FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 10 de junio de 2019

Resulta que soy un ploggingman.



Llevo toda la vida, como quien dice, recogiendo en una bolsita la basura que encuentro cuando ando por los montes. He de reconocer que a veces me canso de hacerlo e insulto al cerdo que ha tirado el sobrecito de glucosa, el papelito de las barritas energéticas, o el envase de la mermeladita “megahipergigatónica” que se ha metido en el cuerpo el susodicho cerdo sin pararse siquiera, imagino, para llegar antes no sé a dónde ni por qué. Pero claro, no me oye.
Hasta las narices estoy del asunto. Pero mira por donde hoy he descubierto que esta actividad tiene nombre y está de moda. Se llama plogging. ¡Flipao me he quedado! Resulta que llevo toda la vida haciendo plogging sin saberlo. Soy un ploggingman. ¡Qué fuerte nano! Soy un ploggingman. O sea un tipo que hace ploggging. Se dirá así, ¿no?
Y me ha venido a la cabeza aquella vez, hace años, que subiendo al Aneto, un individuo que iba delante de mí, en un paroncito, se bebió una coca-cola y tiró el envase al glaciar. ¡Cantaba que no veas el botecito sobre el blanco de la nieve! Un amigo suyo le reconvino, y el respondió, “el hielo se lo come todo”. Entonces yo, que esperaba detrás, sin decir nada, lo recogí y lo metí en mi mochila. Su mirada me taladró, pero ni él ni yo nos dijimos palabra.
Ahora sí le hubiera dicho algo. Le hubiera dicho, “es que hago plogging, soy un ploggingman. ¿Tú no? Únete a la peña plogginguera, colega”. Y a lo mejor hubiera dado unas palmaditas de alegría y se hubiera hecho también ploggingman.
¡Hay que ser gilipollas! De verdad que me da vergüenza ajena tanta estupidez, memez, simpleza y… Bueno, me callo. Aunque he de reconocer que lo único bueno del asunto es que si, por esta nueva imbecilidad anglosajona, el personal recoge la basura que tantos cerdos tiran por ahí, algo hemos ganado.
Pero que tenga que ser un ridículo palabro ajeno y no el respeto al medio ambiente lo que logre esto es bien triste y bien ridículo.

Días agradables, poca lluvia, ponientes al final.


NOTA DE LA SEMANA: 6

Empieza una semana fresquita para las fechas en que estamos y con el riesgo de alguna lluvia; parece que poca cosa. Quizá llueva algo más por el interior.
Serán los responsables los vientos de origen marítimo que nos acompañarán hasta el viernes en el que entrará el poniente y disparará las temperaturas. El cielo, con nubes y claros. Variabilidad primaveral.
¡Una lástima que no llueva bien, con ganas, al menos algún día! Al monte, que sigue estando precioso, le vendrían como anillo al dedo unos cuantos litritos más antes de los agobiantes rigores del verano de estas tierras, cruel y largo, largo, largo…
La nota que le pondría, considerando que lloverá poco o nada, y que viernes y sábado puede entrar el poniente, es un 4 pero  gracias a que martes, miércoles y jueves pintan muy agradables le pongo un 6.

jueves, 6 de junio de 2019

Día Internacional del Medio Ambiente. Fue ayer. ¿Y qué?



Ayer fue el Día Internacional del Medio Ambiente. Cualquiera que lea el blog, y en particular la sección montes verdes, sabrá de mi constante preocupación por este tema y conocerá mis puntos de vista. Y habrá concluido que no soy nada optimista.
Es incoherencia la palabra que define nuestra actuación sobre la naturaleza en la que vivimos, incoherencia absoluta. Por eso no me creo nada de nada de lo que dicen los políticos y sus voceros, los medios de comunicación, cuando hablan del tema.
Puedo poner muchos ejemplos, pero expondré sólo cinco, creo que muy significativos, expuestos ya en algunas de las 177 entradas de la sección que dedico a esto en el blog. Y no son de los que más se habla.

1. Hablan de revitalizar el mundo rural, la España vaciada que dicen, como paso importante para cuidar el medio ambiente, y sacan a los niños todos los días de los pueblos pequeños para llevarlos al pueblo grande más próximo, con los riesgos que supone, el desarraigo y el dinero para el contribuyente.
Alternativa: Escuelas unitarias con un buen servicio de internet donde el alumno estudie hasta 4º de ESO en su pueblo por pequeño que sea.

2. Hablan de la presión turística sobre los espacios naturales protegidos como algo dañino para estos, lo que es muy cierto.  A la vez montan una campaña publicitaria impresionante para llevar más gente a Ordesa, cuando el parque en verano está absolutamente saturado, y cada vez más, el resto del año. Es sólo un ejemplo.
Alternativa: Si quieres proteger algo no digas que existe, pero facilita el acceso a quien tenga la iniciativa de buscarlo. Con el boca a boca e internet hoy en día basta.

3. Hablan de la contaminación de los vehículos, sobre todo de los viejos, y lanzan una persecución contra ellos, cuando ha contaminado mucho más aquel que se ha comprado uno cada cuatro o cinco años, que quien ha mantenido uno veinticinco en condiciones, claro.
Alternativa:
Fabricar menos coches diesel y gasolina. Aumentar la autonomía de los eléctricos y bajar su precio. Fomentar de verdad el trasporte público.Ir en tren de Munich (Alemania) a Satzburgo (Austria) cuesta cinco euros ¡! ¿Vale el ejemplo?

4. Hablan de las bicicletas como la solución a casi todos los problemas de contaminación… del aire. Bien, pero no todo el mundo puede ir en ellas; y hay a quien no le gustan. Además nadie pone coto al daño irreparable que las de montaña están haciendo a la red de senderos, en parajes protegidos y fuera de ellos. Los humanos respiramos, sí; pero también pisamos el suelo.
Alternativa:
Prohibir ya el acceso con BTT a todos los senderos sin excepción. Caminos y pistas forestales abiertos y señalizados convenientemente. Y para quien quiera emociones fuertes, crear circuitos (en Francia los he visto) para que quien quiera pueda hacer el burro a gusto.

5. Hablan de los incendios forestales. Del mucho daño que hacen al medio ambiente. ¡Claro! Campañas de concienciación, depósitos de agua, torres y vehículos de vigilancia, parques de bomberos… Y cuando arde el monte todo un espectáculo mediático para justificar que se hace todo lo que se puede. ¡Mentira, es todo un circo! Cuando llegamos ahí es porque no se ha hecho nada de lo que se debería haber hecho antes.
Alternativa:
El incendio no se apaga, se evita. Regenerando el tejido rural. Manteniendo limpio el monte. Controlando la regeneración espontánea tras un incendio. Aumentando significativamente la pena a quien provoca, sea como sea, un incendio forestal.

Y aún podría seguir, pero he dicho cinco. ¿Veis por qué no me creo nada? Sobre este tema todo es palabrería, parloteo, posturitas. No veo a nadie, ni siquiera a los ecologistas convertidos en ideología alternativa, tendenciosa e ineficaz, que aborde en serio el problema de nuestra relación con el medio ambiente. Es todo pura incoherencia.
Tendrá razón ese planteamiento de que si entendemos a la tierra como un organismo vivo, la humanidad no es más que un cáncer que acabará destruyendo, sin remedio, al organismo del que forma parte. Y es que una ciudad vista desde el aire se parece tanto a un tumor…
Es lo que pienso, y me sabe mal pensarlo.

miércoles, 5 de junio de 2019

Un extraño sabor de boca.



Iba yo con la moto por la autovía del Turia, entre Casinos y Liria. Es un tramo recto con muy buena visibilidad. Circulaba a 120 Km/h. cuando me dispuse a adelantar a un camión.
Miré por el retrovisor para cambiar de carril y vi que atrás, muy lejos todavía, venía un coche. Me acerqué más al camión antes de adelantarle, sólo unos segundos, y cuando fui a hacerlo no me dio tiempo ni de mirar el retrovisor, pues el coche que había visto lejos un momento antes nos pasó al camión y a mí, casi rozándome, a una velocidad descabellada.
Faltó nada para que el indeseable individuo se me llevara por delante, y desde luego, me hubiera enviado “al otro barrio” por la vía rápida, y nunca mejor dicho. A mí o a cualquiera que hubiera caído en la trampa que supone ver un vehículo lejos, calcular lo que tardará en llegar a donde tú estás, y que ese cálculo sea erróneo por la velocidad inesperada y excesiva del vehículo en cuestión.
Hideputa y malnacido es sólo algo de lo que le dije. Y durante tiempo se me quedó la inquietud de que sigo vivo de milagro por culpa de un imbécil, un descerebrado, un delincuente. Y a eso no hay derecho. La vida es algo lo suficientemente importante como para no jugar ni con la propia ni con la de los demás.
Y esto viene a cuento del accidente que, por exceso de velocidad, le ha costado la vida a un futbolista. La cobertura mediática del suceso mostrando los homenajes de los que ha sido objeto, y estos mismos homenajes, me han producido una gran desazón. Incluso, lo reconozco, me han cabreado.
Quiero pensar que lo homenajeado ha sido el futbolista en cuanto futbolista, la fama que saber darle al balón conlleva. Y al hecho de que más allá de tan vanos oropeles, después de todo, es una persona que ha muerto. Y eso, sea quien sea la persona, exige respeto.
Por lo demás, si hubiera sobrevivido debería haber acabado en la cárcel. Y debería haber pedido perdón a todos esos miles de niños y jóvenes para los que los futbolistas son modelo a seguir, por actuar de un modo tan absurdo, tan irresponsable, tan estúpido. Por creerse un dios al haber alcanzado la fama y el dinero, y actuar como tal, por encima de las leyes de los hombres, por encima del bien y del mal, por encima del resto de los mortales a los que sí preocupa la multa o la pérdida de puntos, o el daño que a otros puedan hacer.
Circular, fuera de un circuito, a más de 200 Km/h. es injustificable. Es un delito grave. Es una conducta aberrante. Y no admite excusas de ningún tipo. En cualquier caso algún agravante, pero ahí ya no entro.
Sí, esta historia me ha dejado un extraño sabor de boca. La desagradable certeza de que cada vez entiendo menos el mundo en el que vivo.

martes, 4 de junio de 2019

La fiesta de las adelfas.


Ha empezado, anunciando el próximo verano, la fiesta de las adelfas; del baladre como también se llama. Es todo un espectáculo del que poca gente habla. Es como si no estuvieran.
Quizá sea porque las tenemos por todas partes, en jardines, en carreteras, en autovías y autopistas, en el campo, en el monte... O quizá porque es muy venenosa toda ella.
El caso es que no le hacemos mucho caso. Y es una planta preciosa. Sus capullos de un rojo intenso; la flor formando ramilletes, con sus característicos colores; y la planta, de gran porte muchas veces, con sus verdes hojas contrastando con el suelo seco y las abundantes flores.
Pero lo más impresionante, y eso es algo que vale la pena ver, es internarse por una de nuestras muchas ramblas y contemplar cómo del suelo seco, polvoriento y pedregoso, y bajo un sol abrasador, surgen las adelfas convirtiendo el paisaje en una auténtica maravilla.
Nuestro secular desprecio por este ecosistema tan nuestro, ha convertido desde siempre las ramblas en vertederos, escombreras y, en el mejor de los casos, en lugares para hacer el burro con vehículos diversos tales como motos, quads, 4X4…
Hay otra manera de acercarse a las ramblas. Andando sin prisa, bien protegidos del sol y con agua abundante. Si no la habéis hecho nunca, ahora es el mejor momento.












domingo, 2 de junio de 2019

Levante, calorcillo; poniente, calorcillo.

NOTA DE LA SEMANA: 5

Nos espera una semana donde alternarán los levantes con los ponientes. Cuando entren levantes las temperaturas bajarán, pero con la humedad la sensación será de calor. Cuando soplen ponientes subirán las temperaturas pero, al no haber tanta humedad, la sensación de calor será parecida a la de los días de levantes.
En otras palabras, con o sin humedad, el calor ya está con nosotros. De momentos sin grandes excesos. El viento se notará pero no será demasiado molesto. ¿Lluvia? A día de hoy existe la posibilidad de que llueva algo el jueves, pero no está muy claro. El día más calentito será el miércoles, 33ºC.
Eso es lo que dicen hoy las previsiones. Un 5 rasito.

ACTUALIZACIÓN A LAS 12 HORAS DEL 4 de JUNIO DE 2019.

Por fin, de la lluvia del jueves nada de nada. Si hubiera sido una "ponentá" la previsión hubiera acertado de lleno, tratándose de lluvia... Es lo que hay.

Un año más. ¡Qué triste!



El 17 de mayo de 2018 publiqué una entrada sobre esas macrofiestas que se montan para hacer negocio, con los alumnos cuando acaban 4º de secundaria y después cuando acaban bachiller.
La vuelvo a publicar tal cual, porque releyéndola hoy, creo que expresa perfectamente mi forma de ver el asunto y el de mucha más gente. Y porque creo que hay que decirlo, diría mejor denunciarlo, y bien alto, aunque sirva para muy poco. Aunque sea una voz clamando en el desierto…

Un año más vamos a asistir impotentes al triste espectáculo de ver a nuestros alumnos sumergidos en el absurdo que supone esa macrofiesta al acabar 4º, y ese viaje masivo al término de bachiller.
Ante esto hay que dejar varias cosas muy claras. La primera es que los institutos nada tienen que ver con estos montajes, aunque a veces los alumnos mientan diciendo que es cosa del cole y haya padres que se traguen la bola.
En segundo lugar hay que tener también claro que la organización de estos eventos corre a cargo de empresas privadas que obtienen de ellos sustanciosos beneficios.
En tercer lugar también hay que saber que las condiciones de traslado de los chavales, en ocasiones recuerda al trasporte de ganado. Yo he visto llenar un autobús interurbano de alumnos de 4º. La mayoría de pie y lógicamente sin cinturón de seguridad.
En cuarto lugar es importante conocer la realidad de lo que allí hacen o pueden hacer. Quien quiera creerse que son fiestas light, de música y cocacola o fanta, es muy libre de creérselo. Incluso habrá algún padre de esos de “mi hijo no me engaña” que se creerá que empiezan rezando el rosario y acaban con un padrenuestro por las morsas de Madagascar, si el mozalbete así se lo explica. Y no digo más porque a buen entendedor, pocas palabras bastan. Y a mal entendedor para nada sirve hablarle.
Por esto animo a que los padres se enfrenten sin miedo a sus hijos menores de edad y les digan, ¡no, tú no vas a esa fiesta! Admiro a los papás que lo hacen. Admiro a los pocos alumnos, los raros, que dicen, yo a eso no voy ¡Difícil y valiente decisión para un alumno de 4º de secundaria!
Y con los mayores de edad, poco pueden hacer los padres que no lo hayan hecho ya. Ahí han de ser ellos, los jóvenes, los que decidan qué hacer con su vida. Por eso admiro a los pocos que al acabar bachiller se van a un concierto a alguna ciudad más o menos lejana, se hacen una ruta en tren por Europa, o se montan un viaje de aventura, mochila a la espalda, y no se hunden en ese quemadero de dignidad y valores en el que se hunden casi todos.
Y yo, como educador, que junto a mis compañeros he intentado enseñarles qué es la verdadera libertad, hacerles conscientes de su dignidad; que he intentado desarrollar su capacidad crítica y ayudarles a que encuentren un sentido a su vida, siento en lo más hondo del alma verles caer en ese pozo de miseria y estupidez.
¡Qué forma más triste de acabar la secundaria, de acabar el bachiller! ¡Qué desolación como educadores! Es cierto que en la mayoría de los casos el asunto acabará ahí, y no pasará nada. Pero, ¡qué triste acabar así!
Yo ya no puedo hacer más de lo que he hecho. Ahora sólo me queda no pensarlo, no pensarlos en esa fiesta estúpida al acabar 4º, ni en ese viaje absurdo al acabar bachiller. No pensarlos allí, no imaginarlos allí, porque me duele. Y esperar que salgan indemnes de una experiencia que ninguna falta les hace.