Pensaba
esta tarde que hay dos cosas que no dependen de mí en absoluto, que nada tienen
que ver entre sí, pero que me alegrarían la vida.
Una de
ellas es que esta noche tuviéramos gobierno y para ello sólo haría falta que el
señor Sánchez tuviera algo de sentido democrático, lo que le llevaría a
abstenerse, desatascar al país y hacer una buena oposición durante cuatro años
de tal modo que para entonces hasta me apeteciera votarle. Creo que eso sería
bueno para todos. Lo demás me parecen mandangas y además una pavorosa
insensatez.
La
otra, que aflojara el calor de una puñetera vez y que lloviese, que falta hace.
Que lloviese mucho y bien. Aquí en Valencia, en los Pirineos, que también están secos, en todas
partes donde haga falta. Hace mucha falta el agua en España. Como un gobierno.
Pero
no. No tendremos gobierno y el calor no es que afloja, no; es que va a más.
Mañana 36, el domingo 40, el lunes 36, el martes 34… Y ni una gota a la vista.
Ni una.
Lo
dicho. Ni gobierno, ni agua. Y a achicharrarnos toca en el calor y en la estupidez.¡Qué le vamos a hacer!
¡País!
Sería tan bonito que hiciera algo de fresquito, lloviera y se entendieran de una vez los señores políticos que juntos nos representan a la mayoría...
No hay comentarios:
Publicar un comentario