Mostrar
esos rincones del mundo que conocemos y amamos a quien sabemos que va a
apreciarlos y gozarlos, es toda una hermosa y gratificante experiencia.
Esto
nos ha pasado muchas veces con los Pirineos, y guardo de esos encuentros entre
mis montañas y la gente que a través de nosotros las ha conocido, íntimos y
entrañables recuerdos.
Estas
pasadas fallas ha vuelto a darse otro bonito encuentro. Isabel, nuestro amigo
José Luis y yo, hemos hecho “de anfitriones” con Diego, que quería conocer los
Pirineos antes de regresar a su tierra, Ecuador.
Y
nuestras queridas montañas nos han sido propicias. Colmadas de nieve, nos
han ofrecido, en tan solo tres días, todas sus caras invernales. Nevó, nevó
bien; llovió, mansa pero persistentemente; y tuvimos una mañana azul, fría, en
la que la cordillera, en un estallido de luz, se nos mostró altiva, grandiosa,
impresionante.
Y esa
mañana es la que aprovechamos para que Diego pudiera ascender alguna cima
pirenaica. Teníamos poco tiempo, a medio día ya se tapó, y había muchísima
nieve, por eso la montaña elegida fue el pico Leja o Soum de Lêche, de 1839
metros, en Francia. Desde el puerto de Belagua está a un tiro de piedra. Desde
el norte es una mole soberbia y espectacular.
Con
raquetas y abriendo huella en un inmenso manto blanco y virgen llegamos a la
cumbre, desde donde el panorama resultaba indescriptible. Tras el abrazo pertinente, extendió Diego una bandera de Ecuador y yo mis banderitas de oración.
Inmensidad
de las montañas blancas, del cielo azul, silencio, satisfacción, alegría. Y
fotos, muchas fotos. Y luego el regreso, rápido, cómodo, hasta la carretera
donde estaba el coche. Las nubes oscuras avanzaban rápido desde el sur.
Como
colofón a la ascensión, unas migas de pastor y unas chuletas de cordero en la
Venta de Juan Pito. Aunque aún no se había acabado. Continuamos deambulando con
el coche por un Pirineo invernal, pero ya gris, oscuro, hermosísimo también. La
luz de la mañana quedaba como un sueño…
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El Leja desde el puerto de Belagua, punto de salida |
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Pasamos junto a una cabaña donde en verano venden queso. |
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Otra cabaña camino de la cima. |
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Una breve parada. |
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Contemplando lo que queda de subida. Atrás, el bosque de Larra. |
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El bosque de Larra era un cuento de hadas. |
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Desde cerca de la cima, al oeste. Destaca el Orhy, el primer 2000 de los Pirineos. |
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Subiendo un resalte.Atrás, las huellas. |
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La cima del Leja, nuestro objetivo |
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La última rampa |
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Llegando a la cima. |
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En la cima, Diego con su bandera. |
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El bosque de Larra desde la cima. |
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Vista al norte desde la cima. |
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Primer plano del Orhy, el primer 2000. |
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Regresamos sobre nuestras huellas. |
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Bajando se ve una de las cabañas y la carretera. |
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Atrás y arriba queda la cima. |
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Seguimos descendiendo. |
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La acumulación de nieve es notable. |
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Nuestras huellas a la izquierda de la cabaña. |
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La carretera. |
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Ya en la carretera yendo hacia el coche. El letrero reza, "estos son los Pirineos atlánticos".
SI QUERÉIS VER MÄS FOTOS PULSAD Diego en los Pirineos. |
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