FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 10 de abril de 2016

Desde Serra a Rebalsadores y Oronet.

Suelen ser estos meses de marzo, abril y mayo los mejores para andar por nuestros montes. Por poco que llueva la primavera mediterránea es extraordinaria, y ha llovido un poco. Todavía no hace excesivo calor y las mañanas son frescas. Y el cielo, el cielo, a menudo, es de un azul profundo y luminoso.
Son días para echarse al monte. Por eso voy a proponer en sucesivas entradas algunas excursiones cerca de casa, por si a alguien le sirve. A mí, al menos, sí me sirve compartir lo que me gusta.
Hoy voy a describir una excursión que sale de Serra y nos llevará a dos montañas muy significativa: Rebalsadores de 799 metros y el Oronet de 736. Habremos de andar 12 km. y salvar un desnivel de 594 metros en ascenso y otros tantos en descenso.
La excursión combina senderos cómodos, algún que otro senderito “emocionante” y pistas forestales. La vegetación, típicamente mediterránea es, en muchos tramos, exuberante. Los paisajes desde ambas cimas, extensísimos, impresionantes. El mar, siempre presente; la ciudad de Valencia y la Albufera, y comarcas limítrofes; montañas al norte, sur y oeste, destacando Espadán, Javalambre, la Serranía, la sierra Martés, la de Dos Aguas, y la de Chiva; la línea de costa extendiéndose desde Castellón hasta el Montgó, ya en Alicante; la propia sierra Calderona que, hacia el este, avanza hasta el mar. ¡De verdad, un espectáculo!
En la ascensión a Rebalsadores hay pocos pinos a causa de los incendios, pero ahora el matorral está precioso y ya van apareciendo flores. Al bajar de esta primera cima por el “barranc de la Penya Roja”, ¡ojo en este tramo si se va con niños!, atravesaremos un paraje en el que se ven los efectos del abandono que sufre gran parte del parque natural, paraje que aun así es bonito.
Por el contrario, la ascensión al Oronet atraviesa una zona donde sí se ha intervenido muy acertadamente, siendo el contraste entre una y otra muy interesante, incluso didáctico, para entender bien la diferencia entre gestionar el monte y abandonarlo a su suerte.
Desde el Oronet, sentados un rato en las rocas de su cima, podemos pasar un buen rato. La vista desde allí bien lo vale. También veremos la cruz de espejos que corona esta montaña, parcialmente apedreada por los imbéciles de turno que, desgraciadamente nunca faltan.
El descenso se hace por un bonito y bien trazado sendero al “barranc dels Tramussos” que nos conducirá a la carretera y por ella y una calle de las afueras del pueblo, al punto de partida.
Esta excursión puede hacerse en un día completo, llevándose la comida en la mochila, o yendo más rapidito, en una mañana o una tarde. Un GPS para seguir el itinerario, pues a veces no está claro, o un buen mapa sabiendo usarlo, pueden ser muy útiles.
Y en cuanto al equipo, un bastón, buen calzado, agua, protección solar y ropa ligera, pues por estas tierras y estas fechas, solo hace fresco por la mañanita temprano o por la tarde, tarde.
Por lo demás, decir que vale de verdad la pena, y como he dicho al principio, son estos los meses mejores para andar estos caminos, tan hermosos como vulnerables.
A continuación unas cuantas fotos. Si queréis el track, pulsad a continuación Rebalsadores-Oronet. Está en wiquiloc.


La típica silueta de la Mola de Segart, en la subida a Rebalsadores.
La sierra Calderona hacia el este, desde Rebalsadores. Al fondo, el mar.
Mi amigo Pepe en la cima del Oronet.
Hacia el oeste desde el Oronet. Cortinas de lluvia que no llegaron.
La cruz del Oronet.
La ciudad de Valencia desde la cima del Oronet.

viernes, 8 de abril de 2016

¡Ya! ¡Ya habéis llegado!


¡Ya! Ya habéis llegado. Después de cuatro días de marcha, con mil experiencias, con esfuerzo, con la ilusión de ver que cada día estáis más cerca, habéis subido al Monte del Gozo y habéis recorrido el último tramo, hasta la plaza del Obradoiro, en Santiago. Y a estas horas estaréis celebrando, o habréis ya celebrado la eucaristía en la Catedral.
La gente que lo ha hecho me dice que es difícil de explicar lo que se siente. Es una emoción intensa que sale de muy hondo. Una alegría diferente a otras alegrías. ¡Disfrutadla! ¡Bebed esa experiencia a grandes sorbos! Y guardadla en vuestro corazón como un tesoro de luz.
Las personas necesitamos de esas luces íntimas para echar mano de ellas cuando caminamos por cañadas oscuras. Muchas veces, el recuerdo cierto de que en aquellos momentos, con mis compañeros, con mis profesores, fui feliz y todo tenía pleno sentido, es como una linternita que me ayuda a seguir caminando en la oscuridad.
Por eso es importante que después de Santiago, sigáis buscando Santiagos, en Galicia o fuera de ella, pero que sigáis buscando, andando caminos, alcanzando metas y guardando ese momento y todo lo que os ha llevado a él como un auténtico tesoro.
Leí hace tiempo, en un libro de montaña, unas palabras que decían más o menos esto: después de todo, las cimas que tan ansiosamente buscamos no son más que un momento de violenta plenitud, pero que luego, cuando bajamos al valle, quedan en nosotros como estrellas que volvemos a buscar, porque están siempre por encima de las nubes, y aunque no las veamos, sabemos que están. Y en su busca atravesaremos las nubes, una y mil veces. Hasta el final. Hasta que no haya retorno al valle.
Sea este Camino que habéis acabado una de esas cimas, una de esas estrellas, que habiéndolas descubierto, habiéndolas gozado, os impulsen a seguir buscando otras, y otras y otras, toda vuestra vida. Y que esa búsqueda os acerque cada vez más a lo único que puede dar pleno y definitivo sentido a nuestras vidas: Jesús. 

jueves, 7 de abril de 2016

Un deleite para los sentidos...


Ayer por la tarde pude escaparme un rato al monte recién llovido, algo poco frecuente por estas tierras desde hace ya tiempo, y fue un auténtico deleite para los sentidos.
Deambulé por una de las zonas menos frecuentadas y mejor conservadas de la Calderona sin encontrarme, en diez kilómetros, con nadie.
El silencio, adornado más que roto, por los cantos de las aves. El aroma a tierra húmeda y a vegetal vivo y en primavera. El verde intenso del pinar limpio; el cielo gris a ratos, en el que un sol turbio pero cálido aparecía fugazmente en el azul, cambiando el paisaje. El tacto suave del musgo y el paso amable sobre los campos mullidos. El sabor intenso de un buen puñado de espárragos que recogí y comí, crudos, allí mismo.
Sí, un deleite para todos los sentidos. Y un lujo para el espíritu que se sosiega, que se libera, que se siente purificado, limpio, nuevo, como si viajara a un tiempo remoto en que la creación era aún una niña bonita, un niño bonito, que acababa de estrenar la vida.
Llegué al coche con las últimas luces en el cielo. En el pinar ya era noche cerrada. Y di gracias a Dios por el regalo de esa tarde. Por haberlo tenido y haberlo sabido gozar. 

martes, 5 de abril de 2016

¿Qué son los papeles de Panamá?

¿QUÉ SON LOS PAPELES DE PANAMÁ?
UN ESPEJO.

¡Vaya por Dios! Resulta que hay más ladrones de los que pensábamos. ¡Qué fuerte! ¡Increíble! Políticos y políticas, deportistas y “deportistos”, artistas y “artistos”, hasta personas y “personos” de sangre azul están “embadurnaos” con eso de Panamá. ¡Qué sorpresa! ¡Qué decepción!
¿Sabéis lo que os digo? Que lo que a mí me ha sorprendido es que el personal se haya sorprendido. Me parece de una ingenuidad infantil y peligrosa en adultos, pensar que “to el mundo e güeno” y más cuando hay dinero en juego.
Pienso, y es triste decirlo, que cuando una persona puede “robar” de cualquier modo y piensa que no le van a pillar, normalmente lo hace. Y punto. Si tiene escrúpulos de conciencia siempre se encuentran justificaciones narcotizantes; no es difícil. Una de ellas, de las más frecuentes: si todos roban, ¿por qué yo no? O esta otra: quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, y como ladrones no faltan.
Hay gente que no roba. Sí, por supuesto. Los que no pueden porque enseguida les pillarían, y lo saben, y los que tienen unos principios éticos y actúan de acuerdo con ellos, pero estos son minoría.
Estoy seguro de que son minoría, y cuando más se sube en el escalafón social, más minoría todavía. Porque el dinero, el poder y el prestigio blindan y otorgan a quien los tiene una gran sensación de impunidad, impunidad que a veces parece romperse momentáneamente, como ahora.
Pero es un espejismo, no pasará nada. Habrá algunas cabezas de turco que serán sacrificadas para que el sistema se perpetúe y luego, pasado el impacto mediático, todo volverá “a su sitio”.
Porque el problema es muy hondo y está extendido por toda la sociedad. Y es, creo yo, que mayoritariamente no creemos de verdad en ningún valor. Porque creer en un valor no es hablar de él sino actuar en la vida conforme a él. Y además, la honestidad, desde luego no es de los más valorados; más bien suele ser objeto de burla quien advierte al camarero que le ha devuelto mal en su contra, o paga las facturas con IVA cuando tenía fácil no hacerlo.
Hay que ser un Quijote en esta sociedad, para no pecar contra el séptimo mandamiento, claro, directo, rotundo: no robarás. Seas mileurista o seas millonario.
Entonces, ¿a santo de qué tanto escándalo? Un nuevo circo. Mucha polvareda. Confusión. Sálvese quien pueda. Y los justicieros según ley, pidiendo, indignados, comparecencias parlamentarias; y la sociedad, casi en pleno, apuntándose a un linchamiento, consistente, cómo no, en arrimar el ascua a la sardina de cada uno.
Agradezco y respeto el ingente trabajo que este grupo de periodistas de investigación han hecho, llevándonos a todos a los papeles de Panamá. Pero no nos equivoquemos, no han descubierto una cueva de ladrones, nos han puesto un espejo en nuestras mismísimas narices.

lunes, 4 de abril de 2016

Los parques de la vergüenza...

Llueve, y parece ser que va a llover algo más. Estas lluvias, al principio de la primavera, son una bendición aunque sean escasas, aunque ni de lejos llueva lo que necesitamos, lo que la tierra necesita.
Sí, será bueno para el campo y para las montañas, pero mejor sería si hubiésemos “hecho los deberes”. Pero no los hemos hecho. Y no veo intención de que los vayamos a hacer. Parece ser que cuando a la naturaleza se refiere el color político da igual. A todos les importa, en el fondo, un bledo.
Durante estos últimos días he dedicado, y muy a gusto, mucho tiempo a patear por el monte, más de 70 kilómetros, repartidos entre lo que está “clasificado” como parque natural de la sierra Calderona y parque natural del Turia.
¡De vergüenza! A parte de letreritos monos y señalizaciones a menudo inútiles, abandono, absoluto abandono. Caminos intransitables en caso de emergencia, y sin emergencia; campos yermos y bancales rotos por la erosión; regeneración sin control del pinar tras antiguos incendios, que impide su maduración; matorrales creciendo a lo loco, generando inmensas masas de combustible cuando se secan; pinos muertos por el tomicus, y pinos con el tomicus activo otra vez, sin tratar, sin talar ni retirar; la procesionaria devorando el verde; vehículos, con y sin motor, transitando en plan bestia por donde se les antoja; basura…
¡Parque natural! Aún me acuerdo cuando un político, hace algún tiempo, se vanagloriaba en la “tele” de la extensión de territorio protegido en la Comunidad Valenciana. ¿Protegido? ¡Venga ya!
Llueve. Y mañana lloverá. Pero tras la primavera vendrá el verano, el terrible verano mediterráneo. Y todos estos "territorios protegidos", vulnerables hasta el límite, estarán pendientes de un hilo durante meses. Y los que conocemos y amamos esta tierra otearemos inquietos el horizonte cada día, cada momento…, o si podemos, nos iremos lejos. Ojos que no ven, corazón que no siente.
¿Se tomará en serio algún día nuestra sociedad y los políticos que la gestionan el medio ambiente? Soy pesimista. Creo que no. Piensan que hay cosas más importantes, mucho más importantes que la Casa Común.
¡Qué ceguera, qué torpeza!

El pino muerto por el tomicus vivía hace tres meses. Ahí sigue. Nadie ha hecho nada. PN Sierra Calderona.
"Hermoso" paisaje en el PN del Turia.


Igual un día publico una serie de fotos que bien podríamos llamar de la vergüenza, o mejor, de la desvergüenza.

domingo, 3 de abril de 2016

A los alumnos y compañeros que empiezan mañana el Camino de Santiago.


Mañana será duro. Lloverá, hará frío. Habrá que andar un montón de kilómetros, alrededor de 23. Y habréis pasado la noche en el autobús. Y en un autobús no se duerme, se malduerme.
Sí, mañana será un día duro. El primer día del camino. Y es muy posible que en algún momento penséis, ¿qué hago yo aquí? ¡Jo!, con lo bien que estaba en mi casa. Y otros pensamientos, como ¿por qué he venido?, ¿quién me ha mandado meterme en esto?...
Probablemente no os apetecerá hacer mañana lo que vais a hacer mañana. Y ese es el paso que tenéis que dar, hacer no lo que os apetece, sino lo que habéis querido hacer, aún en el caso de que ese querer haya sido un tanto incierto, confuso, con dudas.
Andar el camino aclarará la incertidumbre, disolverá la confusión, responderá a vuestras dudas. Pero tendréis que andarlo porque habéis querido hacerlo, más allá del fango de hacer sólo lo que os apetece.
Y cuando lleguéis a Santiago, porque habéis querido ir, la lluvia, el frío, el barro, el cansancio, las agujetas, las ampollas, quedarán atrás, como cadenas que habréis roto en el camino de vuestra liberación.

¡Buen camino y que Dios os bendiga!

sábado, 2 de abril de 2016

¡Ufffff! Misión cumplida...



Ufffff MISIÓN CUMPLIDA… 
Oraré por vosotros amigos... Junto al sepulcro de JACOBOS (Santiago) el Apóstol.

Esto ha escrito Diego en su Facebook al acabar el Camino de Santiago, camino que, por lo que sé, ha sido duro. Lluvia, barro, frío y kilómetros y kilómetros, y el cansancio acumulándose poquito a poco…
Yo no he hecho nunca el Camino de Santiago, pero he hecho otros muchos caminos y tengo la experiencia de que cuando más duro me ha resultado, más gratificante ha sido la llegada.
Y tengo también la experiencia de que la meta alcanzada ha sido siempre también el inicio de un nuevo camino. Porque ninguna meta ha acabado en sí misma, sino que me ha lanzado a un nuevo horizonte.
La mayoría de mis caminos, a veces duros, acaban en cumbres, y desde ellas veo otras que me llaman, que me incitan a ponerme en marcha hacia ellas y así van encadenándose una tras otra, formando como un entramado que se asienta en lo más hondo de mi vida. 
Amigo Diego y compañía, espero y deseo que vuestro esfuerzo, las incomodidades, los dolores, hayan sido nada junto al sentido hondo y bello del camino y que Santiago sea como una cumbre desde la que podáis contemplar otras, y escucharlas, y poneros de nuevo en camino hacia ellas.

¡Gracias por tus oraciones, y enhorabuena a todos!