FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 12 de octubre de 2020

Este es mi deseo en este día.


Urge, en un día como hoy, volver la vista a los grandes de nuestra historia, tantos grandes en una historia tan grande, y aferrarnos a ellos con uñas y dientes para ser de los que no queremos crear el infierno de destruirnos a nosotros mismos una vez más.

Quiero desear este 12 de octubre, a todos los que creen en España, asumen su historia con grandeza de corazón y vocación de futuro, se enorgullecen de nuestras luces y lamentan nuestras sombras, y desean un país en paz, justicia y libertad, un feliz día. Y también se lo deseo a los que nada quieren saber de este hermoso trocito del mundo.

Y lo voy a hacer con un fragmento del poema de Unamuno titulado En Gredos.

Esta es mi España, un corazón desnudo

de viva roca

del granito más rudo

que con sus crestas en el cielo toca

buscando al sol en mutua soledad;

esta mi España

patria ermitaña,

que como al nido torna siempre a la verdad.

Tu historia ¡qué naufragio en mar profundo!

¡Ojala volvamos pronto a la verdad. A la verdadera democracia, a la verdadera libertad, al verdadero progreso! ¡Ojalá no volvamos a naufragar!

Este es mi deseo en este día.

domingo, 11 de octubre de 2020

Días agradables y punto.

NOTA DE LA SEMANA: 4.

Me ha defraudado. La semana que acabamos no se merecía el 9 ni de lejos. Pero miremos adelante. Tampoco nada especialmente bueno que decir. Si acaso el descenso de las máximas, lejos ya de los 30 excepto el martes, y de las mínimas que podrán bajar de los 10 algún día.

En cuanto a la lluvia, nada de nada. Algunos modelos dan ligeras lloviznas el miércoles, y nada más. Y los vientos volverán a entrar secos; oeste, noroeste o norte, aunque parece ser que no muy fuertes.

No está siendo para nada el octubre que necesitamos, no obstante serán días agradables y cómodos. Noches y mañanas frescas, calorcillo soportable en las horas centrales, vientos que no deben molestar, y una visibilidad excelente con cielos muy azules y bonitas nubes de paseo cuando las haya.

Buenos días para cualquier actividad al aire libre. Malos para trabajar a no ser que a uno le guste mucho su trabajo. Pero repito, lo que hace falta es agua, y de momento no se ven lluvias ni a corto ni a medio plazo.

¿Nota? Por ser semana agradable para los terrícolas le pondré un 4. No puedo ponerle un aprobado a ninguna hasta que no llueva, que es lo que toca en otoño.

sábado, 10 de octubre de 2020

Receta. Mollejas al vino.


 

Esta receta es de Isabel. Le sale buenísima y es muy sencillita, aparte de barata. Además da mucho juego, pues la puedes utilizar como aperitivo o con pasta, como plato único.

Ingredientes:

Medio kilo de mollejas de pollo.

Aceite de oliva.

Medio litro de vino blanco.

Sal.

Empezaremos limpiando las mollejas, porque aunque las venden limpias, siempre queda un exceso de grasa. Luego las cortaremos en tres o cuatro trozos. A continuación las ponemos en la sartén con el aceite de oliva ya calentito, añadimos la sal, y las rehogamos un poco dándoles unas cuantas vueltas.

Luego añadimos el vino blanco y dejamos cocer hasta que reduzca y se forme una salsa espesita y deliciosa. Y ya está. Se acabó.

Así tal cual están muy buenas, pero si cocemos pasta, macarrones, espaguetis, fideos, y les añadimos las mollejitas con su salsa, sale un plato exquisito y nutritivo.

¡Buen provecho!

Comienzan los relojes a maquinar sus prisas.


Es bonito contemplar desde la altura un paisaje solitario. Llanos desnudos, campiñas verdes, montañas, el mar… Pero también me gusta contemplar el mundo que el hombre ha creado para protegerse de la naturaleza, los pueblos y las ciudades.

En este caso, la reflexión es diferente; deriva hacia lugares del pensamiento bien distintos de aquellos a los que nos lleva la contemplación de la naturaleza.

Y a mí me acude a la mente, con mucha frecuencia, un himno de la liturgia de las horas que comparto a continuación.


Comienzan los relojes

a maquinar sus prisas;

y miramos el mundo.

Comienza un nuevo día.

 

Comienzan las preguntas,

la intensidad, la vida;

se cruzan los horarios.

Qué red, qué algarabía.

 

Más tú, Señor, ahora

eres calma infinita.

Todo el tiempo está en ti

como una gavilla.

 

Rezamos, te alabamos,

porque existes, avisas;

porque anoche en el aire

tus astros se movían.

 

Y ahora toda la luz

se posó en nuestra orilla.

viernes, 9 de octubre de 2020

Feliç Nou d´Octubre.


Si en un venturoso futuro celebráramos el Día del Planeta Tierra, unido de verdad bajo una misma bandera, me sentiría inmensamente feliz.

Si en un venturoso futuro celebráramos el Día de Europa, unida de verdad bajo una misma bandera, me sentiría inmensamente feliz.

Si en un venturoso futuro celebráramos el Día de España, unidada de verdad bajo una misma bandera, me sentiría inmensamente feliz.

Si en un venturoso futuro celebráramos el Día de la Comunidad Valenciana, unida de verdad bajo una misma bandera, me sentiría inmensamente feliz.

Si en un venturoso futuro celebráramos el Día de tu pueblo, del pueblo que te vio nacer o que te acogió, unido de verdad bajo una misma bandera, me sentiría inmensamente feliz.

Pienso que el camino para que llegue ese día está en entender y sentir, razón y sentimiento, que estas cinco venturosas jornadas son compatibles, que en modo alguno se excluyen. Y más aún, que en la medida en que nos sintamos bien en todas ellas, que no nos chirríe ninguna, nuestra vida será más rica y más plena.

Yo me siento hijo, por adopción, de Ribarroja, valenciano, español, europeo y ciudadano del mundo. Y amo al pueblo, a la Comunidad Valenciana, a España, a Europa y al planeta Tierra, la casa de todos. Y me duele cuando alguien, instalado en uno de estos hogares, incapaz de abrirse a los otros, desprecia a alguno de ellos.

Porque ninguno de ellos es mejor o peor, ni siquiera comparable. Es diferente. Y ese desprecio a alguno de estos cinco hogares, mutila la casa de todos, sembrando exclusión, odio, división; y eso, a lo largo de la historia ha causado infinito dolor.

Es bonito celebrar el 9 de octubre, Día de la Comunidad Valenciana, como el hogar que nos reúne a todos los que vivimos en esta hermosa tierra; pero hemos de hacerlo mirando al futuro, sin tristes deudas del pasado y con el horizonte de ser también ciudadanos del mundo.

Todo esto ya lo pensaba desde hace mucho tiempo, pero esta larga y dura experiencia, que la pandemia nos está haciendo vivir, me lo ha dejado más claro todavía. Ante todo somos humanos, seres humanos. Y la verdadera casa común es el planeta Tierra. Todo lo demás viene después.

Feliç Nou d´Octubre.

jueves, 8 de octubre de 2020

De aquellos polvos vienen estos lodos.


Estaba almorzando un día de estos en un bar de carretera donde, dicho sea de paso, observan escrupulosamente todas las medidas de prevención, cuando cerca de mí se sentaron dos policías municipales, jóvenes ambos, de pueblos distintos.

Como en el bar estábamos solos ellos y yo, aunque había más de dos metros de distancia entre nosotros, oí algo de la conversación que, tras sentarse, se apresuraron a iniciar. Estaban indignados.

Decía uno, yo le dije, "tú tienes padres, abuelos, ¿no piensas en ellos? Esto es un mal rollo, me la trae floja, que se apañen", me respondió. El otro asentía con la cabeza, añadiendo después, "sólo les importa la fiesta, lo demás les da igual. A mí me han llegado a decir, pues si les toca, que se jodan".

Irritación, cansancio e impotencia detecté en la conversación. Y me tomé el café de un trago para irme pronto, y que lo que oía no me aguara un día de montaña que se presentaba espléndido, como así fue.

La pandemia se resiste a ser controlada, y entre otras muchas causas de esto, el comportamiento de muchos de nuestros jóvenes es una de ellas. Y digo de muchos, no de todos, pero es que muchos son muchos.

Quizá sea momento de reflexionar sobre ello, aunque sé que a nivel institucional y social no se hará. Y que nada cambiará en el futuro por eso, porque no habrá reflexión, y más aún, porque aunque la hubiere, nadie tendrá los redaños necesarios para tomar las medidas pertinentes.

Estamos recogiendo lo que sembramos. Siembra viento y recoge tempestades. De aquellos polvos vienen estos lodos. Refranes ciertos que nos permiten decirle a más de uno, ¿veis lo que habéis hecho, imbéciles? Y este imbéciles no va precisamente por los jóvenes.

Veo tres motivos muy claros por los que la conversación que medio escuché se estaba dando. Uno de ellos es el acoso y derribo del principio de autoridad. Durante toda la democracia, quizá como reacción, se ha ido erosionando, con estúpidos planteamientos pedagógicos y simplonas ideologías llamadas progresistas, la autoridad en la familia, en la escuela y en el ámbito social. Muchos padres, profesores, policías y hasta la Guardia Civil, han visto impotentes, cómo crecía la soberbia, la osadía, la falta de respeto por todo y por todos, de muchos jóvenes. Y ahora, que haría falta que obedecieran, y subrayo obedecieran, a la autoridad, no quieren hacerlo; además no saben, y nosotros tampoco sabemos ya cómo hacer que obedezcan, que respeten, que cumplan normas. A ver quién es el guapo que lo intenta.

En segundo lugar veo que hemos pasado de una sociedad donde la edad significaba experiencia, saber hacer, a una en la que los años son signo de decadencia, lo que implica anquilosamiento y disminución del rendimiento. Grave error este que empobrece a todos y provoca una constante repetición de errores, lo que impide un progreso real. Dime de qué presumes y te diré de qué careces. ¿Entendéis, no? El tan cacareado progresismo, bandera de una sociedad que ha endiosado a la juventud, ignorando y arrinconado la voz de la experiencia. Muchos jóvenes piensan que después de todo, ¡qué importan los viejos! ¿Qué nos aportan? Es esta una sociedad que no ha sido capaz de unir el vigor de la juventud con la experiencia de la madurez, lo que significaría el auténtico progreso. A una juventud endiosada, soberbia, creída, que sabe más que nadie ¿quién le dice que eso no se hace?

Y finalmente habría que preguntarse también, ¿cómo pretendemos pedirle a alguien un comportamiento moral cuando ha sido educado sin principios morales claros y coherentes? Permisividad, hedonismo, utilitarismo y  egocentrismo. Es, en pequeña escala, el individuo que pone la música que a él le gusta a todo meter en su casa y la sufre todo el vecindario. Se lo han permitido desde niño, le resulta placentero, le es útil para estudiar o trabajar, o no aburrirse;  y además es de los de yo, yo y yo, y a los demás que les joda un pez, como dice un amigo mío. Añadidle a esto el relativismo moral, no hay principios morales absolutos; la manipulación ideológica, la política al servicio de los políticos; y unos medios de comunicación, cuyos criterios son la audiencia y el fiel servicio a sus “amos”, y ya tenemos el pastel completo.

En resumen, jóvenes incapaces de reconocer autoridad alguna, endiosados y sin moral. Es lo que, en nombre del progreso y la libertad, hemos creado.

No quiero acabar sin repetir que esto no dibuja a todos los jóvenes. Sí a demasiados. Conozco, y conoceréis jóvenes, y me atrevo a decirlo, obedientes, y no por eso menos libres; a jóvenes humildes y respetuosos, y no por eso menos emprendedores y vitales; a jóvenes con sólidos principios morales que hacen de su vida un servicio a la sociedad y un compromiso por un mundo mejor.

Pero nos están haciendo tanto daño los otros…

En la tarde silenciosa.

Cualquiera diría que es un lugar lejano y extraño; pero no, está muy cerquita de aquí, entre Portaceli y Olocau. Sentarse en una roca ante este espectáculo, y en la tarde silenciosa, tranquila y tibia contemplarlo, es todo un lujo.