FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Cuando el sol declinaba...

Después del paréntesis pirenaico estival, salí el otro día por los montes “de por aquí”. Si escribiera Deporhaký, parecería el nombre propio de unas montañas, ¿verdad?
Bonitos son, sí. Porque les quiero y porque también ellos son bonitos, ¡leñe! Pero secos, terriblemente secos, sequísimos, sequérrimos si se pudiera decir y significara más seco todavía que seco. Y eso me preocupa, pero nada puedo hacer más que esperar que algún, algunos días, por fin, llueva de verdad.
Pero no es de esto de lo que quiero hablar en esta entrada, sino del hermoso espectáculo que el cielo me ofreció cuando el sol empezaba a declinar. Fue mágico. Fue un momento de contemplación.

Aquí tenéis dos fotos.




viernes, 9 de septiembre de 2016

La primera montaña pirenaica de Andreu y Joan.


         El pasado 24 de agosto fue un día muy especial. Mis sobrinos nietos, Andreu y Joan, pisaron, es un decir, por primera vez una cima pirenaica. Pequeñita, sí, pero cima a fin de cuentas.
La montaña en cuestión se llama Picaldiecho, mide 1459 metros, y está a los pies de la Peña Telera, en el valle de Tena. Su cima es ancha, redonda, “heidiana” a más no poder.
La “expedición” salió de Sandiniés ya por la tarde, para evitar el sol, de tal manera que a medida que ascendíamos, el sol descendía. Unas vacas fisgonas nos recibieron cerca de la cimita.
Y allí, rodeados de un espectáculo impresionante, los papás de los pitufillos los acercaron al suelo hasta que sus piececitos tocaron la hierba. El resto de acompañantes hacíamos fotos al momento memorable.
El cielo estaba limpio y azul. Las montañas se iban tiñendo de los colores del atardecer. Soplaba una brisa tibia que pareció encantar a los chiquillos que parloteaban y se movían, sonriendo a ratos. Se les veía muy a gusto allá arriba.
En cuanto el sol se puso, y las cimas más altas perdieron los colores con que se visten en el crepúsculo, empezó a refrescar como nos gustaría que refrescara aquí cuando en verano el sol nos da el respiro de la noche. Y la expedición regresó al pueblo.
¡Qué bonito es dar a quienes nos siguen en la vida aquello que más queremos, aquello que nos ha hecho felices! Y debemos hacerlo, ¡claro que sí!, pero ojo, he dicho darlo, ofrecerlo, jamás imponerlo, porque como dice un famoso texto de Khalil Gibrán:

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
          sea para la felicidad.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Que desde el abrazo de Dios nos dé esperanza a todos.

Puedo decir que no llegué a conocerla aunque la tuve en la lista de 1º C todo el curso pasado. Sólo un día disfruté de su presencia en clase de lengua, y recuerdo que fue muy participativa.
Ahora está ya en la Casa del Padre, feliz para siempre, libre, inmensamente libre de cualquier atadura, de cualquier limitación, de cualquier dolor. Es nuestra fe.
Queda aquí el hueco, el vacío, en todos aquellos que pelearon codo con codo, con Carla, contra la enfermedad, a lo largo de su corta vida. Y la pregunta ¿por qué? El misterio de la muerte, el misterio de la Cruz, y la esperanza, a menudo difícil, angustiosa, dura, de que ése, precisamente ése es el camino, el único camino a la Vida.
En situaciones y momentos como éstos, pienso que lo mejor es el silencio y la oración, pero me costaba no decir nada en el blog en recuerdo de Carla.
Que desde el abrazo de Dios, nos dé esperanza a todos, y ayude mucho, sobre todo, a los que más llorarán su ausencia.

¿EL MISTERIO MÁS GRANDE? LA MUERTE.

martes, 6 de septiembre de 2016

Desgraciado y malnacido.


Ayer pensaba qué adjetivos podría dedicarles a quien o a quienes han provocado el desastre de Jávea, y pensé justamente en los dos con los que esta mañana Ximo Puig, el “president de la Generalitat” lo ha calificado: malnacido y desgraciado. Espero que lo detengan o los detengan y que todo el peso de la ley y más, si es posible, caiga sobre él o ellos.
Pero un desastre así no sucede sólo porque haya entre nosotros gente, mala, enferma o imbécil, que la hay, sino porque hace ya demasiado tiempo que esto del medio ambiente lo estamos haciendo mal, por muy de moda que esté.
Parquecitos naturales (abandonados), días del árbol (insuficientes), campañas de concienciación (escasas) no sirven para nada, si no hay una gestión integral y no politizada de la naturaleza en la que vivimos.
En el tema concreto del fuego veo serias deficiencias en la prevención, vigilancia, intervención y gestión de las consecuencias.
Prevención. Hay que mantener limpio el monte, accesibles los caminos y pistas. Incluso determinadas zonas, especialmente vulnerables, deberían cerrarse en períodos críticos. Es necesario prohibir actividades de riesgo, como quemas agrícolas, por ejemplo, cuando ello suponga el más mínimo peligro.
Vigilancia. Nuestros montes están solitarios, abandonados a su suerte casi continuamente. Vigilancia terrestre y aérea (por qué no desde satélites) que debe incrementarse en períodos críticos. Equipos de voluntarios. ¿Por qué no?
Intervención. Una vez se detecta el fuego la intervención ha de ser inmediata. Y la primera actuación debería hacerse desde los propios pueblos afectados. ¿Por qué no crear brigadas de voluntarios locales para una primera actuación mientras llega “el séptimo de caballería”?
Consecuencias. Debería endurecerse la legislación. No pienso que sea descabellado considerar el hecho de provocar un incendio forestal un crimen contra la humanidad, aunque no entrañe peligro directo para las personas. Y en lo referente al monte afectado, debe ser prioritaria su regeneración.
Y una última consideración. Para que el medio ambiente sea sostenible debe ser económicamente rentable. No puede ser una especie de inmenso parque para uso y disfrute de los urbanitas el fin de semana. Eso no hay economía, por potente que sea, que lo pueda mantener. Pienso que el camino es una gestión pública y privada, sabiamente conjugadas y debidamente controladas por la administración, imaginación, creatividad y voluntad auténtica de dejar a las generaciones venideras una naturaleza viva, digna de ser vivida.
Y juntos, porque es la casa común. Y en ello nos la vida, la nuestra y la de los que vengan detrás, aunque no lo parezca.

Mis más profundas condolencias al pueblo de Jávea.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Como hace 75 años...


El sol caía a plomo sobre los campos, las calles, la gente, y el calor era poco menos que insoportable, cuando el Cristo llegaba al pueblo, a su pueblo, entre aplausos, alegría desbordada y emoción contenida.
Como hace 75 años, volvió a salir de la parroquia de san Miguel y san Sebastián, de Valencia. Toda una noche de camino. Mislata, Quart, Manises, y Ribarroja. Y un recorrido entrañable hasta la iglesia.
Un acto éste lleno de sentido, y de un sentido muy profundo. Un acto muy hermoso. No se me escapa el hecho de que entonces entró el Cristo en un pueblo roto, en una sociedad herida por el horror de una guerra que había acabado tan solo dos años antes. ¡En qué abismo de sufrimiento y de dolor llegó al pueblo la imagen del Cristo de los Afligidos entonces!
Hoy, el ambiente era de fiesta. De fiesta honda. De encuentro. Hoy había palabras de concordia. Me ha gustado. Me ha gustado mucho.
Alguien, cuando le he contado cómo ha sido todo, me ha dicho algo sorprendido, “¡Huy, como antes!”. Banda de música, autoridades, ejército, banderas, discurso del alcalde…
Sí, quizá como antes. Pero era ahora. Y yo creo que estaba todo en su sitio. Ya lo he dicho, me gustaba el ambiente. Porque creo que aquí, en este pueblo, en esta tierra nuestra, cabemos todos. Todos o nadie. Y la opción es clara. Todos.
Y de todos es el Cristo. De los que estaban y de los que no estaban. Y esa es precisamente la primera exigencia que tenemos como creyentes. Vivir de tal modo que el confesar nuestra fe en ese Cristo no sea motivo de escándalo para los que hoy no estaban por indiferencia, por desprecio, quizá por rencor… Que el llevarlo sobre nuestros hombros, vitorearle, aplaudirle, cantarle los gozos, esté en armonía con una vida que, al menos, intente, desde nuestras limitaciones y errores, acercarse al Evangelio.
El Cristo de los Afligidos es Jesús de Nazaret. Muerto en la cruz por vivir de tal modo que el orden viejo no pudo soportar su presencia en el mundo. Muerto en la cruz para hacerlo todo nuevo. Muerto en la cruz para decirnos que sólo hay un camino para la vida: el amor. Y resucitado por Dios Padre para decirnos a todos que era Él quien tenía razón.
Tenemos faena los cristianos en el mundo. Ya lo dice el Papa. De  cristiano no hay que jubilarse. Y eso supone intentar vivir lo más de acuerdo a como vivió Él para poder gritar siempre “¡Viva el Cristo de los Afligidos!” sin que nadie se escandalice por ello.

¡Enhorabuena a los festeros!
¡Enhorabuena al pueblo entero!
¡Felices fiestas!

Santa Teresa de Calcuta.


Hoy ha sido un día grande para la Iglesia. En Roma, el papa Francisco ha canonizado a la madre Teresa de Calcuta, que ya había beatificado Juan Pablo II. Una mujer pequeñita y muy grande, una mujer buena por amor.
Buena por amor. Leyendo algunos de sus pensamientos y viendo su ingente obra he llegado a esa conclusión. Las personas no somos buenas y entonces amamos. Es el revés, el amar nos hace buenos. Y no hay que calentarse la cabeza preguntándonos por qué amamos. Hay que dejarse llevar por el amor que no sólo es un sentimiento, sino, y sobre todo, un acto libre de la voluntad.
Pero, ¿de dónde arranca todo? Dice santa Teresa de Calcuta, “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.”
Del silencio, arranca del silencio. Y acaba en la paz que da una vida de servicio a los demás por amor, porque dice también “si no se vive para los demás, la vida carece de sentido” y advierte a alguien que no he podido saber quién era, y cuyo trabajo estaba centrado en el servicio a los demás “no dejes que falsas metas de la vida (dinero, poder, placer, estudio) los conviertan en esclavos y los hagan perder el auténtico sentido de la vida.”
Recuerdo una anécdota que escuché hace tiempo y que en alguna ocasión he contado a mis alumnos. Una persona importante, no sé si actriz o algo así, estaba visitando un hospital del tercer mundo y se paró ante una monja que curaba con escasos medios las terribles heridas de un enfermo. Le dijo,"hermana, ni por todo el oro del mundo podría hacer yo eso que está haciendo usted"; a lo que esta respondió, "ni yo tampoco."
Y es que curaba por amor. Es el amor lo que nos hace buenos, y libres, y alegres, y felices. Lo único que puede dar sentido pleno a nuestra vida. Evangelio en estado puro. Y esto es así para quien sea el que vive de este modo, aunque no conozca el Evangelio.
Y Agnes Gonxha Bojaxhiu vivió su vida desde el amor, como lo hacía aquella  monja humilde y anónima. Por eso hoy es santa Teresa de Calcuta, como santa será, aunque nadie lo sepamos, aquella mujer que no hacía aquellas curas ni por todo el oro del mundo.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Vamos a achicharrarnos en el calor y en la estupidez.


Pensaba esta tarde que hay dos cosas que no dependen de mí en absoluto, que nada tienen que ver entre sí, pero que me alegrarían la vida.
Una de ellas es que esta noche tuviéramos gobierno y para ello sólo haría falta que el señor Sánchez tuviera algo de sentido democrático, lo que le llevaría a abstenerse, desatascar al país y hacer una buena oposición durante cuatro años de tal modo que para entonces hasta me apeteciera votarle. Creo que eso sería bueno para todos. Lo demás me parecen mandangas y además una pavorosa insensatez.
La otra, que aflojara el calor de una puñetera vez y que lloviese, que falta hace. Que lloviese mucho y bien. Aquí en Valencia, en los Pirineos, que también están secos, en todas partes donde haga falta. Hace mucha falta el agua en España. Como un gobierno.
Pero no. No tendremos gobierno y el calor no es que afloja, no; es que va a más. Mañana 36, el domingo 40, el lunes 36, el martes 34… Y ni una gota a la vista. Ni una.
Lo dicho. Ni gobierno, ni agua. Y a achicharrarnos toca en el calor y en la estupidez.¡Qué le vamos a hacer! ¡País!
Sería tan bonito que hiciera algo de fresquito, lloviera y se entendieran de una vez los señores políticos que juntos nos representan a la mayoría...