FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 28 de enero de 2024

Invierno desvaído.

Una semana de invierno desvaído es la que nos espera. Temperaturas mínimas alrededor de los 6 grados y máximas entre 16 y 19. Vientos flojos de dirección variable con predominio de levantes y cielos más o menos nubosos aclarando hacia el fin de semana. Visibilidad mala o muy mala y calidad del aire también mala a causa del anticiclón salvaje que está sobre nosotros.

De momento, nada es normal. Ni la larga sequía, ni la persistencia de los ponientes, ni este anticiclón de ahora. Nada es normal.


29 litros en 139 días.


domingo, 21 de enero de 2024

Primavera en medio del invierno.

Cuando nos hacen falta para normalizar algo la situación unos 250 litros, los 18 que nos trajo esta borrasca son sencillamente ridículos, pero peor hubiera sido lo que nos viene pasando desde mediados de septiembre; y además, el viernes fue bonito.

O sea que conformémonos con lo llovido y agradezcamos una semana sin viento fuerte, que así va a ser la próxima. Al menos no molestará aunque seguirá siendo del noroeste, para variar. El levante se ha olvidado de nosotros.

Por lo demás, primavera avanzada en medio del invierno. Cielos despejados y temperaturas, tanto mínimas como máximas, al alza, pasando de los 5-18 de mañana a los 10-24 del jueves, bajando un poco, solo un poco, de cara al fin de semana.

Una semana muy cómoda, bonita, agradable, si estuviéramos en abril. Pero un desatino estando en enero.

Algo gordo está pasando con el clima. Y las consecuencias ya están aquí.


29 litros en 132 días.


sábado, 20 de enero de 2024

Una historia perruna.


 

Andaba un día de estos por un sendero de la sierra largo y pedregoso, cuando sentí que algo venía por detrás; me giré y vi a un precioso pastor alemán que bajaba trotando junto a su amo. Tras el saludo pertinente (dos individuos de la misma especie se saludan cuando se encuentran en el monte; hay quien no lo sabe) siguieron su camino, pues yo iba a mi marcha, haciendo fotos y disfrutando del entorno. Yo no corro a no ser que me persigan o tenga prisa por algo. No me gusta.

Y entonces sucedió. El animalito, en un gesto muy "inclusivo" por su parte, me adoptó. Se empeñó  en que fuera con ellos, con lo que empezó a correr de uno a otro, esperándome en cada recodo del sendero si me perdía de vista. Cuando nos distanciábamos mucho, se paraba en un punto más o menos equidistante hasta que nos acercábamos y nos controlaba a los dos.

Al final, optamos por acabar caminando, juntos. Su amo ralentizó el paso, yo lo apreté un poco. Cuando el sendero desembocó en una pista, nos tuvimos que separar, ya que yo la tomaba en dirección a la sierra, y él a una urbanización próxima.

Hubo de atarlo, pues venía a por mí. Y cuando se fue, aún me miraba, atado, volviendo la cabeza, mirando cómo me iba. ¿Qué pasaría por su mente perruna? Quizá, “se va solo, ¡quien cuidará de él si no estoy yo!, guau, guau”.

Me pareció una anécdota bonita. Por eso la cuento. ¡Hermoso mundo perruno! Mucho tenemos que aprender también de ellos.


29 litros en 131 días.


viernes, 19 de enero de 2024

Actualización fin de semana del 20-21 de enero de 2024.

Después de este viernes, nuevamente decepcionante, tendremos un fin de semana con dos caras. El sábado más gris con alguna posible llovizna y temperaturas entre 9 y 12, o sea húmedo y fresco. El viento, cosa rara, soplará de levante flojo. El domingo, sol, regreso del noroeste, también flojo, y temperaturas entre 7 y 15.

Y he dicho decepcionante porque ha llovido muy poco para lo que hace falta que llueva. Desde luego, menos da una piedra. Pero da rabia ver cómo diluvia al norte, al sur, al este y al oeste y aquí nos quedamos con las migajas.

Como no haya una sorpresa esta noche…


La palabra iglesia viene de inglesia, inglés. Segunda parte.


 

Después de escribir la entrada titulada “La palabra iglesia viene de inglesia, inglés”, caí en la cuenta de que hacía falta una segunda parte, y voy a escribirla.

En la citada entrada hablo exclusivamente de educación. Ciertamente que un alumno de 4º de secundaria, que lleva toda su vida “aprendiendo”, que se supone que ha estudiado historia, arte, tres lenguas entre otras muchas disciplinas y alguna que otra imbecilidad, debe haber adquirido los conocimientos y las estrategias suficientes como para detectar que eso de que iglesia viene de inglesia, y esta de inglés, es una majadería.

Pero también ha podido ocurrir que algún adulto, leyendo la primera parte de la entrada, haya tragado, y que luego, al continuar leyendo, se haya sentido ofendido, pensando quizá que de esta forma me estaba burlando, tachándolo de inculto, falto de actitud crítica o de mente cerrada.

Nada más lejos de mi intención. Y si para alguien así ha sido, ruego acepte mis más sinceras disculpas. Porque que eso le pueda pasar a un adulto, se entiende; a un joven de 4º de secundaria, no. Ellos deben tenerlo todo fresco, y se supone que disfrutan de un excelente sistema educativo. Suposición falsa, por eso pasa lo que pasa. Y a fin de cuentas ellos no son los culpables de su situación.

Pero un adulto es diferente. Unos hace ya mucho que estudiaron, otros no pudieron estudiar demasiado, otros viven absorbidos por mil tareas y responsabilidades, y todos estamos sometidos a un constante bombardeo de mentiras y medias verdades que acaban por impedirnos distinguir lo verdadero de lo falso, pese a la cultura, la capacidad crítica y la apertura al mundo que tengamos.

Valgan pues estas dos entradas para hacernos caer en la cuenta de la inmensa mentira en la que vivimos, y no solo en la educación. Basta con hacer un razonamiento lógico, incluyendo datos ciertos junto a falsedades, y que lo exponga en el lugar y momento oportunos la persona adecuada, para que la mayor mentira sea verdad.

Me decía una buena amiga que leyó la entrada y se quedó a cuadros, pues pareciéndole verdad, y más habiendo sido escrita por mí, chocaba frontalmente con sus conocimientos e incluso el sentido común. Al seguir leyendo, quedó claro el asunto.

Pero si no hubiera escrito esa segunda parte, ella hubiera investigado, se habría informado y pronto habría descubierto la verdad. Esa es la actitud que hemos de tener ante el mar de información en el que vivimos. Una actitud crítica.

Y un apunte más. Una de las cosas que la descolocó fue el que lo hubiera escrito yo. Ahí está el famoso argumento de autoridad. Peligrosísimo. Una verdad nunca es verdad por quien la diga, por mucho aprecio y respeto que nos merezca. Esa es la herramienta que los líderes sin escrúpulos utilizan magistralmente. Y ante la que hay que defenderse siempre.

Poncio Pilato le dijo a Jesús, ¿qué es la verdad? Esa pregunta debemos hacérnosla continuamente. Está en juego nuestra libertad.


130 días sin llover. Solo 11 litros

Hoy llueve. Veremos cuánto. De momento, poco.

¡Por fin llueve!


 

Llueve. No sé cuánto lloverá, aunque desde luego, por mucho que llueva, seguirá faltando agua, pero al fin llueve. Después de 130 días con tan solo 11 litros, llueve. Esto es buen tiempo, con mayúsculas. El buen tiempo necesario y urgente que durante meses hemos esperado. Será breve, muy breve, pero en estos momentos, es.

Día de estar en casita, leer, escribir, mientras escucho el delicioso sonido de las gotas de lluvia sobre las plantas del patio. O de oír música o ver una buena película. El fuego, en la estufa, me recuerda que aún estamos en invierno, y sé que poco a poco hará más frío. No durará mucho, pero vivamos el presente.

Llueve bien y hace frío, por primera vez, desde mediados de septiembre. Eso es el presente.

Y ahora, todo ese monte, esos campos, esos pinares resecos y polvorientos estarán reencontrándose con la vida. No hay riesgo de incendio. Animales, plantas y cultivos están de fiesta, porque hoy, la naturaleza, aquí, está de fiesta. Yo estoy de fiesta.

¡Por fin llueve!


130 días sin llover. Solo 11 litros

Hoy llueve. Veremos cuánto.

jueves, 18 de enero de 2024

La palabra iglesia viene de inglesia, inglés.


 

La palabra iglesia, viene de inglesia. La explicación de esta curiosidad, que no conoce mucha gente, es muy sencilla. Hasta el siglo XII, los cristianos se reunían para hacer sus reuniones, celebrar la misa etc, en casas particulares o en edificios civiles. Esto sucedía porque en la Biblia, en el libro de Isaías, capítulo 66, versículo 1, dice, “así dice el Señor: el cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que podríais edificarme? ¿Dónde está el lugar de mi reposo?

En el siglo XII, el 3 de julio de 1156, el papa Adriano IV, nacido en Inglaterra, y que murió por asfixia al tragarse una mosca, autorizó la construcción de edificaciones exclusivas para los actos religiosos. De ahí que a esos edificios la gente empezara a llamarlos inglesias, de inglés. Un siglo más tarde, Alfonso X el sabio, escribe por primera vez esta palabra en su obra Cantigas de Santa María. Con el paso del tiempo, se perdió la n, quedándose la palabra iglesia tal y como la conocemos hoy.

 

Le propuse el otro día a un amigo que trabaja en educación que hiciera el experimento de explicar a sus alumnos de 4º de secundaria el origen de la palabra iglesia tal y como lo cuento al principio de esta entrada. A ver qué pasa.

Probablemente, un número muy elevado de sus alumnos, quizá todos, se la creerían sin más. Y he dicho 4º de secundaria, ¡ojito!

Es demoledor, descorazonador y peligroso.

Si un alumno, ya a esa edad, se cree semejante imbecilidad es por tres motivos. Uno, por la pavorosa falta de cultura en la que viven. Otro, por la nula capacidad crítica que tienen. Y finalmente, por la indiferencia hacia todo lo que no sea su próximo y estrecho mundo.

Este es el resultado, en gran parte, del sistema educativo que tenemos, en manos de políticos sin escrúpulos a los que les interesa que esto sea así, y de iluminados sinvergüenzas que se lucran de hacer experimento tras experimento con los niños y jóvenes sin comprobar objetivamente el resultado de dichos experimentos.

Ante esto, los docentes poco pueden hacer, pues después de todo, de algo hay que vivir. Y siempre hay quien se apunta a cualquier “modernez” con tal de que no le señalen como de la vieja escuela; son los esquiroles de cualquier intento de hacer las cosas de otra manera.

La consecuencia final es terrible. Si no tienen la capacidad de discernir que eso que les está contando el profesor es una solemne imbecilidad, ¿cómo la van a tener para votar con una actitud crítica y responsable cuando ya muy pronto puedan hacerlo?

Cualquier cantamañanas, con argumentos menos ridículos y absurdos que los arriba expuestos, pero tan falsos o más, les convencerá de que el círculo es cuadrado. Utilizarán además, no datos, no realidades objetivas, sino eslóganes, frases hechas, mantras que nada significan pero que funcionan con quien tiene poca cultura (aunque haya pasado por la universidad), con quien no se pregunta jamás el porqué de las cosas, con quien no sale de su mundo nunca, porque eso le haría hacerse preguntas embarazosas.

Y así estamos, y así seguiremos.

Amén.


130 días sin llover. Solo 11 litros.