FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Pedrito, ¿ya tienes sitio para mï?



Me he resistido a hablar sobre el tema de la exhumación de los restos de Franco, pero no me aguanto más, hablaré. La detención del supuesto francotirador que iba a atentar contra Sánchez me ha llevado a ello.
Personalmente no le pegaría un tiro al nuevo inquilino de la Moncloa, pero sí le diría, con todo el respeto, que es un sinvergüenza y un torpe, entre otras lindezas. Y quede claro que lo digo en el sentido literal de estos adjetivos, no como insulto, aunque no niego que muchas veces me apetece mucho insultarle.
Sinvergüenza porque hay que tener muy poca vergüenza para seguir utilizando la herida de la Guerra Civil y sus consecuencias para comprar las voluntades de toda esa pobre gente que sigue viviendo en el resentimiento y el rencor, bien porque sufrieron en carne propia el horror, gente mayor; o bien porque han sido adoctrinados en el espíritu de la revancha, gente joven. Sabe el señor Sánchez que seguir hurgando en la herida le reporta pingües beneficios. Y esto es de ser un sinvergüenza. Sacar provecho del dolor ajeno no superado y de la triste transmisión de ese dolor a las nuevas generaciones.
Y torpe, porque además no lo hace bien. Porque levanta la liebre para no pegarle un tiro. Porque lo ha hecho y lo sigue haciendo tan mal, que no sabe muy bien qué diablos hacer con lo que quede del dictador, como tanto les gusta llamarle. Y la situación resulta patética, ridícula, hasta cómica. ¿Qué hacemos con el muerto 43 años después? Yo creo que algunas noches se le debe aparecer en sueños preguntándole, ¿Pedrito, ya tienes sitio para mí?
Visto desde fuera y sin apasionamientos, es esto la prueba más clara de la utilización partidista de la historia en beneficio de intereses muy miserables, pero con tanta torpeza que el resultado es que Franco está ahora más vivo que lo ha estado en muchos años.
Habría que recordarle al señor presidente un refrán: el mejor desprecio es no hacer aprecio.; y un versículo de la Biblia, aunque le dé repelús: dejad que los muertos entierren a sus muertos.
Sí señor Sánchez, sí; su preocupación y prisa por desenterrar a un muerto para volverlo a enterrar en otro sitio más acorde con su “infinita maldad” se vuelve contra usted. Por seguir hurgando con fruición en la vieja herida, por no saber qué hacer con las consecuencias de esa deleznable y malsana obsesión, usted está muerto para construir un país reconciliado definitivamente, como lo estuvo Franco.
En fin, acaben pronto con esta tragicomedia absurda y permítanos vivir sin Franco. Métaselo donde le quepa, con perdón, pero déjelo, de una puñetera vez,  en los libros de historia, que ella, entonces, lo juzgará. Y métase usted y su socio en ellos lo antes posible, sean pronto sólo historia, porque nos están robando el futuro. También a ustedes les juzgará.

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