollo quedarse bien situados. A sus propias ideologías sacralizadas e inamovibles, incapaces de soportar la menor crítica seria. A sus tristes prejuicios, fruto directo de una incultura esencial ¿A dónde miran nuestros políticos?
Al campo, no. A los montes resecos y vulnerables, no. A lo que fueron pinares, no. A los pirómanos sueltos, no. A los que hacen negocio del desastre, no. A una legislación defectuosa, no… A una tierra que fue muy, muy hermosa, no.
Y luego se les llena la boca cuando declaran un nuevo parque natural, sin caer en la cuenta, que el hecho de tener que declarar parques naturales a diestro y siniestro es la prueba más contundente del fracaso rotundo de la política medioambiental. La naturaleza entera es el parque natural que debemos proteger.
Pero bueno, como dicen, es lo que hay. Yo no puedo hacer mucho más. Escribir, hablar y seguir recorriendo campos y montes, siempre con el miedo de ser ésa la última vez que los pueda disfrutar.
Y para acabar estas palabras, una reflexión al hilo de una frase de Don Miguel de Unamuno, uno de los muy grandes de nuestra historia.

Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.

Ojalá se den cuenta nuestros políticos que han de ser padres del porvenir, no hijos del pasado, en este y en todos los demás terrenos. ¡Ojalá! Y ojo, sé que hay quien lo está haciendo bien. Lo sé. Pero, al menos en este caso…sólo ha respondido el alcalde de Náquera.
Gracias señor Alcalde.

Ribarroja desde Las Rodanas.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Nosotros también necesitamos "ver pinos".


            Respuesta a nuestro amigo José Luis, con quien tanto hemos vivido en la montaña, que nos dice en su blog, Umbral de zona, que ¡necesita ver un pino!


Dice Unamuno:

Allí, a solas con la montaña, volvía mi vista espiritual de las cumbres de aquella a las cumbres de mi alma, y de las llanuras que a nuestros pies se tendían a las llanuras de mi espíritu. Y era forzosamente un examen de conciencia. El sol de la cumbre nos ilumina los más escondidos repliegues del corazón.

Y dice también:

Lo he sentido, lo he sentido así, en la cima, en el reino del silencio; he sentido la inmovilidad en medio de las mudanzas, la eternidad debajo del tiempo, he tocado el fondo del mar de la vida.


¡Pues claro que hemos de ir a ver un pino! ¡Pero ya! Nosotros también lo necesitamos.

Isabel y Jesús.

martes, 18 de febrero de 2014

Evocando la primavera de la alta montaña...


Evocando la primavera de la alta montaña en el valle de Bohí. Era junio del 86. Durante días no vimos a nadie.

Aún no había entrado julio, y en el alto valle de Bohí, a los pies del Montardo, la primavera de la alta montaña se encontraba en todo su esplendor.
Las nubes, la luz, la nieve, las flores apuntando en los prados aún pardos, los lagos, de un azul profundo, rizados de nuevo por el viento…
Y un rumor envolviéndolo todo, el del agua libre ya del frío. Sí, es el agua la protagonista indiscutible.
El agua hecha nube, el agua hecha hielo, el agua salvaje del torrente y el agua serena del lago, el agua bárbara de la tormenta y el agua tierna del rocío.
Y así, vivificada por el sol, moverá los insondables resortes de una profunda voz biológica, y a su convocatoria la hierba brotará verde y pujante, las flores se abrirán a la luz, y la vida, poco a poco irá, como cada año, ascendiendo a las altas montañas,
Entonces será el verano.