FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Desde nuestras montañetas...

Desde nuestras montañetas, pequeñitas ellas, pero muy bonitas, podemos disfrutar de muy interesantes y hermosos panoramas. Y aunque he andado muchas veces por ellas, siempre encuentro motivos diferentes para admirar, contemplar y fotografiar, si ello es posible, porque a veces sucede que hay momentos que escapan a la mejor de las cámaras fotográficas, y sólo los podemos guardar en nuestra memoria.

Bien, voy compartir hoy una foto que hice uno de estos días de poniente, con la atmósfera muy limpia. Tras los pinos aparece la ciudad de Valencia, como si estuviera ahí mismo pero por debajo, como realmente está.

Destacan a la derecha las grúas del puerto, y a la izquierda algunas construcciones de la zona de la Ciudad de las Artes y las  Ciencias.

Es bonito, pero si esperas a que llegue la noche, el manto de luces a tus pies, es realmente impresionante, pero difícil de fotografiar, porque solo sale eso, un manto de luces. Hay que estar allá arriba para disfrutarlo de verdad.




Semana impredecible.

            NOTA DE LA SEMANA: 7

Poco se puede decir hoy de esta próxima semana porque los modelos van cambiando con mucha frecuencia, y además, cada uno dice una cosa diferente. O sea que esta última semana de otoño va a ser muy otoñal por lo impredecible.

Lo único que parece claro es que el viento, que seguirá de poniente casi todos los días, será flojo, afortunadamente, e incluso encalmará del todo de vez en cuando. Y que las temperaturas serán suaves, tanto las máximas como la mínimas; en general rondarán entre los 10 o algo menos, y los 19 o 20.

Por lo demás, si lloverá o no, ni se sabe. Puestos a llover, de momento parece que podría llover algo, poca cosa, jueves, viernes o sábado; alguno de estos días o un par de ellos. Pero en esto en concreto los modelos son muy dispares y cambian continuamente, como ya he dicho.

Vista desde hoy será una semana cómoda, digamos que anodina desde el punto de vista meteorológico, con algo de gracia si llueve un poquito. Por eso, y porque las ventoleras de la semana pasada se acabaron, le pongo un 7.

Pero ¡ojo!, tal como están las previsiones, podría no parecerse en nada a lo que he dicho, pero absolutamente en nada. Ya veremos si el 7 lo tiene merecido.

sábado, 12 de diciembre de 2020

Suena a asunto de huevos.


 

Nunca te acostarás sin saber una cosa más, dice el refrán. Y así es. El otro día, oyendo un rato la radio en el coche, me raspó el oído y el entendimiento un palabro que no había oído nunca, pero que debe ser ya de uso frecuente en determinados ámbitos muy cultos y avanzados.

El término en cuestión, cuyo contenido intuí por el contexto y por su misma construcción, era webinario. Me sonó fatal, me pareció malsonante y extremadamente ridículo, más pronto descubrí que ya está en la Wikipedia, con el siguiente significado: neologismo obtenido al asociar las palabras Web y seminario, y que designa todas las formas de reuniones interactivas del tipo seminario, que en forma total o parcial incluyen la realización de sesiones no presenciales vía Internet, y que generalmente se orientan al trabajo colaborativo o a la enseñanza a distancia.

Lo que imaginé cuando lo oí en la radio. ¡Qué cosa! Webinario. Realmente la palabra no está bien construida del todo, porque el sufijo ario, que viene del latín, arius y que significa conjunto de algo o perteneciente a algo, se basta y se sobra para significar lo que con este feo neologismo se quiere denominar.

Pero claro, sería peor el remedio que la enfermedad, porque la palabra que así nos saldría es webario, que aún suena peor, y que inevitablemente nos hace pensar en un conjunto de huevos, a saber de qué. Porque decir que vamos a organizar un seminario mediante un webario, pues ¡qué quieres que te diga!

Por eso, puestos a nombrar un seminario que utiliza muchas webs, mejor decir webinario, que aún sonando mal, no suena tan mal. Unen web y seminario y asunto concluido.

A fin de cuentas el castellano es una lengua viva, muy viva, y estas cosas pasan en las lenguas vivas. Yo, por mi parte, y haciendo uso de mi libertad personal, no utilizaré este palabro porque no me gusta, me da vergüenza ajena, aunque sé que cuando la RAE, según sus criterios, considere que ha de incluirla en el diccionario, la incluirá. Aunque no creo que haga ninguna falta.

Porque hay muchas palabras en castellano para designar todas las formas de reuniones interactivas del tipo seminario, que en forma total o parcial incluyen la realización de sesiones no presenciales vía Internet, y que generalmente se orientan al trabajo colaborativo o a la enseñanza a distancia. Como por ejemplo, la palabra seminario, y punto; sea presencial o no, utilice webs o pergaminos egipcios, porque los medios, siendo importantes, no son lo que debe determinar un seminario. Digo yo.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Actualización fin de semana 12-13 de diciembre de 2020.

Buen fin de semana parece que va a ser. El sábado aún tendremos que soportar al poniente, sobre todo por la mañana, pero por la tarde y el domingo nos dejará, por fin, en paz. Seguirá soplando, pero ya suave, sin molestar. Incluso el domingo podremos disfrutar de calmas.

Si a eso unimos las temperaturas suaves, máximas de 19 o 20 los dos días, y mínimas de 9 o 10 el sábado, y  de 6 o 7 el domingo, el ambiente será muy confortable. Además el cielo estará poco nuboso o despejado.

Bien merecido lo tenemos después de aguantar toda la semana un poniente desagradable.


El fornido, enorme y rosadito jovenzuelo.


 

Salgo poco por zonas habitadas desde hace ya tiempo. Y casi cada vez que salgo vuelvo con alguna historia que contar. La de hoy la voy a contar, por eso del desahogo.

He tenido que ir a correos y, como es natural había cola. Me he situado, en la acera, a dos respetuosos metros de la señora que tenía delante. Hasta ahí bien, ¿verdad? Es lo que hay que hacer. Distancia de seguridad, mascarilla, pócima hidroalcohólica y ventilación. Seguridad total, o casi.

Más he aquí que, unos momentos después, un fornido, enorme y rosadito jovenzuelo se ha puesto a la cola detrás de mí. Sí, detrás de mí, tan detrás, tan detrás, que con la bolsa que llevaba rozaba mi corporeidad.

¿Qué hacer? He probado a acercarme un poco a la señora que tenía delante con la esperanza de que se quedara donde estaba, más no; para mi espanto avanzaba conmigo.

La otra opción era decirle, "amantísimo jovenzuelo, en buena hora nacido, ¿tienes a bien respetar los dos putos metros de seguridad que hay que respetar para quitarnos pronto esta mierda, con perdón, de encima?" Pero lo que me pedía el cuerpo era decirle, "tú eres tonto o meas de canto, tira patrás".

Y en estas cábalas estaba yo, cuando me ha llegado el turno, lo que ha sido un alivio. Porque la verdad, dijera lo que dijera, si la respuesta hubiera sido inadecuada (la única adecuada sería decir, perdón y apartarse)  me hubiera enfadado mucho, pero me hubiera tenido que tragar el enfado, y eso no es bueno.

Porque la posibilidad de arrear un mamporro no la contemplo nunca, y en el caso de que en un arranque de ira lo hubiera hecho, en este caso al menos, mi cuerpo serrano, que no era más que una pulguita frente a sus abundantes y prietas carnes, hubiera podido quedar muy maltrecho.

Por eso, y mientras no cambien las cosas, donde mejor estoy es en casa o en el monte, rodeado de pinos, algarrobos y bichos que sí respetan la distancia de seguridad, excepto los insectos; pero ahora están tranquilitos.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Pese a los desacatos urbanísticos...

El enclave del pueblo entre la montaña y el río es ideal, y la perspectiva que, cuando venimos de la Pobla o de San Antonio nos ofrece, sobre todo al atardecer, preciosa.

No es descabellado mirar dónde y cómo situar un par de miradores para poder, en un paseo, contemplar cómo el sol se pone tras las montañas, sobre las que se recorta el casco urbano. El panorama es de una gran belleza, belleza que oculta ciertos desacatos urbanísticos.

Sin embargo, visto desde “Les Mamelles”, hieren más claramente a la vista, algunos de esos desacatos de otros tiempos, porque el conjunto, con la sierra Calderona como telón de fondo, también es bonito.

En esta foto se ve la Iglesia, con la cúpula y los campanarios, medio ocultos por ese edificio que nunca se tenía que haber construido allí. Y a la derecha, el ayuntamiento emerge entre otros edificios más respetuosos con el entorno. Pero en medio, entre iglesia y ayuntamiento, aparece ese pirulí, también absurdo, en el que, por cierto, yo viví muchos años.

Claro que ahora nadie tiene la culpa de esos errores-horrores, y mucho menos los vecinos que en ellos viven. Y que el tema no tiene solución, como no sea aprender de esos errores para no volver a cometerlos. Pero pese a ellos, me gusta contemplar el pueblo desde la montaña.

Por cierto, en la foto queda muy bonita la antigua estación, ¿verdad?




Joyitas del pasado.

Me estoy haciendo mayor, bueno ya lo soy, quiero decir ancianuelo, vejete, y miro mucho atrás; porque en estos tiempos mirar adelante es intentar atisbar algo en una niebla impenetrable; y sé lo que es eso, por eso lo digo.

Pues bien, en esa mirada al pasado estoy descubriendo verdaderas y curiosas joyitas que permanecían olvidadas. Y muchas me están dando que pensar, como este librito que me entregaron cuando hice la mili, publicado el año 1975, y cuyo índice y portada reproduzco.

Lo he ojeado (de mirarlo con los ojos) y hojeado (de pasar las hojas), y me he dado cuenta de que no hay nada nuevo bajo el sol. Y que, exceptuando algunas cuestiones específicamente castrenses, es perfectamente válido hoy día.

También he recordado mi mili, de la que puedo decir que, golpe de estado aparte, disfrute de unas relaciones con los compañeros excelentes, y de un trato por parte de los mandos exquisito. Especial mención hago a mi sargento, el sargento Fuentetaja, que nos trato siempre a mis compañeros y a mí con un grandísimo respeto y un alto nivel de exigencia, extremos estos para nada incompatibles.

Ya sé que no es políticamente correcto decir esto en estos tiempos, como la entrada entera, pero me da igual, o sea, me la repantinfla.

Bien, voy a compartir, como interesante curiosidad, el principio del librito que habla de qué es la educación referida a las personas, al ser o no educado. Dice así:

La educación es algo muy simple, derivado principalmente de los buenos sentimientos; todo aquello que es sencillo, natural, espontáneo, orientado al respeto al prójimo, es suficiente para la vida en común; se basa en el convencimiento del respeto a la dignidad del hombre y a su personalidad.

Su fundamento reside en tres reglas muy sencillas:

-No hagas a otros lo que a ti te desagradaría que te hiciesen.

-Compórtate en presencia de los demás como desearías que los demás se comportasen delante de ti.

-Compórtate cuando estés solo, del mismo modo que lo harías en presencia de otros.

Este último punto es muy importante, porque precisamente en el convencimiento consiste la verdadera educación; es decir, una cosa fea no debe ser hecha, ya que lo es en sí misma, y no porque pueda dar motivos de crítica.

¿Qué os parece? Clarito y cierto. Y no nos hacen falta una legión de políticos, pedagogos, psicólogos y astrofísicos de la NASA, usando todos palabros extraños y modernísimos, para decirnos qué es una persona educada y por qué ha de serlo.