FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

jueves, 28 de junio de 2018

Enhorabuena Diego.



Son aquí las once y media de la noche del miércoles 27 de junio. Allí, serán las cuatro y media de la tarde. Hoy, hace diez años que te ordenaste sacerdote y a Isabel, tú lo sabes, estas cosas no se le olvidan.
Te damos la enhorabuena y te deseamos que seas muy, muy feliz. Que vayas recorriendo el camino de tu vida con la alegría que se te ve en la foto, aquel día, ascendiendo al Soum de Lêche, en los Pirineos.
Y tiene la foto otro mensaje. No hay caminos hechos. Tú haces el tuyo sobre la nieve. Lo único cierto es la cima a la que vamos. La cima, Diego, y el camino a ella que no andamos solos ¿verdad? Alguien anda con nosotros sobre la nieve...
Dice Leopoldo Panero:

Ahora que la noche es tan pura,
y que no hay nadie más que tú, dime quién eres.

Dime quién eres y por qué me visitas,
por qué bajas a mi que estoy tan necesitado
y por qué te separas sin decirme tu nombre.

Dime quién eres tú que andas sobre la nieve;
Tú que, al tocar las estrellas, las haces palidecer
de hermosura;
Tú que mueves el mundo tan suavemente,
que parece que se me va a derramar el corazón.

Dime quién eres; ilumina quién eres;
dime quién soy yo también, y por qué la tristeza
de ser hombre;
dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón,
Tú que andas sobre la nieve.

Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad,
ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.
Sostenme entre tus manos; sostenme en mi tristeza,
Tú que andas sobre la nieve.

            ¡Qué bonito! ¿Verdad? Un abrazo muy grande y que Dios te bendiga.

            Isabel y Jesús.



viernes, 22 de junio de 2018

Esos "profes enrollaos".



Los “profes”, muy “enrollaos”, hacían botellón por las noches con sus alumnos, fumando y bebiendo el alcohol que ellos compraban. No contentos con esto, invitaban, si se terciaba, a alumnos de otros centros a sentarse un rato con ellos ofreciéndoles tabaco, una cerveza, un trago de limoncello… En cierta ocasión, uno de ellos, viendo a un chaval envuelto en la señera, le dijo algo así como “eso está muy bien, no como esos idiotas que llevan esa mierda de bandera española”…Viaje de fin de curso de 4º de secundaria. Tal cual.
Me enorgullezco de que siempre que han ido por el mundo los alumnos del centro en el que he trabajado toda la vida, nos han dado la enhorabuena por su comportamiento, aunque esto que acabo de decir no quita que lo que expresa el refrán “en ningún cuerpo falta un lunar”, sea verdad. Y el control de los alumnos por parte de los profesores, yo mismo o mis compañeros, ha sido el adecuado sin que eso haya roto la buena relación entre unos y otros.
Pero no todo es así. No todos son así. Lo que he descrito en el primer párrafo, rigurosamente cierto, es de una gravedad extrema. De hecho tengo claro que es un delito por el que estos profesores deberían ser denunciados y expedientados por Consellería. No se puede permitir que menores de edad, en una actividad escolar, fumen y beban con sus profesores como colegas. No se puede permitir que un docente trasmita, y además de un modo soez, su ideología, porque creo recordar que la educación no debe confundirse con manipulación, aunque en este país eso esté a la orden del día…; así nos va.
Y voy a dar un paso más en esta cuestión, porque estoy calentito con el asunto. Sé a quién no votarán estos profesores. Y esto hay que atreverse a decirlo. Porque todo este montaje de perversión y manipulación de los menores desde la educación, encaja perfectamente con la propuesta de rebajar a los 16 años la edad para votar que defienden algunos partidos, a los que sí votarán estos profesores. La estrategia es clara, ¿verdad? El perfil de estos docentes, por decir algo, también.
Pienso además en los padres que no tienen la libertad real, que teóricamente les garantiza la constitución, de elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, y han de pasar por el trago amargo, amarguísimo, de poner a lo que más quieren en el mundo en manos de delincuentes a los que al menos, se les puede acusar de perversión de menores y de manipulación ideológica. Y en la adolescencia; de los 12 a los 18, ni más ni menos.
No fui al viaje en el que mis compañeros vieron todo esto. ¡Menos mal! Lo hubiera pasado de pena, y no sé si hubiera podido contenerme en determinados momentos. Ya estoy mayor y cada vez aguanto menos, quizá porque los años te dan cierta perspectiva y te van “hinchando” ciertas partes del cuerpo…Pero creo, por ejemplo, que si la individua que hizo públicamente, ante mis alumnos y compañeros, ese comentario sobre la bandera española lo hubiera hecho delante de mí, no me habría callado y le hubiera dicho una burrada, o dos, o más… Y me hubieran llamado fascista porque he atentado contra la libertad de expresión, porque no soy progresista, porque soy un represor…,¡claro!, además trabajo en un centro concertado…
Es grave lo que está pasando en la educación, y aunque me consta que en todas partes hay profesionales serios, honestos y respetuosos, hay demasiados sinvergüenzas que, sin ningún escrúpulo, no solo manipulan a los niños y adolescentes ideológicamente de un modo descarado, sino que orientan sus vidas hacia unos comportamientos al margen de la ética más elemental en nombre de la libertad. No hay que olvidar que el futuro de una sociedad está en la educación, y una educación corrompida nos garantizará una sociedad corrompida.
¿Se entera de esto la gente? ¿Saben los padres en manos de quién están sus hijos? ¿Actúan las autoridades para garantizar una educación de calidad, rica en valores humanos y sin manipulaciones ni cambalaches ideológicos? Creo que no. Y aún digo más, ¿denuncian estos abusos quienes, no estando de acuerdo con ellos, los ven o incluso los sufren? No, ¿verdad?
Pues creo que va siendo hora de levantar la voz los que no estamos de acuerdo con lo que está pasando. Y denunciar; eso es lo que quiero que sea esta entrada, una denuncia. Aunque por ello nos insulten y desprecien, viendo en nosotros lo que en realidad son ellos.
Porque después de todo, ¿no será un honor que te insulte y desprecie un profesor que bebe y fuma con sus alumnos y manipula sus mentes jóvenes sin escrúpulo alguno? ¿No será eso un honor?

jueves, 21 de junio de 2018

¡Ojalá tenga misericordia de nosotros!



Hoy ha entrado el verano. Quizá si viviera en otras tierras sería para mí una grata estación, pero viviendo donde vivo es con mucho la más desagradable e insufrible de todas; ¡bueno!, la única desagradable e insufrible.
No sólo por el calor, que lo aguanto bien, y la ausencia casi total de lluvia, que siempre lamento, sino por el miedo constante a que sigan rompiendo con absoluta impunidad la naturaleza que me envuelve y a la que salgo siempre que puedo, pensando demasiadas veces, cuando estoy ante uno de esos preciosos rincones, esos amplios panoramas, que va a ser la última  que voy a poder disfrutarlos…
No me pasaría esto si quienes pueden hacerlo hicieran lo que deberían hacer. No tendría miedo al verano si nuestros montes estuvieran gestionados con sentido común, y no abandonados a su suerte, suerte que todos sabemos cuál será, más pronto o más tarde.
Sería bonito no tener miedo a esos días de poniente estival que pintan el cielo de azul intenso y nos regalan espléndidos crepúsculos. No tener miedo al canto de la chicharra en el pinar caliente y aromático. Dejarse deslumbrar por la luz intensa, violenta, de la canícula. Gozar de la sombra de un árbol en la calina de la tarde. Poder disfrutar en paz del agua buena de la fuente, del baño refrescante, de la sandía dulce y crujiente que alguien cargó en la excursión…
¡Sería bonito! Y como sé que en realidad no es el verano el culpable de que no lo aguante sino nuestra extrema imbecilidad, voy a darle la bienvenida compartiendo este texto de Platero y yo titulado El verano.
¡Mirad si es evocador!

Platero va chorreando sangre, una sangre espesa y morada, de las picaduras de los tábanos. La chicharra sierra un pino, que nunca llega... Al abrir los ojos, después de un inmenso sueño instantáneo, el paisaje de arena se me torna blanco, frío en su ardor, espectral.
Están los jarales bajos constelados de sus grandes flores vagas, rosas de humo, de gasa, de papel de seda, con las cuatro lágrimas de carmín; y una calina que asfixia, enyesa los pinos chatos. Un pájaro nunca visto, amarillo con lunares negros, se eterniza, mudo, en una rama.
Los guardas de los huertos suenan el latón para asustar a los rabúos, que vienen, en grandes bandos celestes, por naranjas...
Cuando llegamos a la sombra del nogal grande, rajo dos sandías, que abren su escarcha grana y rosa en un largo crujido fresco. Yo me como la mía lentamente, oyendo, a lo lejos, las vísperas del pueblo. Platero se bebe la carne de azúcar de la suya, como si fuese agua.

¡Feliz verano, y ojalá tenga misericordia de nosotros!

martes, 19 de junio de 2018

No son buenas las fantasías justicieras.



Valencia. Un día cualquiera por la tarde. Dos chavales de 14 años, con sus móviles, ¡cómo no! y una bici, pasean tranquilamente. Alguien parece que les sigue, también menor de edad posiblemente. En un momento determinado, no hay nadie por los alrededores, les corta el paso, les enseña una navaja y les pide móviles y bici. Ve los móviles. No los quiere. Coge la bici, casi nueva. Cuando se la lleva, les mira y se ríe en su cara. El dueño de la bici, por la noche, decía a sus padres que no podía olvidar aquella cara riéndose. No podía dormir. Bici habrá otra, pero aquella cara riéndose…
Cuando me contaron esto tuve una fantasía justiciera. Que alguien hubiera visto la escena, hubiera intervenido, le hubiera dado al individuo una samanta de palos que lo hubiera dejado una semanita en el hospital, lo que le hubiera cortado la risa de cuajo, y que luego, el alcalde de la ciudad, a este justiciero, le hubiera dado la medalla al mérito civil, y al otro, en cuanto tuviera el alta médica, le echaran unos añitos a la sombra.
Fantasía nacida al calor de la indignación y de la rabia, porque estas cosas a mí me dan rabia y me indignan. Pero fantasía. Y aunque reconozco que el cumplimiento de esa fantasía es lo que me pide el cuerpo, sé que no es lo que se debe hacer, sé que no es el camino.
Pero tampoco es el camino que pase lo que he narrado y que vuelva a pasar una y otra vez, porque estoy casi seguro que lo que hizo ese desgraciado no era la primera vez que lo hacía, ni será la última, aunque lo detenga la policía. Él sabe que estará pronto en la calle para seguir su faena; y más si es menor de edad. A lo mejor hasta la policía lo conoce. Pero no tiene miedo, por eso se reía. Y además sabe que, haga lo que haga y como lo haga, tiene todos los derechos del mundo, cosa que no me parece mal.
Pero, ¿y el derecho de estos chavales a andar por la calle tranquilos y en paz? Algo muy importante falla. Y no es la policía, ni los jueces. Son los políticos que hacen las leyes desde su torre de marfil. Son los políticos que tienen la obligación de proteger a los ciudadanos que han renunciado a hacer justicia por su cuenta para que el estado la haga, según ley, por ellos. Y no cumplir esta obligación puede acabar haciendo que el ciudadano se sienta legitimado para usar la violencia para protegerse, ya que no siente protegido.
Creo que ante todo hace falta una legislación que prevenga, y ahí está la educación, y que sancione cuando pese a la prevención se delinque. Hace falta que la gente que actúa mal tenga miedo a lo que pueda pasarle. Estoy convencido de que hemos llegado a un punto en el que la buena gente tiene más miedo a saltarse leyes y normas que la que no lo es, sea cual sea el motivo por el que han llegado a no serlo.
La prevención no excluye la sanción. Al contrario, la posible sanción aumenta la eficacia de la prevención. El individuo en cuestión del que hablo en esta entrada estuvo escolarizado, o incluso seguirá estándolo. Ahí hay que incidir, en ese tiempo, sin reparar en gastos, sin escatimar medios. Pero si la hace, la paga, y se le quitan las ganas de volverlo a hacer.
El riesgo de no actuar con eficacia en la prevención y contundencia en la sanción, no solamente es inadmisible en una sociedad democrática, sino muy peligroso puesto que abre la puerta a opciones políticas nada deseables. Y lamentablemente da la impresión de que una parte de la sociedad, con sus políticos incluidos, hace hincapié en la prevención y la otra en la sanción. Y ambos planteamientos son, a mi juicio, erróneos, pues prevención y sanción son las dos caras de la misma moneda.
No es bueno que demasiada gente tenga fantasías justicieras como la que he contado al principio de esta entrada. No es nada bueno.

domingo, 17 de junio de 2018

Un regalo de la primavera.


Esta primavera algo más fresca, lluviosa y larga, ha dejado también por aquí, por el Mediterráneo, algunos regalos. Hoy me he encontrado, andando por el Javalambre, de golpe, justo en una curva de la carretera, este que comparto.
A la sombra de una sabina, con un vientecillo suave y agradable, he contemplado largo rato, y me ha costado irme.
Advierto que las fotos son muy parecidas, pero es que no sé cuál quitar.












sábado, 16 de junio de 2018

En el duro y caliente asfalto.



Estaba así, en el duro y caliente asfalto, bajo un sol de justicia. Serían las cuatro de la tarde cuando andaba yo hacia el collado Nieva, en la Serranía. Y me llamó la atención, ¡cómo no!
Me arrodille para verla mejor y fotografiarla de cerca, y pensé que acaso me estaba postrando ante un sencillo símbolo; un símbolo de la vida que surge donde no parece que pueda surgir. Y me pareció muy digno de contemplación.

viernes, 15 de junio de 2018

A mí no me ilusiona.



Escuchando esta mañana al alcalde de Valencia me ha llamado la atención una de sus afirmaciones. Valencia está ilusionada con la llegada del Aquarius, decía. He pensado,  eso no es verdad.
En Valencia hay mucha gente que sí está ilusionada, pero también hay gente que está más bien preocupada, y desde luego, hay gente cabreada. Y si esto el sr. Ribó no lo ve, mal. Y si lo ve pero lo ignora y por tanto lo desprecia, peor. Y no vale decir que el que no esté ilusionado es un xenófobo; sería una simpleza injusta e insultante.
La cuestión es que el tema es complejo y peligroso, y no se puede abordar sólo en clave de derechos humanos y punto. Hay mucha más tela que cortar, y si no se corta, y a tiempo, pasará aquí lo que está pasando en otros países de Europa, o en los Estados Unidos. Y creo que más pronto que tarde.
Veo, detrás de esa ilusión de la que hablaba el sr. Ribó, a mucha buena gente que, como es natural, serán solidarios mientras esa solidaridad no les pase factura. ¡Cuidado!
Veo también en esta historia un oportunismo político, a veces muy evidente. Cuando se dicen hermosas palabras, demasiadas, y se dan argumentos, por simples, irrebatibles, desde una ética maniquea y simplona, además de políticamente correcta, me huele a chamusquina, a politiqueo.
Al Aquarius había que llevarlo a puerto, de acuerdo. Que ese puerto haya sido el de la ciudad que me vio nacer, me enorgullece. Pero para nada me ilusiona. Me preocupa, y mucho.
Me preocupa por las causas que han llevado a toda esa gente a dejar su tierra. Me preocupa por cómo se ha gestionado la situación. Me preocupa por las consecuencias de las decisiones que se han tomado. Pero desde luego, a mí no me ilusiona.