FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Juniors M.D. 35 años.


Hace 35 años, con don Vicente Folgado y un grupo de gente que se dejó la piel en la tarea, apoyados por don Rafael Sanús, entonces vicario general, y don Miguel Roca, arzobispo de Valencia, empezamos la andadura de Juniors Moviment Diocesà.
Hoy he podido comprobar en la “Trobada 2milipico” de este año lo sano y fuerte que está aquel movimiento que, por decirlo de algún modo, tuvimos que lanzar a partir de aquel día de Nochebuena en que fuimos expulsados del Movimiento Junior de A.C. por la Comisión Nacional. Y eso me ha producido honda satisfacción. Y he pensado que Miguel, Rafael y Vicente estarán también contentos viéndonos, ya desde la Casa del Padre.
La misa ha sido muy bonita, muy junior, y además me ha hecho caer Isabel en la cuenta de que todos contestaban, muchos han comulgado. Y casi todos eran jóvenes. Eso es muy significativo, como significativa es la cantidad de sacerdotes que han acudido, la amplia presencia y participación de don Arturo, obispo, y las palabras que antes de la celebración nos ha dirigido don Antonio, el cardenal arzobispo de Valencia. Veo que la Iglesia lo cuida con mimo.
Sí, he visto un movimiento muy vivo. Y me he preguntado, ¿por qué? Está claro que por el esfuerzo y dedicación de mucha gente durante muchos años. Pero sobre todo por la presencia de Jesús en medio de todos. Porque durante todos estos años, en el Junior, muchos niños, jóvenes y no tan jóvenes, han tenido el encuentro con el Maestro, el encuentro que cambia la vida.
Y esto es, en mi opinión, lo que da sentido a la existencia de Juniors Moviment Diocesà, y a la Iglesia entera; el ser una comunidad donde buscamos, todos juntos, ese encuentro personal con Jesús. Porque ese encuentro es el alma de la fe. Porque sabiéndonos queridos hasta el fondo tal cual somos, aceptados tal cual somos, por un Dios que es “papá”, la vida, sea como sea esa vida, tiene sentido.
Tienen sentido con Jesús, la alegría y la tristeza, la salud y la enfermedad, la juventud y la vejez, el éxito y el fracaso, la libertad del perdón y la esclavitud del pecado, los otros junto a ti y la soledad, el reconocimiento y el olvido… La vida y la muerte.
Creo que durante estos años, el milagro del encuentro que cambia la vida, se habrá dado muchas veces. Y todo lo que he visto hoy tendrá sentido mientras siga dándose ese encuentro. Así pues, mi más sincera enhorabuena y a seguir caminando siempre unidos por el camino que Él nos marque.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Receta. Callos con garbanzos.


No es un plato que guste a todo el mundo, ni tampoco fino y elegante; tampoco es muy adecuado para cuando hace calor, pero es muy barato y encima está riquísimo. Hablo de los callos con garbanzos.
Ahora que ¡por fin! empieza a hacer algo de frío, puede ser un buen momento para lanzarse a hacerlo y guardar algo en el congelador para degustarlo en buena compañía el día que se decida a llover. Frío, lluvia, buen vino, callos con garbanzos en amable conversación y una siesta. ¡Ah, placeres mundanos, tan sencillos y tan difíciles de gozar! Sobre todo eso de comer este delicioso plato sabiendo que fuera llueve, y dormir luego arrullados por el sonido del agua bendiciendo la tierra... ¡En fin!

Ingredientes para unas cuatro personas.

1 kilo de callos de ternera o cerdo.
1 bote de garbanzos ya cocidos. (500 gr. más o menos)
2 chorizos.
2 morcillas.
100 gramos de jamón en taquitos.
1 zanahoria.
1 cebolla.
1 cabeza de ajos.
1 bote de tomate triturado. (400 gr. más o menos)
1 cucharada de pimentón dulce.
1 cucharada de pimentón picante.
Pimienta.
3 pastillas de caldo de carne.
           3 o 4 hojas de laurel.

Empezaremos por cortar los callos al tamaño que queramos, si no estaban ya cortados, y los depositaremos en la olla a presión junto con los chorizos, las morcillas, el jamón, la zanahoria entera, los ajos, la pimienta, el laurel y agua cubriéndolo todo holgadamente. 
Tras una hora y cuarto, y cuando se pueda, abriremos la susodicha olla, extraeremos la zanahoria y la picaremos, haciendo un sofrito con ella, con la cebolla picada, con el tomate y con ambos pimentones que echaremos al final para que no se quemen.
Y finalmente, en una cazuela, preferiblemente de barro, queda más mono, guisaremos durante cuarenta minutos a fuego lento, todo junto; lo que hayamos sacado de la olla y el sofrito. Será entonces cuando pondremos las pastillas de caldo de carne. Es el momento de vigilar que no se quede sin agua y añadir si hiciere falta.
        ¿Y los garbanzos? Pues cuando falten unos veinte minutos, siempre y cuando sean de estos ya cocidos. ¿Cuántos ponemos? Los que queramos. Con un bote de medio kilo queda bien. Y si no quiero poner garbanzos, pues no los pongo. Comeré un plato de callos.

¡Buen provecho!

domingo, 5 de noviembre de 2017

Gracias por el concierto.


Una vez más la Banda Sinfónica Unión Musical de Ribarroja del Turia nos ha regalado una espléndida tarde de música, esta vez en el Palau, en Valencia. Ante todo pues, muchas gracias a todos los que hacen esto posible.
Vuelvo a maravillarme al ver cómo de la unión de muchas personas, sabiamente dirigidas por mi exalumno, compañero y amigo José Pascual, surge algo magnífico, perfecto, redondo.
Pero esta vez ha habido algo diferente, poco habitual. Un coro formado por todos los alumnos de 1º y 2º de secundaria del “cole” que, junto a la banda, han dado un toque particularmente entrañable al concierto. Ver a mis alumnos, tan serios, tan en su papel, con sus camisetas de colores, cantando y aplaudiendo perfectamente sincronizados entre ellos y con los músicos ha sido extraordinario, magnífico.
Ya he dicho otras veces que no sé música, y soy además tremendamente desentonado, pero me gusta mucho la música. Y quizá en parte por eso, por mi analfabetismo musical, cada vez que participo, y digo participo, en un concierto me asombro y mi admiración por lo que ahí sucede crece y crece.
Lo digo alto y claro. Ha sido muy bonito lo que hoy he visto y escuchado. Y es mucho más bonito aun lo que algo así significa. De la absoluta diversidad, edades, voces, instrumentos, surge algo rotundamente bello.
Sí, la música es bella en sí misma, pero además es una gran lección de vida, una lección que ojalá aprendiéramos todos.

¡Gracias y enhorabuena!

Doce perversiones.


Romper las leyes democráticamente establecidas haciendo así imposible cualquier negociación y a la vez pedir diálogo es una perversión.
Haber violado sistemáticamente la Constitución democráticamente establecida y llamar opresión a la lógica y consecuente acción de la justicia es una perversión.
Situarse al margen de las reglas establecidas del juego político imponiendo las propias y pedir luego soluciones políticas es una perversión.
Gastar ingentes cantidades de dinero público en satisfacer el deseo más emocional que racional de una parte del pueblo catalán es una perversión.
Haber envenenado durante años la mente de los niños y jóvenes con el odio a los que no piensan como ellos en tema tan discutido y discutible como la independencia es una perversión.
Intentar internacionalizar el conflicto (Escocia, Flandes) desestabilizando de este modo a Europa, haciéndole el juego a quienes eso quieren, es una perversión.
Haber lanzado a un sueño a demasiada gente sin advertirles de los riesgos y las consecuencias reales de ese pretendido sueño es una perversión.
Convertir a un delincuente huido de la justicia en el presidente en el exilio de una república inexistente es una perversión.
Anteponer planteamientos políticos partidistas al bienestar real de la gente es una perversión.
Lanzarse a la lucha por la independencia con el apoyo de una mayoría parlamentaria mínima, que no social, es una perversión.
Decir que hay presos políticos en España cuando lo que hay son políticos presos por saltarse la ley y todo principio moral es una perversión.
Decir que no hay libertad política en la democracia española cuando han utilizado esa libertad para intentar reventar esa democracia es una perversión.

En realidad está siendo todo una gran perversión con muchas caras. Así lo veo yo. Una perversión fruto de una ausencia total de principios morales, de una patología, o de ambas cosas. Ya no sé qué pensar, la verdad, pero no me importa. Sólo sé que me tienen ya hasta las narices con su patético juego de justificar lo injustificable y de pretender darnos día tras día gato por liebre, como si fuéramos todos idiotas. Por lo tanto, y como no haya una novedad significativa en este desagradable y delirante culebrón, me tomo unas vacaciones blogueras sobre el asunto.

sábado, 4 de noviembre de 2017

No llueve, no lloverá y entrarán ponientes.

Fijaos hoy en la manchita verde sobre nosotros. Eso significa que lloverá poco o nada. Los otros días...
¡Qué mal! ¡Qué mal! ¡Qué mal! Ha pasado lo que temía que pasara. Por fin llueve en casi toda España, pero aquí no, aquí sólo llegarán esos vientos secos del oeste y noroeste que secarán más aún de lo que ya están, si ello es posible, nuestros campos y nuestros montes.
Según las previsiones de Wetterzentrale esta situación se prolongará de momento hasta el 13 de noviembre. Según las de AEMET, lo mismo. Y cuando coinciden ambas agencias, no fallan.
Refrescará, eso sí, pero no demasiado, aunque lo notaremos más por el viento, por ese viento que ninguna falta nos hace ahora. ¡Agua es lo que necesitamos! ¡Agua, mucha agua!
No son pues éstas buenas noticias. Después del otoño e invierno pasados, que parecían querer normalizar la situación meteorológica, volvemos a las andadas. A la maldición del “buen” tiempo.
La única esperanza es que el otoño haga gala de su variabilidad, cambien las previsiones y venga una temporada de verdadero buen tiempo, de temporales de levante, de frío y lluvia, de nieve en las montañas… ¡Ése es el buen tiempo que necesitamos!
Pero como dice el refrán, no caerá esa breva. Sería demasiado bonito. Aunque la esperanza es lo último que se pierde. Esa esperanza con la que consulto cada mañana los partes meteorológicos.

jueves, 2 de noviembre de 2017

La cojita, de Juan Ramón Jiménez.


Vi hace unos días en un parque a un grupo de chiquillos jugando. Me llamó la atención una niña que parecía ir a remolque de todos. Observé que tenía alguna malformación en sus piernas, lo que le impedía seguir el ritmo de los demás, pero ella allí estaba, insistiendo en jugar. Yo creo que ni la veían. La verdad es que me dio pena, me supo mal ver aquello. Y entonces, como un chispazo, me vino a la memoria ese triste y bello poema de Juan Ramón Jiménez titulado La cojita.
¡Cómo me hubiera gustado poder entrar en el alma de aquellos niños y hacerles caer en la cuenta de que había alguien solo, jugando entre ellos, pero no con ellos!

"La niña sonríe:¡Espera,
voy a coger la muleta!.
Sol y rosas.La arboleda
movida y fresca,dardea
limpias luces verdes.Gresca
de pájaros,brisas nuevas.
La niña sonríe:¡Espera,
voy a coger la muleta!.
Un cielo de ensueño y seda
hasta el corazón se entra.
Los niños de blanco juegan,
chillan,sudan,llegan:
...nenaaa!
La niña sonríe:¡Espera
voy a coger la muleta!.
Saltan sus ojos.Le cuelga
girando,falsa,la pierna.
Le duele el hombro.Jadea
contra los chopos.Se sienta.
Ríe y llora y ríe:¡Espera,
voy a coger la muleta!
¡Más los pájaros no esperan;
los niños no esperan!.Llega
La Primavera.Es la fiesta
del que corre y del que vuela...
La niña sonríe:¡Espera
voy a coger la muleta!."

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Esta es la noche de difuntos...


Como la colonización cultural norteamericana sigue imparable, puede venir bien recordar tal día como hoy, 1 de noviembre, qué celebramos, y acompañar esto con un toque de literatura.
Aclaremos primero conceptos:
Noche del 31 de octubre al 1 de noviembre. “Jalobuín”, fiesta pagana, de posible origen celta y muy celebrada en los EEUU, y ahora aquí también. No es cristiana la mires por donde la mires.
1 de noviembre. Fiesta de todos los santos. Fiesta que la Iglesia dedica a todos aquellos que “están en el Cielo” nos hayamos dado cuenta o no, cosa frecuente, los que estamos aún en la tierra.
Noche del 1 al 2 de noviembre. Noche de difuntos. La noche en que antes y aún ahora, ponen candelitas en algunas casas por las almas de los que han muerto.
2 de noviembre. Fiesta de todos los fieles difuntos. No entramos aquí en cuestiones de santidad, sino en el hecho simple y llano de haberse muerto. Por ellos reza la Iglesia este día.
Así pues esta noche sí era en nuestra cultura noche de leyendas, de historias de misterio, de cuentos de miedo, pero el “jalobuín” de las narices se la ha comido, cual perverso fantasma que, venido de allende los mares, se ha colado en nuestra casa y nos ha sorbido el seso.
Por esto, y en patético y quijotesco intento de salvar algo del naufragio cultural de principios de noviembre, quiero recordar esta noche a Don Juan Tenorio y compartir una tristísima y agobiante rima de Bécquer. Decidme si no le da cuarenta vueltas a las calabazas y a los disfraces chorras puestos a “celebrar” la cara negra de la muerte, actitud ésta, por cierto, bastante poco cristiana.

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

***

De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.

Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.

De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

***

De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.

Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.

La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

***

En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.

Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!

***

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.

Si queréis ver el Tenorio pulsad Don Juan Tenorio. Es una magnífica interpretación de Paco Rabal y se ve bastante bien.