FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

miércoles, 20 de abril de 2016

Con Cervantes. Una imprenta para la historia.

En el número 87 de la calle Atocha, muy cerca de donde vivió y murió Cervantes, se halla la imprenta de Juan de la Cuesta, donde se imprimió la primera parte del Quijote. Esta primera edición fue muy pobre, constó de 1700 ejemplares y tardó dos meses en hacerse.
En la fachada del sencillo edificio, una placa nos lo cuenta. Sólo estar allí vale la pena. Pensar que entre esas paredes nació para el mundo y para la historia uno de los más grandes libros de todos los tiempos y de todas las lenguas, impresiona.
No creo que el bueno de don Miguel fuera consciente de la grandeza de lo que llevó a la imprenta. El libro traducido a más idiomas después de la Biblia. Un libro que ha roto las barreras del tiempo y del espacio. Un libro que muy probablemente es el mejor retrato jamás hecho de qué somos los humanos, de cómo somos los humanos.
Yo lo he leído dos veces. Creo que podría leerlo y releerlo todos los días de mi vida sin cansarme nunca, descubriendo siempre nuevos rincones entre sus páginas, desvelando nuevos secretos, aprendiendo siempre, asombrándome siempre, gozando siempre.
Y de hecho lo voy a hacer. Compramos en la librería de la Biblioteca Nacional la edición especial del 400 aniversario. Una exquisita presentación y una cómoda letra me facilitarán dedicar cada día un ratito a su lectura.
Y volveré a cabalgar con Don Quijote y el bueno de Sancho.

Fachada de la imprenta de Juan de la Cuesta, donde se imprimió la primera parte del Quijote
Aquí estuvo la imprenta donde se hizo en 1604 la edición príncipe de la primera parte de el Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra y publicada en mayo de 1605. Conmemoración MDCCCCV.

EL QUE NO SABE GOZAR DE LA VENTURA CUANDO VIENE,
NO DEBE QUEJARSE SI SE PASA.


Escrito en el capítulo V del Quijote.


martes, 19 de abril de 2016

Con Cervantes. Sesenta y ocho años y una herencia inmensa.


En la exposición "Miguel de Cervantes: de la vida al mito", sita en la Biblioteca Nacional, entre muchos documentos más que interesantes, pudimos ver los dos que enmarcaban la vida de ese hombre genial que, en 68 años de una vida intensa y profundamente humana, fue capaz de dejar a la humanidad una herencia inmensa. Y nos gustó poder verlos y leerlos. Son estos documentos la partida de bautismo y el certificado de defunción. Conmueve ver lo sencillo de su redacción, sobre todo en el que se certifica su fallecimiento.
Dice la partida de bautismo:

Domingo, nueve días del mes de otubre año del Señor de mil e quinientos e cuarenta e siete años, fue baptizado Miguel, hijo de Rodrigo de Cervantes e su mujer doña Leonor; fueron sus compadres Juan Pardo. Baptizole el reverendo señor bachiller Serrano, cura de Nuestra Señora. Testigos: Baltasar Vázquez, sacristán, e yo que le baptizé e firmé de mi nombre.

Y en el libro de defunciones del convento de las Trinitarias, se lee:

En 23 de abril de 1616 murió Miguel de Cervantes Saavedra, casado con doña Catalina de Salazar, calle del León. Recibió los Santos Sacramentos de mano del licenciado Francisco López. Mandose enterrar en las monjas trinitarias. Mando dos misas del alma, y lo demás a voluntad de su mujer, que es terstamentaria, y el licenciado Francisco Núñez que vive allí.

          Y ya está. Así empezó y así acabó un hombre para la eternidad.

En la parte superior izquierda está la partida de bautismo de Cervantes.
En la pagina derecha, en tercer lugar, está el escueto certificado de su muerte.


SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Escrito en la novela, La gitanilla.



lunes, 18 de abril de 2016

Con Cervantes. Tarde en la Biblioteca Nacional.

Voy a dedicar esta semana a don Miguel de Cervantes. Cada día escribiré una frase suya y publicaré algunas fotos relacionadas con su vida, de las muchas que hemos podido hacer Isabel y yo, este pasado fin de semana, en Madrid.
Empezaré con la de la estatua que tiene en la escalinata principal de la Biblioteca Nacional, según se sube a la derecha.
Allí pasamos, el sábado por la tarde, que fue gris y lluvioso, un rato bien largo, agradabilísimo, en el museo y en la exposición dedicada al genio. Una gozada. Una inmersión emocionante en la literatura, y en la vida y obra de aquel hombre que tan bien supo entender y describir al Hombre.
Ahí van las fotos. Después, la frase de hoy.

Entrada principal de la Biblioteca Nacional.
Un servidor rodeado de 6 grandes: Alfonso X, Luis Vives, Lope de Vega, Nebrija, San Isidoro y Cervantes. ¡Ni más, ni menos!
La estatua a don Miguel de Cervantes.


El 19 de abril de 1616, tras haber recibido la extremaunción el día anterior, y cuatro días antes de su muerte, escribe estas palabras al conde de Lemos. 

EL TIEMPO ES BREVE,
LAS ANSIAS CRECEN,
LAS ESPERANZAS MENGUAN,
Y CON TODO ESO
LLEVO LA VIDA SOBRE EL DESEO QUE TENGO DE VIVIR.





viernes, 15 de abril de 2016

Cartas a Laura VII.


Cuando vosotros nazcáis (hace un momento lo habéis hecho felizmente) abrid los ojos, tomad la vida, es para vosotros. Un mundo entero para que juguéis, para que crezcáis libres y felices. Todo un planeta entre vuestras manos cuando voléis fuera de mamá.
Cuando vosotros nazcáis, ojalá podáis ver el sol y si aún existe el mar tan azul como duerme hoy, y que la lluvia salte pura sobre vuestra piel; que aún sople el viento y que juguéis con él, y que la nieve caiga blanca por Navidad.
Cuando vosotros nazcáis que nazcáis en paz.
Ojalá que podáis conocer los veranos que hemos vivido nosotros, y esos libros viejos que guardamos pensando en vosotros, sobrinos nuestros.
Que los bosques sigan donde están, que aún exista el dulce olor a pan; ojalá que quede para vosotros un mundo como el nuestro. Que la luna siga siempre ahí, vuelen las estrellas sobre vosotros.
Ojalá os quede todavía un mundo como el nuestro.

Serían estas palabras un plagio, ¿verdad Laura?, si no fuera porque todos sabemos que es una adaptación de la bonita canción de Mocedades, “Cuando tú nazcas”.
Esto es lo que tus tíos, Isabel y Jesús, desean para tus hijos, Andreu y Joan, Laura. Un mundo en paz donde crezcan libres y felices. Un mundo hermoso donde el mar, las montañas y los bosques; el sol, la luna y las estrellas; el viento, la nieve y la lluvia sean para ellos fuente inagotable de gozo. Un mundo donde el dulce olor a pan sea signo de un hogar cálido, amable, un lugar de encuentro y de reposo como el que tus padres, Laura, os han regalado a ti y a tu hermana Nuria.
Y más mucho más. Laura y Josep, felices padres, deseamos también que cuando vuestros hijos sean ya muy, muy mayores, ya en el siglo XXII, y vuelvan la vista atrás, sepan y sientan que ha valido la pena nacer.

¡Que Dios os bendiga!

Isabel y Jesús

Y a continuación un enlace por si queréis oír la canción de Mocedades Cuando tú nazcas.

jueves, 14 de abril de 2016

Asomaba a sus ojos una lágrima...


Intentando motivar hoy a mis alumnos para un trabajo que han de hacer sobre las rimas de Bécquer, entre otras, hemos estudiado ésta que dice:

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mis labios una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: «¿Por qué callé aquel día?»
Y ella dirá: «¿Por qué no lloré yo?»

Preciosa, redonda, perfecta, pero sobre todo profundamente humana. Porque este poema no habla sólo del desamor entre un hombre y una mujer, que también, sino va mucho más allá, porque explica maravillosamente tantos y tantos desencuentros entre amigos, familia, compañeros…
Cierto que Bécquer es un romántico, yo diría "el romántico", y que es posible que cuando escribió estas bellísimas palabras estuviera sólo pensando en el amor de una pareja roto por el orgullo.
O quizá no, quizá se diera cuenta también de que estaba hablando del orgullo, la vanidad, la soberbia como los grandes enemigos del amor, de cualquier forma de amor.
Y la consecuencia, al paso del tiempo, es que “Yo voy por un camino, ella por otro”, cuando juntos quizá hubiéramos sido más felices, nos habría ido mejor, habríamos podido llegar más lejos, mucho más lejos. Quizá.
Leed el poema desde esta perspectiva, y pensad qué fácil es caer en el triste error en que cayeron aquella mujer que se tragó su llanto, y aquel hombre que se mordió la lengua. 
           ¡Ojalá mis alumnos la entiendan! 

miércoles, 13 de abril de 2016

Una escena simpática.

No he hecho ninguna foto. No hago fotos a nadie sin su permiso, y en este caso me sabe mal pedírselo. Por eso voy a describir con palabras algo bonito, simpático, entrañable.
Hace ya mucho tiempo veo, a menudo, a un abuelete, con su bastón, pasear despacio con su perrito, buscando en invierno el sol y en verano la sombra. Pero desde hace unos días, me sorprendí al ver que un nuevo personaje entraba en escena: un gato.
Sí, atado con una correa al perrito, pasea un gato, más grande que el chucho. Es decir, el hombre pasea al perro y el perro al gato. Y así pasean los tres juntos.
Está bien pensado. El perro no se separa nunca de su amo. Y el gato, que por su gatuno carácter podría perderse por esos mundos, aunque luego volvería, como va atado al can, ahí está, paseando tranquilo. Y cuando no caminan, se sientan, o se enroscan juntos.
Cada vez que los veo no puedo evitar una sonrisa. ¡Me gusta la escena! Pienso, ¡qué bonito!

lunes, 11 de abril de 2016

No dejes huella. No seas cerdo.


Aquí tenéis un cartel que, a las afueras de Olocau, advierte del tiempo que tardará en desaparecer del medio natural algunos de los distintos desperdicios que arrojan ciertos individuos.
Una colilla entre 1 y 12 años.
Un bote de cerveza 10 años.
Un vaso de plástico 1000 años.
Un tetrabrik 5 años.
Una botella de plástico entre 100 y 1000 años.
Un chicle 12 años.
Una botella de vidrio 4000 años.
Pues bien, con demasiada frecuencia he de recoger, cuando ando por el monte, en una bolsita que llevo para tal fin, algunos de los desperdicios arriba indicados. Los cerdos seguirán ensuciando e irán a más. Pero para compensar, sería bonito que todos los que salimos al monte y tenemos principios y conciencia, recogiéramos al menos, algo de lo que los susodichos gorrinos tiran por ahí. No cuesta nada. Creo yo.