FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 8 de noviembre de 2015

¡Cuidado, no te subas ahí!


Esta viñeta me hace pensar en la forma en que los niños interpretan nuestros actos que, a menudo, no es la nuestra. Y siempre que esto sea así, actuarán en consecuencia a una interpretación que desconocemos. ¡Ojo!

viernes, 6 de noviembre de 2015

Las postrimerías del otoño.

El fin de semana pasado pudimos disfrutar de las postrimerías del otoño en el Pirineo. La parte alta de los valles ya tenía los prados dorados, y los árboles que hasta allí llegan, estaban ya desnudos. La montaña, un año más, se disponía a recibir a la nieve.
Pero la parte baja era aún una locura de colores, formas y texturas que nos envolvió, que nos atrapó, haciéndonos bien difícil el regreso a casa.

Aquí tenéis algunas fotos.

















jueves, 5 de noviembre de 2015

Escribe un chaval de 12 años, Alberto Serrano.

Alberto y sus papás, Paz y Jesús. Detrás la Peña Telera, bonita cima del valle de Tena.
Yo siempre he amado y admirado profundamente la naturaleza y, como creyente, la he considerado como un gran regalo de Dios. Hace ya muchos años, como joven monitor del Junior, compartí la experiencia de gozar de ese gran regalo con los niños que la vida puso en mi camino.
Hoy me alegra mucho ver que esa experiencia de amor, de admiración y de gratitud, la están teniendo también los hijos de aquellos niños, hoy amigos de toda la vida.
Alberto, hijo de mis amigos, Jesús y Paz, y amigo mío también, escribió el otro día, en la clase de “reli”, una bonita redacción donde brillan ese amor a la naturaleza, esa capacidad de admiración ante ella y esa gratitud al Creador.
Podéis leerla.

UN PROBLEMA CON SOLUCIÓN

Estimados políticos:

Yo, Alberto Serrano, soy un estudiante de doce años, estoy en 1º de la E.S.O. y desde muy, muy pequeño me ha gustado la alta montaña. Ir a los pirineos, subir montañas, recorrer valles, subir a ibones…
Hace poco, en las vacaciones de verano, fui con mi familia allí y me lo pasé genial.
Pero hay un problema que tiene solución. El mundo es un regalo de Dios, él lo hizo para nosotros, para ustedes, para mí y para todo el mundo.
Pero El se siente decepcionado, triste y sorprendido porque nosotros, los que recibimos un regalo lo hemos destrozado. Les voy a hacer una pregunta. Si uno de ustedes le hiciera un regalo a un ser querido, y ese ser querido suyo lo destrozara, ¿cómo se sentiría? Pues eso mismo es lo que siente Dios.
El planeta se está contaminando y eso no es bueno.
Eso es culpa nuestra, del ser humano. Nosotros que estamos creando sustancias que contaminan el mundo de forma brutal. Es un regalo que no hemos cuidado bien; un regalo que quizá no merezcamos.
Por eso, mi petición hacia ustedes es: no dejen que nuestro regalo siga sufriendo, eviten contaminar, hagan todo lo posible por un gobierno sin contaminación. Consigamos entre todos merecernos el regalo.
Porque este problema tiene solución.

Opinión de mi padre.
Estimados políticos:
Yo, Jesús Serrano, padre de Alberto tengo que expresar que mis gustos son similares a los que él expresa. Además los expresa de una forma muy clara, quizás con la inocencia de claridad propia de su edad.
De tal manera que me uno a su petición, y puesto que él no tiene derecho al voto, otorgaré el mío a aquel partido que se comprometa a esta tarea.
Puesto que es tarea de todos, les pido que en sus programas políticos lo incluyan como prioritario; y de igual modo, nos indiquen las acciones que los ciudadanos debemos hacer para colaborar en la tarea.
Porque este problema, entre todos, tiene solución.

Opinión de mi madre.
Después de escuchar el texto de mi hijo Alberto, mi sentimiento es agridulce. Por un lado, mucha alegría al escuchar como expresa su admiración y valoración de la naturaleza como regalo de Dios. Y por otro lado, tristeza al pensar como la acción (o pasividad) del ser humano, puede dañar un regalo tan hermoso; por constatar cómo los gobiernos “miran hacia otro lado”, en lugar de tomar medidas que impidan el deterioro de la naturaleza.
También quiero dar las gracias por hacerme partícipe de esta reflexión.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Carne sí, carne no.


 Ahora resulta que la carne en general, y en particular la roja, es mala, muy mala, pérfida, venenosísima para la salud, porque es cancerígena, aparte de provocar otras muchas enfermedades y dolencias. ¡Vaya por Dios!
Y por tierra, mar y aire los medios de comunicación se lanzan a alborotar el gallinero, ya de por sí bastante alborotado. La noticia estalla y se suceden enseguida crónicas, reportajes, entrevistas, tertulias…En fin, durante unos días ha sido el tema estrella en las conversaciones del personal. Ahora ya está “pasando de moda”.
Mí no comprender, como dicen que decían los indios. ¿Qué de nuevo ha dicho la OMS? Nada. No ha dicho nada nuevo. ¿A santo de qué pues tanto alboroto?
Desde que tengo uso de razón, y de eso ya ha pasado mucho tiempo, he tenido claro que una dieta a base de carne, sobre todo si es roja y más aún si está elaborada, es mala para la salud. Y lo sé yo porque lo sabe todo el mundo. Creo, aunque ahora lo dudo. Igual sólo sabíamos eso unos pocos privilegiados…
Una dieta rica y variada como la mediterránea, admite un buen solomillo de cuando en cuando, o una “torrà de chulles”, un sábado con los amigos. ¡Pues claro! Como admite un buen vino acompañando a la carne. ¡Faltaba más! Y esto yo creía que todo el mundo lo sabía también.
Pero debe ser que no. Que nadie sabía nada de todo esto. Por eso las advertencias de la OMS han armado semejante revuelo. Si no, no lo entiendo. De verdad que no lo entiendo. Menos mal que ya está pasando "el notición".
            Y es que nos hacen hablar de lo que quieren que hablemos…¡jo! Y así todo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Lanuza: lo primero que reconstruimos fue la iglesia.

Estuvimos este fin de semana en el Pirineo, en un pueblecito del valle de Tena llamado Lanuza. Un pueblecito pequeño, en el que viven actualmente seis o siete familias. Nos hospedamos en un hotel muy agradable y familiar al que dedicaré una entrada próximamente, pues bien lo merece.
Pero no es de montañas de lo que voy a hablar en esta entrada. Después de la cena, excelente por cierto, salimos a dar una vuelta y deambulamos sin prisa, por las bien iluminadas y bonitas calles del pueblo que, no hace demasiados años, estuvieron oscuras y desiertas.
Lanuza es uno de esos pueblos que se sacrificaron por la construcción de un pantano. Llegó a morir. Pero pasado el tiempo, y tras vencer diversas barreras burocráticas, en virtud de una legislación que lo permitió, los vecinos pudieron volver a reconstruir el lugar que les vio nacer. Ahora es un pueblo precioso, entre altas montañas, bosques espesos y a orillas de un embalse en el que refleja sus casas cuando está lleno, creando estampas de una absoluta belleza.
Nuestro paseo acabó a las afueras del pueblo, donde nos encontramos con Marian, el ama del hotel. Charlamos un rato. Nos contó la muerte y resurrección de Lanuza. La tristeza del desarraigo, cuando tuvieron que abandonarlo, la ilusión de la reconstrucción y la satisfacción de verlo resurgido de sus propias ruinas.
Y ahora viene el motivo de esta entrada: una frase que nos dijo Marian aquella noche. Recuerdo además la profunda satisfacción con la que la dijo. Fue ésta: cuando los vecinos nos pusimos manos a la obra, lo primero que reconstruimos fue la iglesia.
No me pasó desapercibido el significado hondo de lo que decía, y más en los tiempos que corren. Lo primero que reconstruyeron fue la iglesia. Me di cuenta de que para ellos no se trataba de reconstruir un conjunto de casas para hacer una suerte de urbanización, no. Se trataba de reconstruir un pueblo, y un pueblo, en España, tiene iglesia. Y alrededor de la iglesia se aglutinaban las casas en tiempos lejanos, y alrededor de la iglesia han querido los vecinos que renazca Lanuza.
Y nada tiene que ver esto con que tengan fe o no la tengan. Con que se bauticen, se confiesen y comulguen. Con que vayan a misa los domingos o no. Es cuestión de conocer y respetar nuestra propia historia, nuestra propia cultura.
Un estado laico, y me parece muy bien que lo sea, no puede, en nombre del laicismo, arrasar con toda la riqueza cultural, tanto material como inmaterial, fruto del cristianismo. Porque nuestra cultura, queramos o no, está impregnada de cristianismo.
La fe es una cosa. Los elementos culturales del cristianismo otra. La fe en Jesús, como cualquier fe, debe ser respetada, eso es libertad de religión. Los elementos culturales del cristianismo deben ser protegidos, porque son patrimonio de todos, creyentes y no creyentes.
Confundir fe con cultura es incultura. Y tratar de extirpar de la sociedad los elementos culturales de origen cristiano, triste rencor, patética incapacidad de asumir y superar la historia.
En Lanuza ese grupo de vecinos lo tienen claro. ¡Ojalá haya más gente que lo tenga claro! Por el bien de todos.

Así llegó a estar el pueblo. Esta casa espera los permisos para ser reconstruida.
Una calle del pueblo.
Y otra, todavía con geranios.
Callecita que sube a la iglesia.
La torre de la iglesia aparece entre las casas.
Está en un lugar alto del pueblo.
La iglesia.
El campanario. Eran casi las ocho y cuarto cuando hice la foto. Antes de cenar.
El hotel donde estábamos hospedados.

viernes, 30 de octubre de 2015

Por la sierra de Chiva.

Ya hace algún tiempo que se puede salir por aquí de excursión. La temperatura es agradable, fresca cuando cae el sol y nuestros montes, este año, están mejor que años pasados. El agua ha hecho milagros.
En esta entrada os propongo una excursión muy bonita y generalmente solitaria por la sierra de Chiva.
Arranca justo en la caseta donde acaba el asfalto de la pista de la fuente de la Alhóndiga, que discurre por el barranco Grande. Esta pista, en sí misma ya es muy bonita, espectacular en algunos momentos.
Empezaremos ascendiendo por una buena pista forestal. Luego, andaremos por un camino señalizado que sale a la izquierda y que nos llevará al llamado Pocico del Jabalí, gran y solitaria roca, y precioso rincón donde el camino se convierte en sendero. Siguiendo este sendero y bordeando por una cornisa un profundo barranco, el barranco de La Parra, con espléndidos e inesperados panoramas, volveremos a la pista por la que regresaremos al punto de partida.
Son unos 9 kilómetros y unos 250 metros de desnivel en ascenso y otros tantos en descenso. Excursión pues de una mañana o una tarde, nada pesada y que nos ofrece panoramas sorprendentes. Es de estas excursiones que cuando la haces dices: parece mentira que esto esté tan cerca de casa.

Si quieres el track pulsa Por la sierra de Chiva. Si quieres más información, pídemela por el correo indicado en el blog.

El pico Hierbas, de 1032 metros, punto de arranque de la ruta.
La cara sur del pico es un espectacular conjunto de paredes y cornisas.
Curiosas formaciones calizas nos acompañan toda la excursión.
Desde el camino hacia el Pocico del Jabalí, la vista al este es inmensa.
Cheste se ve abajo, tras los paredones de la sierra.
Las peñas que hay sobre el barranco de la Parra son muy espectaculares.
Esta peña de 860 metros de altitud y que se eleva casi 300 metros sobre el barranco de la Parra, sorprende al descubrirla.
Paonorama al este, ya en el sendero del barranco de la Parra.
Lo hondo del barranco ya está en sombra.
Un espárrago de lobo, seco, junto al camino.
De nuevo en la pista, regresamos al punto de partida.
El pico Hierbas nos indica el camino, por si hay dudas.
Justo en la curiosa roca, la pista empieza a bajar decididamente.
Primer plano de la roca. Hay muchas así. Es bonito.
El pico hierbas iluminado por el sol poniente.

jueves, 29 de octubre de 2015

El buitre y yo.

El 26 de julio de este año, estábamos Isabel y yo en Viella, adonde habíamos ido huyendo de la carrera de montaña que se celebra todos los años por estas fechas, alrededor del Aneto. Era domingo y regresábamos ya a Benasque, al hotel de nuestro amigo Josemari y familia, en el que estuvimos hasta la celebración del citado evento deportivo que, dicho sea de paso, está en las antípodas mismas de mi forma de entender y vivir mi relación con las montañas.
Me levante temprano para aprovechar lo que iba a ser un día de traslado subiendo algún “risquillo” y, poco antes de llegar a la cima, pude contemplar desde muy cerca, sin que se percatara de mi presencia, a un buitre que, iluminado por el sol limpio de una mañana fresca y muy azul, observaba sus dominios.
El momento fue mágico. Estábamos solos el buitre y yo. No se oía nada. Soplaba un suave viento del este. Me senté en una roca y estuve un largo rato contemplándolo y contemplando el mundo altivo y sereno que él también contemplaba, hasta que abrió las alas y majestuoso, flotó ingrávido en el aire y se alejó perdiéndose valle abajo.
Hoy, después de una semana de faringitis de la que no acabo de salir, en la que "he tirao palante" a trancas y barrancas, quedándome como consecuencia en un estado de "espachurramiento total transitorio" (ETT), me he acordado de aquel encuentro, y me ha resultado grato evocarlo, escribirlo y compartirlo; para que ese recuerdo, en este caso, no sea un eco secreto del silencio de aquella mañana plácida de verano. Sí, para que en éste caso sea un eco compartido.

Mirad las fotos.