FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

viernes, 16 de octubre de 2020

Tiempo de madroños.

Tiempo de madroños. Es curioso cómo este bonito arbusto, espléndido en esta época del año, pasa bastante desapercibido. Sus hojas, verde oscuro; sus flores, pequeñitas y blanquecinas; sus frutos, desde el verde al rojo oscuro, pasando por un naranja precioso, lucen ahora en todo su esplendor. Y todo a la vez, las hojas, las flores, los frutos en sus distintos momentos de maduración; todo un espectáculo. Además, cuando están en su sazón son dulces, sabrosos y muy sanos.

Y ahí están; muriéndose de risa. Pocos se paran a mirarlos; ahora, en el monte todo el mundo corre a pata o con ruedas. Y claro, nadie tiene tiempo para contemplar, y menos para saborear sus frutos. ¡Qué mundo este!

En fin, es tiempo de madroños, y salir a disfrutarlos y recoger algunos en una cestita puede ser un buen plan. Son tan decorativos, y están tan buenos. Sacarlos como postre tras una buena comida puede ser todo un puntazo.

 "¡Huy qué bonito! Y están güenos. De dónde los has sacado. De un buen supermercado; cuestan una pasta ¿sabes?"






jueves, 15 de octubre de 2020

Quizá en otros paises...


 

Es tiempo de suscribir un pacto educativo global por y con las jóvenes generaciones, un pacto que comprometa a familias, comunidades, escuelas, universidades, religiones, instituciones, gobernantes, a la humanidad entera, para formar personas maduras.

Esto decía hoy el Papa, en un tuit, y yo le respondo así:

 Apunta muy alto Santidad. Duelen sus palabras a cualquier español preocupado por la educación y que además ha dedicado su vida a ella, y no porque no sea legítimo su deseo, sino porque mete el dedo en una llaga muy dolorosa. Pide un pacto por la educación a nivel global, cuando en España, nuestros políticos, no han sido capaces de llegar a ese pacto desde que volvimos a la democracia. Y seguirán sin ser capaces mientras el sistema educativo, en caída libre, se deteriora día tras día. ¿Cómo podemos los españoles ni tan siquiera soñar con algo así cuando en nuestro país vemos lo que vemos? Quizá en otros países menos cainitas, y con políticos dignos e inteligentes sea posible acercarse a su sueño, Santidad; pero aquí, no. Y esto me causa una profunda tristeza y una rabia poco cristiana. Rece por nosotros.

Un libro para el día de santa Teresa de Jesús.


Como ya he dicho, con ocasión de la fiesta de santa Teresa, voy a hablar de un libro. Si os gusta leer lo pasaréis muy bien. Se titula Y de repente Teresa. Es de Jesús Sánchez Adalid, y nos lleva a aquellos tiempos contradictorios y apasionantes en los que vivir como vivió santa Teresa era una impresionante aventura; aunque bien pensado creo que ahora pasaría lo mismo que pasó entonces, o peor.

Conoceréis más afondo a la santa. Entenderéis a la Inquisición, con sus luces y sus sombras, porque también tuvo luces. Podréis disfrutar de preciosas y profundas conversaciones entre los personajes. Veréis honestidad y mezquindad, juntas, como ahora. Paisajes, costumbres y el modo de vida de aquel siglo prodigioso desfilarán ante vosotros.

Y no os aburriréis, pues teniendo mucho de historia, es una novela que te capta desde el principio, costándote dejarla por eso de, "voy a leer un poco más, a ver qué pasa".

De este libro ya hablé el 25 de abril de este año, en pleno confinamiento, pero hoy creo que es un buen día para volver a hacerlo. A continuación tenéis la ficha bibliográfica.

 

FICHA BIBLIOGRÁFICA

Sánchez Adalid, Jesús

Y de repente, Teresa.

Editorial B.S.A. (Licencia para el Círculo de Lectores)

1ª edición. Barcelona, 2014.

ISBN 978-84-672-6300-8

Nada te turbe, nada te espante.


 

Con un libro que recomiendo muy vivamente, y del que hablaré en la próxima entrada, y el necesario poema, y más en los tiempos que corren, Nada te turbe, quiero celebrar la fiesta de Santa Teresa de Jesús, que es hoy.

No es casual que, de entre la impresionante obra literaria de la santa, sea este poema uno de los más conocidos, si no el que más. Es sencillo y profundo, y pone el dedo en la llaga del dolor humano, en esa herida que todos tenemos y que a veces duele, y mucho; y que a veces nos deja descansar; pero que aun entonces sabemos que está ahí. Por eso es como un bálsamo escuchar a santa Teresa decirnos desde el siglo XVI:

María, Pepe, Nieves, Manolo, Marta, Antonio, Paula, Pablo… (Pon tu nombre antes del Nada).

_____Nada te turbe;

nada te espante;

todo se pasa;

Dios no se muda,

la paciencia

todo lo alcanza.

Quien a Dios tiene,

nada le falta.

Solo Dios basta.

 

Eleva tu pensamiento,

al cielo sube,

por nada te acongojes,

''nada te turbe.''

 

A JesuCristo sigue

con pecho grande,

y, venga lo que venga,

''nada te espante.''

 

¿Ves la gloria del mundo?

Es gloria vana;

nada tiene de estable,

''todo se pasa.''

 

Aspira a lo celeste,

que siempre dura;

fiel y rico en promesas,

''Dios no se muda”.

 

Ámala cual merece

bondad inmensa;

pero no hay amor fino

sin ''la paciencia.''

 

Confianza y fe viva

mantenga el alma,

que quien cree y espera

''todo lo alcanza.''

 

Del infierno acosado

aunque se viere,

burlará sus furores

''quien a Dios tiene.''

 

Vénganle desamparos,

cruces, desgracias;

siendo Dios tu tesoro

''nada le falta."


Id, pues, bienes del mundo;

id dichas vanas;

aunque todo lo pierda,

''solo Dios basta.”


Este es el poema completo. La primera estrofa es la más conocida, pero si habéis seguido leyendo habréis visto que el resto del poema no es más que una ampliación, una clarificación de los versos iniciales.

Os dejo con santa Teresa.

¡Y felicidades a las Teresas, Teres, Teresitas, Teresines...!

miércoles, 14 de octubre de 2020

Pero sin engañar.


 

Por casualidad vi el otro día un vídeo en el que se cantaba una canción titulada Qué xula es la mascareta*. Tras la conmoción inicial lo vi más detenidamente, y descubrí lo interesante que es analizarlo. Y es lo que voy a hacer.

Vaya por delante mi respeto por quienes lo han hecho, adultos y niños. Es un intento de hacer entrar a los más pequeños en esta fea situación en la que estamos, y eso es bueno. Sí; cualquier intento de que niños, jóvenes, adultos y ancianos, cada lector que se sitúe donde quiera, hagamos lo que hemos de hacer para que este infierno acabe pronto, es bueno; hasta necesario, diría yo.

Pero sin engañar.

Y el problema de este vídeo, teniendo aspectos buenos, es que en el fondo está montado sobre una inmensa mentira, una falsedad. Ninguna mascarilla es chula, aunque esté llena de dibujitos, perlitas, brillitos, banderitas o cualquier cosa aplicable al desgraciado artilugio. Porque es eso, un desgraciado pero necesario artilugio. Y aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

No creo que cambiar la realidad para que sea más fácilmente digerible sea un camino que nos lleve a ningún lugar deseable, sino al desencanto y la frustración, porque por muchas “monás” que hagamos, la realidad seguirá siendo la realidad, y siempre se impone.

Lo que ocurre es que esto es lo que se está haciendo en la educación hace ya demasiado tiempo, y así nos va. Se les oculta la realidad a los niños y no tan niños a lo largo de toda la etapa obligatoria, con leyes estúpidas, normativas ridículas, y un lenguaje donde a nada se le llama por su nombre, para que luego se encuentren con un mundo académico y laboral donde las cosas son de verdad lo que son; o lo intentan.

Y esto no se hace. Es una fea zancadilla.

A los niños no se les debe decir que la mascarilla es chula. Es algo que hemos de llevar, nos guste o no; que molesta; que dificulta nuestra comunicación; que deseamos podérnosla quitar lo antes posible. No es chula, es una desgracia, aunque lleve dibujados a Blancanieves y los siete enanitos o a Harry Potter.

Y así, los niños aprenderán que hay cosas en la vida, permitidme el palabro, que joden, y mucho. Y la tarea del maestro, del profesor, es ayudarles a sobrellevarlas, no disfrazarlas, o negarlas. No se trata de adaptar la realidad al niño, sino de ayudarle al niño a aceptar la realidad, porque sólo así podrá sobrellevarla y, si puede y quiere, intentar cambiarla.

La idea del vídeo y la canción, muy bien. El planteamiento subyacente muy mal, pero responde a nuestro melifluo, edulcorado, nefasto, incoherente y caótico sistema educativo.

*Si queréis ver el vídeo teclead su nombre en internet. Yo no quiero poner ningún enlace a él en el blog.

martes, 13 de octubre de 2020

Sobre cazadores y pescadores.


No comer miel por no estropear la casita de la abejita Maya, o pescado por si mato a Nemo, o garbanzos por si me como a Garbancito, o ciervo por si era la mamá de Bambi, es un comportamiento bastante imbécil.

Y no por eso extraño, sino más bien frecuente, y cada vez más. Sobre todo en las ciudades, o en los pueblos que han dejado de serlo, es donde más han prendido estas ñoñeces simplonas, signo claro del alejamiento de la naturaleza y del desprecio, nunca reconocido, del mundo rural.

Esto viene a cuenta de que ayer se abrió la veda y el mundo de la caza se puso en marcha. Y estoy seguro de que habrá quien, desde estas ñoñas tonterías, aliadas con peregrinos razonamientos presuntamente ecologistas, estarán lamentado el “bichicidio” consentido por las autoridades que aún tienen el suficiente sentido común como para consentirlo.

Si bien es cierto que a lo largo de la historia se han cometido atrocidades, y se siguen cometiendo, en nombre de la caza, también es verdad que la reglamentación a la que está sometida actualmente la caza en España es tan exhaustiva y estricta que hace difícil, sino imposible, cualquier abuso.

Y por otra parte hay que reconocer que si alguien cuida el monte y se interesa de verdad por él, son los cazadores. Cuidan los caminos, se ocupan de que haya agua y comida para los animales, y tratan de que siga verde y limpio, sea en cotos públicos o privados. Además gozan de una íntima relación con la naturaleza que sólo ellos conocen.

Y lo mismo podríamos decir de los pescadores en los ríos. La caza y la pesca están hoy en día totalmente dentro del equilibrio ecológico de nuestro ecosistema, y no sólo no lo agreden, sino que colaboran activamente a su mantenimiento, aunque sólo  sea porque en montes sanos y ríos limpios se caza y se pesca mejor.

Por eso, esos planteamientos urbanitas contra la caza, incluso contra la pesca, carecen de una justificación mínimamente seria. Sólo se sustentan en la ñoñez a lo Walt Disney, en un desconocimiento y alejamiento del entorno natural y rural, y en planteamientos ideológicos muy simplones.

Nos haría bien, antes de denostar a cazadores y pescadores, leer a Ortega y Gasset o Delibes, por ejemplo; ambos, ciertamente preocupados por el medio ambiente y comprometidos con él, sobre todo Delibes. Pero es cultura de verdad, y claro… En la ignorancia y las posturitas políticamente correctas se siente uno mejor, más arropadito, más cómodo. Piensan por ti y te hacen creer que lo has pensado tú.

Y el caso es que a mí no me gusta ni cazar ni pescar. Como no me gustan ni la salsa, el merengue o el rap, pero no por eso desprecio, persigo o prohibiría, si tuviera potestad para hacerlo, ninguna de estas formas de música. Simplemente no las escucho.

Pues nada. Deseo a todos los cazadores una feliz temporada de caza, como a los pescadores; que sigan pescando a gusto. Que disfruten, y de paso cuiden nuestros montes y ríos como no lo hacen, entre otras porque no sabrían cómo, los que los critican y desearían su desaparición.

 

lunes, 12 de octubre de 2020

Este es mi deseo en este día.


Urge, en un día como hoy, volver la vista a los grandes de nuestra historia, tantos grandes en una historia tan grande, y aferrarnos a ellos con uñas y dientes para ser de los que no queremos crear el infierno de destruirnos a nosotros mismos una vez más.

Quiero desear este 12 de octubre, a todos los que creen en España, asumen su historia con grandeza de corazón y vocación de futuro, se enorgullecen de nuestras luces y lamentan nuestras sombras, y desean un país en paz, justicia y libertad, un feliz día. Y también se lo deseo a los que nada quieren saber de este hermoso trocito del mundo.

Y lo voy a hacer con un fragmento del poema de Unamuno titulado En Gredos.

Esta es mi España, un corazón desnudo

de viva roca

del granito más rudo

que con sus crestas en el cielo toca

buscando al sol en mutua soledad;

esta mi España

patria ermitaña,

que como al nido torna siempre a la verdad.

Tu historia ¡qué naufragio en mar profundo!

¡Ojala volvamos pronto a la verdad. A la verdadera democracia, a la verdadera libertad, al verdadero progreso! ¡Ojalá no volvamos a naufragar!

Este es mi deseo en este día.