FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 13 de octubre de 2020

Sobre cazadores y pescadores.


No comer miel por no estropear la casita de la abejita Maya, o pescado por si mato a Nemo, o garbanzos por si me como a Garbancito, o ciervo por si era la mamá de Bambi, es un comportamiento bastante imbécil.

Y no por eso extraño, sino más bien frecuente, y cada vez más. Sobre todo en las ciudades, o en los pueblos que han dejado de serlo, es donde más han prendido estas ñoñeces simplonas, signo claro del alejamiento de la naturaleza y del desprecio, nunca reconocido, del mundo rural.

Esto viene a cuenta de que ayer se abrió la veda y el mundo de la caza se puso en marcha. Y estoy seguro de que habrá quien, desde estas ñoñas tonterías, aliadas con peregrinos razonamientos presuntamente ecologistas, estarán lamentado el “bichicidio” consentido por las autoridades que aún tienen el suficiente sentido común como para consentirlo.

Si bien es cierto que a lo largo de la historia se han cometido atrocidades, y se siguen cometiendo, en nombre de la caza, también es verdad que la reglamentación a la que está sometida actualmente la caza en España es tan exhaustiva y estricta que hace difícil, sino imposible, cualquier abuso.

Y por otra parte hay que reconocer que si alguien cuida el monte y se interesa de verdad por él, son los cazadores. Cuidan los caminos, se ocupan de que haya agua y comida para los animales, y tratan de que siga verde y limpio, sea en cotos públicos o privados. Además gozan de una íntima relación con la naturaleza que sólo ellos conocen.

Y lo mismo podríamos decir de los pescadores en los ríos. La caza y la pesca están hoy en día totalmente dentro del equilibrio ecológico de nuestro ecosistema, y no sólo no lo agreden, sino que colaboran activamente a su mantenimiento, aunque sólo  sea porque en montes sanos y ríos limpios se caza y se pesca mejor.

Por eso, esos planteamientos urbanitas contra la caza, incluso contra la pesca, carecen de una justificación mínimamente seria. Sólo se sustentan en la ñoñez a lo Walt Disney, en un desconocimiento y alejamiento del entorno natural y rural, y en planteamientos ideológicos muy simplones.

Nos haría bien, antes de denostar a cazadores y pescadores, leer a Ortega y Gasset o Delibes, por ejemplo; ambos, ciertamente preocupados por el medio ambiente y comprometidos con él, sobre todo Delibes. Pero es cultura de verdad, y claro… En la ignorancia y las posturitas políticamente correctas se siente uno mejor, más arropadito, más cómodo. Piensan por ti y te hacen creer que lo has pensado tú.

Y el caso es que a mí no me gusta ni cazar ni pescar. Como no me gustan ni la salsa, el merengue o el rap, pero no por eso desprecio, persigo o prohibiría, si tuviera potestad para hacerlo, ninguna de estas formas de música. Simplemente no las escucho.

Pues nada. Deseo a todos los cazadores una feliz temporada de caza, como a los pescadores; que sigan pescando a gusto. Que disfruten, y de paso cuiden nuestros montes y ríos como no lo hacen, entre otras porque no sabrían cómo, los que los critican y desearían su desaparición.

 

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