FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 6 de octubre de 2020

Esta es la entrada 2000 del blog.


 

Esta es la entrada 2000 del blog. Como no puede ser menos voy a dedicarla a celebrarlo. Y lo voy a hacer justificando y agradeciendo.

Empezaré justificando. Un blog puede servir para muchas cosas bien diferentes. A mí me ha servido y me está sirviendo fundamentalmente para aclarar mis propios pensamientos y, desde hace algún tiempo, para no sentirme al margen ya del mundo y de la vida, en una especie de rampa de lanzamiento hacia el más allá.

Escribir exige, al menos a mí, pensar lo que escribo, y más cuando sabes que alguien te va a leer. Y el pensar obliga a clarificar ideas, a controlar impulsos, a tratar de ser coherente y sobre todo a no traicionarte a ti mismo. Ha habido entradas que no han visto la luz, las hay. Otras que las he leído y releído mil veces y las he publicado con un cierto temor en estos tiempos de libertades recortadas. También las hay que han salido sin problema alguno, enseguida. En esta tarea de alumbramiento, el papel de Isabel ha sido crucial. Y el resultado es un saneamiento y clarificación de mis propios pensamientos. Y creo que eso es bueno.

También el blog me ha servido para, de algún modo, seguir socialmente vivo, seguir en el mundo. En estos últimos años, una larga baja de seis meses, la jubilación, el confinamiento y el miedo que sigue tan vivo como la pandemia, me han apartado bruscamente de la vida social. Y la sensación que te queda es la de que ya te has vaciado, que ya has dado todo lo que podías dar, que ya has dejado de ser útil a la sociedad, ya no le sirves. Si acaso a los tuyos… Y ahí el blog ha funcionado como un auténtico salvavidas. Puedo a través de él, y ahora sólo a través de él, seguir aportando algo al mundo en el que vivo, algo que pienso puede serle útil a alguien. Y eso, en mis circunstancias personales, es muy importante, vital para poder seguir sintiéndome socialmente vivo.

Y enlazo así con la segunda parte de esta entrada. La del agradecimiento, porque después de lo dicho se entenderá fácilmente lo importante que es saber que no eres una voz en el desierto, que no escribes para nadie, lo que agravaría el sentimiento de desahucio social.

Esa relación establecida con los que me leéis me hace pensar que es falso el fantasma de la rampa de lanzamiento. Personalmente, o a través de las redes sociales, de mil formas distintas, me hacéis saber que estáis ahí, al otro lado de la pantalla. Y eso es muy, muy de agradecer. Y lo que es también importante, este sentimiento de gratitud es muy superior, infinitamente superior a las decepciones, algunas muy dolorosas, también presentes en estos años.

Así pues, quedan justificadas estas dos mil entradas, y manifestado públicamente el hondo sentimiento de gratitud hacía todos aquellos que, con vuestra "presencia", habéis hecho posible que hoy pueda escribir la entrada dos mil.

Y no quiero acabar sin agradecer a Isabel su importante colaboración. No sólo con el contenido de muchas entradas, sino como correctora implacable de esas comas, acentos y demás zarandajas que, tras escribirlo, no ves aunque lo leas mil veces, pero que ella pilla enseguida. Y por su apoyo para seguir.

Muchas gracias a todos.

domingo, 4 de octubre de 2020

Espero que no me defraude.

NOTA DE LA SEMANA: 9.

No era tan fiero el león como lo pintaban, pero aun así las ventoleras han sido considerables, y el agua caída, como era de esperar poca, tres litros. O sea, mal; no es lo que necesitamos.

Esta semana tampoco parece que va a ser lo que debería, aunque tiene cosas buenas y trae alguna esperanza. Las temperaturas irán subiendo poco a poco, tanto las máximas, que volverán alcanzar los 30, o incluso más, como las mínimas que intentarán superar los 15; pero parece ser que sólo lo lograrán algún día.

En cuanto al viento seguirá seco, de norte o poniente hasta el martes o miércoles, cuando afortunadamente parece que volverán los levantes o incluso alguna calma.

¿Y las lluvias otoñales? División de opiniones. Hay modelos que dan precipitaciones de cierta envergadura para el fin de semana próximo. Otros no. En cualquier caso queda lejos.

Lo seguro, de momento, parece ser que vuelve el calor al centro del día y que las noches ya son fresquitas. Y que el viento amainará y se cortará el flujo de poniente. Nada más. No está mal.

Difícil ponerle nota a esta semana. Si se acaba el poniente, se mantienen frescas las mínimas, y  llueve bien el fin de semana, no cuatro gotas, le pondría hasta un 9. Y como hoy voy a ser irracionalmente optimista se lo voy a poner. Siendo realista con un 5 va que se mata, pero lo dicho, seré optimista.

Espero que no me defraude.

Una historia de san Francisco.


Hoy, día de san Francisco de Asís, voy a compartir una pequeña historia que me contaba mi padre; no sé de dónde la sacó. Me acuerdo de ella perfectamente, y eso que era muy pequeño cuando nos la contaba.

Decía que san Francisco, cuando regresaba a la casa donde vivía con su comunidad, pasaba por una fuente de aguas frescas y abundantes, bajo una agradable sombra. A menudo tenía mucha sed, y entonces se acercaba a la fuente, acariciaba el agua, y no bebía. Hacía ese sacrificio por amor a Dios, recalcaba mi padre. Entonces elevaba los ojos al cielo y veía una estrella que pronto desaparecía.

Un día de verano, haciendo ese camino no iba solo. Le acompañaba un joven que se había unido a ellos. Como él, estaba cansado y sediento. Al ver la fuente fue presuroso hacia ella, pero viendo que Francisco se rezagaba, se apartó a un lado y esperó a que él bebiera primero.

El santo iba a hacer lo de siempre, acariciar al agua, no más. Pero supo enseguida que si él no bebía, su joven compañero tampoco lo haría. Y entonces bebió.

Y al levantar los ojos al cielo, esperando no ver la estrella, vio dos, y más brillantes que nunca.

Este sencillo cuentecito, regalo de mi padre, que quedó en mí desde que era niño, ha estado presente en muchos momentos de mi vida, porque es una lección profundamente evangélica. Pone las cosas en su sitio, podíamos decir.

A nuestra relación con Dios se ha de anteponer nuestra relación con los hombres. Ya lo dice bien claro el Evangelio; y no una vez. Cualquier cosa que hicisteis a cualquiera de estos, aún a los más pequeños, me lo hicisteis a mí.*

¡Cuánto dolor nos hubiéramos ahorrado a lo largo de la historia, si eso que ya nos dijo Jesús hace 2000 años, lo hubiéramos entendido! Y qué diferente sería nuestro mundo, si de verdad, como san Francisco, reconociéramos la presencia de Dios en la naturaleza, y en los hombres.

*Mt.25,40.

sábado, 3 de octubre de 2020

Yo voy soñando caminos.


Nos confesaba hace algún tiempo un amigo que nunca había estado enamorado; que envidiaba a las parejas en las que veía “eso” que debía ser el amor. La forma de mirarse, de hablarse, de entender y vivir la vida…

No haberlo estado nunca, como mi amigo; o haberlo estado y dejar de estarlo, vete tú a saber por qué, es algo que ciertamente le sucede a mucha gente, pero no todos tienen la honestidad consigo mismo de reconocerlo, como la tenía mi amigo cuando nos lo dijo.

Porque es bien triste. Y de esta tristeza habla este conocidísimo poema de Antonio Machado que, como aviso a navegantes, nos advierte qué acabaremos diciendo si en eso caemos, “Aguda espina dorada, quién te pudiera sentir en el corazón clavada”.


Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas!…

¿Adónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero

a lo largo del sendero…

-la tarde cayendo está-.

“En el corazón tenía

la espina de una pasión;

logré arrancármela un día:

“ya no siento el corazón”.

 

Y todo el campo un momento

se queda, mudo y sombrío,

meditando. Suena el viento

en los álamos del río.

 

La tarde más se oscurece;

y el camino que serpea

y débilmente blanquea

se enturbia y desaparece.

 

Mi cantar vuelve a plañir:

“Aguda espina dorada,

quién te pudiera sentir

en el corazón clavada”.

viernes, 2 de octubre de 2020

Carta abierta a Fernando Simón.


Carta abierta a Fernando Simón:

Hay dos nombres que no deberían haber aparecido nunca juntos. Son el suyo y el de Jesús Calleja. Aunque sólo sea por respeto a toda la gente que ha sufrido, sufre y sufrirá con esta pandemia.

Desde luego, si tengo que buscar un adjetivo para esta relación es el de vomitiva. Sí, me parece algo vomitivo. Y puedo añadir más, indigno, vergonzoso, insultante, desconcertante, triste, ofensivo…

El señor Calleja es una de las personas que más allá de cualquier principio moral, con un norte que es el dinero y la fama, y con la más miserable utilización de los medios de comunicación que se pueda concebir, está haciéndole un daño irreparable a la naturaleza, y de un modo especial a la montaña.

En el Pirineo hay mucha gente que tiembla, como yo, cunando en sus correrías recala en la cordillera. Porque no hay nada ni nadie que le merezca respeto si eso da audiencia a sus programas y lo que ello conlleva; lo único que le importa.

Unirse a este personaje alguien que ha sido el rostro, a veces el único rostro del que parecía que te podías fiar en medio de la zozobra permanente, causada por el miedo y la incertidumbre en los que estamos viviendo, nos deja totalmente huérfanos a los que de algún modo confiábamos en usted.

Yo, personalmente, hace ya mucho tiempo que no veo, ni escucho, ni leo nada relacionado con este largo infierno, ni con otros; pero ahora hablo de este. Localicé la hora en la que usted daba los partes de la situación y, si podía, lo escuchaba en la radio. Ya no lo haré más.

También esto lo he perdido. ¿Cómo saber ahora qué está pasando? Participando en un programa del citado individuo, hablando entre escalada y buceo de algo tan serio, tan doloroso, tan largo, cuando además aún sigue haciéndonos daño, es incomprensible.

Señor Simón, ha perdido para mí toda credibilidad. Y lo que es peor, puedo empezar a entender por qué aquí, en España, nos va como nos va. Porque si usted, que era la cara seria, serena, honesta, que nos debía inspirar confianza, ha hecho lo que ha hecho, ¿cómo lo estarán haciendo muchos de los que no sabemos ni sus nombres?

Y así nos va.

 

Un defraudado.

jueves, 1 de octubre de 2020

Al Aneto contra reloj. Viene Alex.

           Amigos Rubén, Juancho y Ramón:

Sabemos que esta noche vais a cenar muy, muy bien; y que estáis muy contentos, mucho más que contentos. ¿Verdad? Conocemos esa alegría que sentís ahora. La hemos sentido juntos muchas veces.

Contra reloj, porque viene Alex, y allí va a ser brutal, habéis llegado hoy al Aneto. ¡Enhorabuena! ¡Nuestras más sinceras felicitaciones por hacerlo y por cómo lo habéis hecho; arriesgando con prudencia, como se hace montaña de verdad.

Juancho y Rubén, ¿os acordáis de vuestra primera ascensión? Fue el 28 de julio de 1992, el año en que se cumplían los 150 años de su conquista. Subimos el Aneto, la Punta Oliveras, el pico del Medio y el pico Coronas, cuatro tresmiles. Íbamos los tres, yo os guiaba. Hoy habéis guiado vosotros a un amigo, a Ramón. ¡Qué bonito! 

Bueno, pues para que recordéis aquel día y de algún modo lo unáis con este, comparto con vosotros y con quien quiera verlas, con vuestro permiso, 30 fotos de aquella ascensión.

A cenar a gusto, y buenas noches. Y de nuevo,

¡Enhorabuena!

NOTA: Las fotos son dispositivas digitalizadas, por eso no se acaban de ver bien algunas, pero más no se puede hacer.
































Se confirman las peores previsiones.


He disfrutado del verde de nuestros montes este verano en el que he podido ir poco a otro verde de otros montes, más al norte. Allí ya llueve y nieva. ¡Qué bonito!

Aquí se confirman los peores pronósticos. En unas horas entra una violenta “ponentá” que, aunque puede traer algo de lluvia mañana, será poca y el mismo viento la secará rápidamente.

Va a pasar lo que no debía pasar, llegará antes el viento que la lluvia. Y lo que es peor, parece que durará días, y días, con menos fuerza que mañana, pero aun así será fuerte y constante. Viernes, sábado, domingo, lunes, martes, miércoles…

Lo último que debía pasar. La situación más peligrosa para nuestros montes, ahora aún verdes. La más irritante para mucha gente. La más difícil para evitar contagios porque impedirá ventilar adecuadamente. Sí, lo último que debía pasar.

Disfruten de esta primera borrasca otoñal, Alex, aquellos a quienes bendiga, y aguantemos como mejor podamos los que somos por ella maldecidos. Y ojalá se equivoquen las previsiones y no dure tanto como ahora parece que va a durar esta situación.