FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 19 de noviembre de 2013

Quadrilhes, tan humilde como hermosa. Noviembre de 2003.

Como ya han llegado las nieves a los Pirineos y además no he podido ir este otoño, la fiebre conocida como ansia pirenaica está empezando a alterar seriamente mi conducta. Cuando me pasa esto, hablar de montañas me ayuda y escribir más, por eso voy a contaros una sencilla y preciosa ascensión en el valle de Arán, que hice con mi amigo Pepe, en noviembre de 2003, hace ahora diez años. ¡Ayyyy, qué jovenzuelos éramos!
Bueno, aquel mes de noviembre ya había nevado, como éste, y la ascensión tuvo todo el sabor de una invernal.
El pico, de 1976 metros se llama Quadrilhes. Se empieza en la carretera del Portillón, poco antes del puerto, en un desvío que hay a la izquierda. Como la pista estaba intransitable por la nieve, dejamos allí el coche. El itinerario a través del bosque nevado es una gozada. Siguiendo el amplio y cómodo trazado llegarás al col de Baretja. Allí te puede coger algo de puro placer. El panorama no tiene desperdicio. Es sublime.
Pues bien, desde el collado gira a la derecha y sube, por la base de la ladera oriental del pico, hacia la cresta. Una vez en ella, síguela y pronto llegarás a la cima desde donde verás…¡qué paisaje! Al sur un montón de tresmiles, entre los que destacan el Aneto, las Maladetas, el Maupas, el Boom; allá abajo, hacia el oeste, rodeado de bosques, Luchon; al norte el valle de Arán, con sus amplias montañas… de verdad, ¡una pasada! Cuesta abandonar esta cumbre situada  690 metros sobre el punto de partida.
La ascensión es de una mañana, saliendo temprano, o de un día en plan muy tranquilo. Por mucha nieve que haya, si desde el collado alcanzas pronto la cresta, el riesgo de aludes es mínimo y ya de regreso, en el descenso por la ladera oriental, si la nieve está en buenas condiciones, vuelas, vuelas en un paisaje digno de las águilas.
De verdad que esta sencilla excursión deja muy, pero que muy satisfecho. Pero ¡ojo!, cuidado con la niebla frecuente en aquella zona del valle. Te pierdes como un tonto. Si hay riesgo, lleva  GPS o brújula.
Pues eso, si vas al valle de Arán y quieres pasar un día montaña soberbio, tranquilo y solitario, ésta es una buena montaña. Tan humilde como rotundamente bella.

Subimos por el bosque envuelto en montañas nevadas.
Llegando al collado de Baretja vemos cómo las nubes envuelven las montañas.
Desde el collado iniciamos el ascenso hacia la cresta.
La pendiente se acentúa, el paisaje crece.
Ya en la cresta. La vertiente norte está cubierta de bosque.
Desde la cima, al fondo y abajo, se ve Luchon.
Yo en la cima. Al fondo destacan el Maupas y el Boom.
El Maupas y el Boom. Hermosos tresmiles, viejos conocidos.
Pepe en la cima. Al fondo destaca el Ceciré. Fácil ascensión, en verano.
Primer plano del esbelto Pic de Sacroux. Detrás de él el valle de Benasque.
Panorama hacia el sur.
Primer plano del Salvaguardia, a caballo entre Benasque y Luchón. Allí subió Unamuno.
El pico de la Mina preside el encajonado valle que nos sube al Portillón de Benasque.
Pepe desciende por inmaculadas laderas. Acabamos bajando a saltos, volando...

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