FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

sábado, 10 de febrero de 2018

Receta. Pollo o conejo al tomillo.



Va y resulta que te apetece cenar un guisadito calentito. Hace frío. Pero no tienes ganas de complicarte la vida. Abres la nevera y ves tres o cuatro zanahorias y una bandejita de pollo troceado. En la despensa hay un bote de tomate triturado. ¡Ya está! Manos a la obra.

Ingredientes.
-Una bandeja de pollo o conejo troceados.
-Un bote pequeño de tomate triturado.
-Tres o cuatro zanahorias.
-Vino blanco para guisar.
-Laurel.
-Pimienta negra en polvo.
-Tomillo.
-2 pastillas de caldo de carne.
-Aceite.

Cortamos las zanahorias y las sofreímos en el aceite. Luego añadiremos el tomate ya que se fríe mucho antes. Cuando todo esté fritito, añadimos la carne y la cubrimos con el vino. Después, el laurel, la pimienta, las pastillas de caldo y el tomillo. Y a esperar a que se cueza.
Sólo hay que vigilar para que no se quede sin caldo y se queme. ¿Cuándo se saca? Cuando la carne esté envuelta en lo que debe ser una sabrosa salsa. Salsa que llama a gritos al pan, e incluso a hacerse con ella un chupito. No le hagáis ascos a esto. Está buenísimo.
¡Buen provecho!

jueves, 8 de febrero de 2018

Doña Luisa de Guindas del Pastel.



Lo que me dio risa o rabia, o ambas. Llamémosle "rirabia".
Preparaba ayer la cena cuando en el telediario hablaban de la propuesta de Luis de Guindos como vicepresidente del BCE. Lo que venía después era previsible. Ciudadanos, o se abstendría o apoyaría la propuesta, y el PSOE y Podemos estarían en contra.
Todo dentro del guion. Todo previsible. Uno de los partidos opositores justificó su postura aduciendo que este señor está al servicio de los poderes económicos, y que por lo tanto, en este  cargo, nada hará por el personal de a pie, personal del que ellos se sienten únicos y prístinos defensores. Será esto discutible o no, pero tiene su coherencia. 
Pero entonces vino la sorpresa, el quiebro, el impacto que casi logró que me cortara un dedo con el cuchillo con el que pelaba una patata. La “portavoza”, como dirían los de antes, del PSOE dijo, enfadadísima, que el motivo de la oposición de su partido a este nombramiento es que no hayan elegido a una mujer. Añadió después que eso demostraba que el gobierno no está haciendo nada por la igualdad entre géneros. Ahí queda el argumento, y lo que se supone que el argumento demuestra.
¡¡¡Impresionante argumento, por cierto!!! Lo de la patata y el cuchillo va en serio. ¡¡¡Impresionante!!! Inmediatamente deduje que es muy posible que si el señor de Guindos fuera la señora de Guindos, no hubieran tenido problema alguno con la propuesta en cuestión. Lógica conclusión, ¿no?
No salía de mi asombro. No sabía si reírme o ponerme a rabiar de pura vergüenza ajena. Porque me da muchísima vergüenza que sean capaces, no sólo de pensar semejante imbecilidad, sino de decirla en público. Imbecilidad sexista hasta la náusea, porque puede haber muchos criterios, más o menos discutibles, para elegir a un candidato para este o para cualquier otro cargo, pero el sexo… ¿Puede ser el hecho de que una persona sea hombre o mujer criterio para poder ser vicepresidente del BCE? Es justamente plantear esto la más feroz de las discriminaciones sexistas. Y además lo dicen, no se cortan un duro.
Si hubiera sido la señora Luisa de Guindas del Pastel de Fresa en vez de Luis de Guindos y Jurado ¿les hubiera parecido bien? ¡Claro que no! Hubieran entonces buscado otro argumento, pero el más lógico y razonable, no sé si cierto, ya se lo habría “pillao” la competencia. ¿Qué se les habría ocurrido entonces?
Estoy convencido de que si Pablo Iglesias, el fundador del PSOE, levantara la cabeza y viera por los erráticos y desnortados caminos por donde anda su partido, la volvería a agachar de pura vergüenza. ¡Con la buena gente que hay en sus filas!

miércoles, 7 de febrero de 2018

La noche más fría.


Hoy me ha pasado una cosa que me ha dado pena y otra que no sé si me ha dado risa o rabia, o ambas; pero como ésta parece ser que va a ser la noche más fría del invierno; que ha llovido aquí, poco pero bien; que se ven desde el pueblo las montañas nevadas, voy a hacerle un homenaje a este temporal que nos acompaña y que sigue en muchos sitios, compartiendo unas cuantas fotos de frío. La pena, y la risa o rabia, las dejo para otro día.
Así está el Salto de la Novia, en Navajas, cuando hace frío de verdad; como esta noche.Un cuento de hadas aquí cerquita.







 












martes, 6 de febrero de 2018

Sobre las ligas de debate.


Es evidente que vivimos en una sociedad extraordinariamente competitiva en todos los aspectos. Llevamos la competición a todos los rincones de la vida. Nos divierte, y la mayoría asumimos que a veces se gana y a veces se pierde.
En el ámbito académico, ya hace tiempo se pusieron de moda las ligas de debate. Unos encuentros entre estudiantes en los que unos ganas y otros pierden, como en cualquier competición. Y gana lógicamente quienes mejor exponen y argumentan en un debate predeterminado entre dos grupos. Hasta aquí muy bien. Como “profe” de lengua que he sido toda la vida la idea me parece excelente.
Pero hay un pero. Un pero que considero importante y que no sé si todos los participantes en estas ligas se plantean. Realmente no lo sé, aunque me reconforta poder decir que hablando de este tema con mis alumnos de filosofía, cuando les he planteado lo que aquí estoy diciendo, enseguida han dado en el clavo. Luego hay quienes sí lo plantean o estaban ya muy cerca de hacerlo.
¿Cuál es este pero? Acabar creyendo que el objetivo final del debate es vencer al adversario en virtud de una mejor utilización del lenguaje. Y sí, así es y debe ser en la competición escolar o universitaria. Pero sólo ahí. Porque el objetivo de todo debate debe ser la búsqueda de la verdad y el consenso, de tal modo que no haya al final vencedores y vencidos sino convencidos.
Desde este punto de vista las ligas de debate son importantes y útiles siempre y cuando las consideremos un entrenamiento para mejorar nuestro lenguaje y ponerlo después al servicio del bien común. Porque el bien común nos exige una gran capacidad de diálogo para acercarnos a la verdad y ser capaces de lograr acuerdos mediante consensos.
Si no damos este paso, y lo transmitimos bien claro a los alumnos, pueden quedarse con la idea de que lo importante es ganar hablando muy bien, y que la verdad no importa. Y así convertirlos en perfectos sofistas; maestros de un lenguaje que trata de dominar al otro con perfectos argumentos y brillante oratoria, y que ignora la verdad.
Y aunque esto es así en muchos ámbitos de la vida, sobre todo en los ámbitos judicial y político, no es lo deseable por inmoral, por estar alejado de los principios éticos más elementales.
"El mal uso del lenguaje introduce el mal en nuestra alma". Esta frase, atribuida a Sócrates, mete el dedo en la llaga. Si nuestro objetivo, cuando tomamos la palabra, es vencer al adversario más allá de que consideremos verdad o no lo que decimos o lo que dice, estamos haciendo un mal uso del lenguaje, y eso introduce el mal en nuestra alma, en nuestra vida.
Ya lo decía también Antonio Machado. Tu verdad no, la verdad, y ven conmigo a buscarla, la tuya, guárdatela. Y esa búsqueda de la verdad, juntos, aun partiendo de posiciones opuestas, debe ser el sentido último de las ligas de debate. Porque debemos tener muy claro que son un entrenamiento. No más que un entrenamiento. Y el ganar o perder es parte del entrenamiento, porque la verdadera victoria estará en acercarnos a la verdad mediante el diálogo y el consenso de tal modo que, tras el debate, hayamos ganado todos.

lunes, 5 de febrero de 2018

Ni machismo, ni feminismo.


Será quizá porque en el ámbito laboral en el que me he movido toda mi vida no he observado ninguna diferencia entre hombres y mujeres. El mismo sueldo al mismo trabajo, igualdad en el acceso a las funciones directivas y una relación entre compañeros de lo más normal, independientemente de que sean profes o “profas”.
Por eso me cuesta entender que a estas alturas de la corrida continúe habiendo diferencias en estos aspectos entre hombres y mujeres. Y por esto mismo, dando por ciertas las estadísticas que nos evidencian estas diferencias, veo adecuada y procedente la huelga de mujeres que se prepara para este mes de marzo. Huelga que no debería ni haberse planteado, ya que este problema debería estar resuelto hace mucho tiempo.
Pienso que existen las personas. El género viene después. Por eso mismo no entiendo que se discrimine a nadie en función del su género a la hora de cobrar por un mismo trabajo, u ocupar un determinado puesto. Y por esto mismo también veo la ley de paridad una de las medidas más sexistas y vergonzosas para las mujeres que se han tomado hasta hoy, aunque quizá necesaria. Como la huelga, que es otra vergüenza que haya que hacerla.
Ni la huelga de mujeres, ni la ley de paridad deberían hacer falta para reconocer, de una vez por todas, la igualdad, dentro de las saludables y naturales diferencias entre el hombre y la mujer.
Pero ¡ojo!, ¡cuidadín! Hagamos todo esto evitando la ley del péndulo que tanto daño hace. Ni machismo, ni feminismo. Me atrevo a sacar un término nuevo, el “personismo.” Ahí hay que llegar y pronto. 

domingo, 4 de febrero de 2018

Hoy no vamos al campo.


Domingo de lluvia y frío. Cielo gris. Calles mojadas. Montes y campos colmándose de vida. ¡Ya era hora! Sentado junto al fuego releo, una vez más, no me canso, Platero y yo. Y llego por azar al capítulo CXVIII, titulado invierno. Tres frases consecutivas se me hacen tan personales y reales, tan ciertas, que me conmuevo. "Llueve. Hoy no vamos al campo. Es día de contemplaciones". Y entonces me digo, voy a compartir en el blog el capítulo entero.

Dios está en su palacio de cristal. Quiero decir que llueve, Platero. Llueve. Y las últimas flores que el otoño dejó obstinadamente prendidas a sus ramas exangües, se cargan de diamantes. En cada diamante, un cielo, un palacio de cristal, un Dios. Mira esta rosa; tiene dentro otra rosa de agua, y al sacudirla, ¿ves?, se le cae la nueva flor brillante, como su alma, y se queda mustia y triste, igual que la mía.
El agua debe de ser tan alegre como el sol. Mira, si no, cuál corren, felices, los niños bajo ella, recios v colorados, al aire las piernas. Ve cómo los gorriones se entran todos, en bullanguero bando súbito, en la yedra, en la escuela, Platero, como dice Darbón, tu médico.
Llueve. Hoy no vamos al campo. Es día de contemplaciones. Mira cómo corren las canales del tejado. Mira cómo se limpian las acacias, negras ya y un poco doradas todavía;  cómo torna a navegar por la cuneta el barquito de los niños, parado ayer entre la hierba. Mira ahora, en este sol instantáneo y débil, cuán bello el arco iris que sale de la iglesia y muere, en una vaga irisación, a nuestro lado.

¡Feliz domingo de lluvia, y nieve tierra adentro, no muy lejos!

viernes, 2 de febrero de 2018

Un temporal como Dios manda.


Un festival meteorológico. Así han hablado en la tele de los días que se avecinan. Y yo, como podéis imaginar, me alegro mucho, muchísimo. Lluvia, nieve, frío, y para todos, esta vez para todos. Esta vez parece que no somos los marginados.
Alertas por doquier y de todos los colorines. Avisos. Llamadas a la prudencia. Aun así habrá mentecatos que se quedarán “por ahí tiraos” y la culpa la tendrá, ¡cómo no! el gobierno. Pero bueno, el mejor desprecio es no hacer aprecio, dice el refrán. O sea que si uno es tan capullito de alhelí como para meterse en el berenjenal con todo lo que nos están avisando, allá él (huy, perdón) o ella. Ni caso.
Así que a disfrutar de la fiesta, con prudencia, pero a disfrutar de un temporal de invierno como Dios manda.

¡Buenas noches!