FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

viernes, 1 de abril de 2022

Actualización fin de semana del 2-3 de abril de 2022.

Tras la larga sucesión de días grises y de lluvias de este pasado mes de marzo, (213 litros en mi pluviómetro), tendremos un fin de semana bien diferente. Cielos muy azules con alguna nube de adorno como más, visibilidad excelente y frío, frío bien vivo. Y encima viento que se dejará notar y aumentará la sensación de frío.

El domingo será gélido, con máxima de doce y mínima de cero. Por eso, por muy bonito que se vea el día desde la ventana, azul, limpio y luminoso, al salir a la calle a disfrutarlo nos entrarán ganas de meternos otra vez en casa. El sábado, algo menos frío será muy parecido.

Primavera, así es la primavera.


jueves, 31 de marzo de 2022

Reflexión sobre un tortazo.

Esto estaría mejor visto.

No me resisto a reflexionar un poquito sobre el tortazo que ya, por lo que veo, va a pasar a la posteridad. Y lo hago porque me parecen muy curiosos algunos de los análisis que por ahí se están haciendo.

Parece ser que casi todo el mundo está de acuerdo en que eso no está bien. “Nene, eso no se hace”, parece decir la mayoría. Y es verdad, eso no se hace.

El planteamiento es sencillo. La violencia no es respuesta. Menos si es física. Y menos aún si viene de un personaje público, con influencia sobre muchísima gente. Y ese es el problema. La violencia no es respuesta. Ese es el gran problema. Eso es lo realmente censurable y punible. A fin de cuentas es lo que, en otra escala, está haciendo Putin.

Pero mi sorpresa viene cuando veo a mucha gente rasgándose las vestiduras, no porque el bofetón sea un acto violento, sino por ser un acto  machista. Y eso es lo realmente malo; que ha sido machista. Will Smith es un puto machista, es la conclusión.

Y más aún, estoy seguro de que muchos, demasiados de estos individuos, si hubiera sido la señora la que le hubiese propinado el guantazo, estarían hablando de que ha sido un acto de rebelión legítimo. De que ya era hora de que pararan los pies a los machos. De mujeres empoderadas y de luchas por la libertad etc. etc. etc. Y Jada Pinkett, una heroína, sería la conclusión.

Creo que hace ya tiempo perdimos el norte en estas cuestiones. El problema, lo censurable ante todo, es la violencia, venga de donde venga y vaya dirigida a quien vaya dirigida.

Cierto que hay que superar los patrones culturales que establecieron la supremacía del hombre sobre la mujer. Pero no perdiendo de vista que la repudia al machismo debe enmarcarse en un marco mucho más amplio y de un rango moral superior. El derecho de todas las personas a la vida, a la libertad y a la dignidad más allá de que sean hombres, mujeres o lo que quieran o puedan ser. Y la condena a los actos violentos, físicos, verbales o estructurales contra cualquier ser humano, más allá de cualquier consideración.

Y es muy posible, esta es mi conclusión, que esta perspectiva sesgada y tendenciosa de la realidad, tan provechosa para algún que otro partido, esté en la base de las dificultades que la justa y necesaria lucha de la mujer por sus derechos está teniendo.

miércoles, 30 de marzo de 2022

Gracias por aquella tarde de sábado.

No he tenido tiempo, pero también es verdad que no tenía muy claro cómo decir lo que quería decir después del concierto en la parroquia el pasado sábado. Por eso no me he apresurado a escribir. Pero lo que tenía muy claro es que quería, quiero dejar constancia en el blog de aquella tarde.

Una de las mayores angustias de esta vida es vivirla sin encontrarle sentido. Vivir por vivir, más allá de desear o no desear hacerlo. Vivirla casi como un proceso biológico sin pies ni cabeza. Vivirla como una sucesión de tristes días huecos, con alguna alegría de vez en cuando tan breve como superficial. Vivirla sin más futuro que la nada.

Hay así mucha, demasiada gente.

El sábado, amigo mío, tú estabas en el otro extremo. Muy cerca del Cristo, en tu parroquia, respirando música, arropado por largos y bien merecidos aplausos de tu pueblo… Sé que la emoción, y no solo la tuya, era intensa, incontenible. Y esos aplausos, esa música maravillosa, esa parroquia donde has vivido toda tu vida de fe y ese Cristo tan cerca, hacían más intensa todavía esa emoción, y más incontenible.

Y fuiste capaz de contenerla, a duras penas, en esas palabras últimas, antes de dirigir el Cant dels ocells, hablándonos de “eixa palometa que volia alçar el vol…”

Y lo alzó, “hacia otra luz más pura”, como diría Machado, y desde esa luz, nuestra fe nos dice que, inmensamente feliz, te contemplaba dirigiendo la banda, en su parroquia, os contemplaba a ti y a los tuyos, a su esposo de toda la vida; y desde la plenitud de sentido de su existencia, colmada  ya para siempre, os deseaba que más allá del dolor profundo y humano de la separación, sigáis sus pasos en paz, con la esperanza de que, no podemos ni imaginar de qué forma, algún día nos encontraremos todos en un Cielo nuevo y una Tierra nueva.

Su vida entera, de principio a fin tuvo sentido. Y creo que el sábado por la tarde, de algún modo, esa vida cumplida estalló en una explosión de música, aplausos, lágrimas y oraciones, alcanzándonos a todos los que tuvimos el inmenso privilegio de acompañarte.

Ella puede decir ahora, con Neruda, “confieso que he vivido”, y añadir," y ha valido la pena”. Ese es el camino que nos marca. Uno de los grandes regalos que nos deja. Que la vida, después de todo, tiene sentido.

¡Gracias y que Dios os bendiga!







martes, 29 de marzo de 2022

Difícil de entender.

Comparto estos tuits del Papa publicados el 27 de este mes. No hacen falta comentarios.

Hay necesidad de repudiar la guerra, lugar de muerte donde los padres y las madres entierran a los hijos, donde los hombres asesinan a sus hermanos sin ni siquiera haberles visto, donde los poderosos deciden y los pobres mueren.

Desde el inicio de la agresión a Ucrania un niño de cada dos se ha desplazado del país. Esto quiere decir destruir el futuro, provocar traumas dramáticos en los pequeños e inocentes entre nosotros. Esta es la bestialidad de la guerra, ¡acto bárbaro y sacrílego!




DIFÍCIL DE ENTENDER


lunes, 28 de marzo de 2022

Canción del esposo soldado. Miguel Hernández.


No tengo tiempo de más, pero no quiero acabar el día sin compartir un poema de Miguel Hernández, porque hoy hace 80 años murió de tuberculosis en la cárcel de Alicante. Revisando sus poemas he encontrado este que comparto porque en estos tiempos que estamos viviendo es tristemente actual. Se titula Canción del esposo soldado.


He poblado tu vientre de amor y sementera,

he prolongado el eco de sangre a que respondo

y espero sobre el surco como el arado espera:

he llegado hasta el fondo.

 

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,

esposa de mi piel, gran trago de mi vida,

tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos

de cierva concebida.

 

Ya me parece que eres un cristal delicado,

temo que te me rompas al más leve tropiezo,

y a reforzar tus venas con mi piel de soldado

fuera como el cerezo.

 

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,

te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.

Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,

ansiado por el plomo.

 

Sobre los ataúdes feroces en acecho,

sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa

te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho

hasta en el polvo, esposa.

 

Cuando junto a los campos de combate te piensa

mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,

te acercas hacia mí como una boca inmensa

de hambrienta dentadura.

 

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:

aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,

y defiendo tu vientre de pobre que me espera,

y defiendo tu hijo.

 

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado

envuelto en un clamor de victoria y guitarras,

y dejaré a tu puerta mi vida de soldado

sin colmillos ni garras.

 

Es preciso matar para seguir viviendo.

Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,

y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo

cosida por tu mano.

 

Tus piernas implacables al parto van derechas,

y tu implacable boca de labios indomables,

y ante mi soledad de explosiones y brechas

recorres un camino de besos implacables.

 

Para el hijo será la paz que estoy forjando.

Y al fin en un océano de irremediables huesos

tu corazón y el mío naufragarán, quedando

una mujer y un hombre gastados por los besos.

Gris, lluvia y frío.

Semana interesante esta que empezamos. Habrá un poquito de todo si se cumplen las previsiones de hoy. Típico de la primavera.

Tras los 200 litros caídos hasta ahora en mi pluviómetro, entre el martes y el miércoles aún pueden añadirse algunos más, creo que no muchos, pero algunos más. Por otro lado las temperaturas oscilarán entre los 20 de máxima del jueves y tan solo un grado de mínima el domingo.

Esto es el resumen de lo más significativo. Día por día sería así. Martes, gris con riesgo de alguna llovizna y miércoles con posibles lluvias que pueden tener más entidad. De jueves a domingo se acaban las lluvias pero llega un desplome de las temperaturas cara al fin de semana que, junto a abundantes nubes y viento flojo o moderado, dará una acusada sensación de frío.

En conclusión, una semana que recordará mucho al mes de enero y nos hará utilizar paraguas, impermeables, plumíferos y demás artilugios para defendernos de las inclemencias meteorológicas.


sábado, 26 de marzo de 2022

Receta. Cocuelas de santa Metodia.



En realidad es una variante de una receta ya publicada. Su nombre, cocuelas de santa Metodia, se explica fácilmente. Cocuelas porque son como pequeñas cocas, y lo de santa Metodia es porque sí, porque se me ocurrió. De hecho existió san Metodio, no santa Metodia, lo cual no quiere decir que no haya habido alguna mujer llamada Metodia que haya sido, muy, muy buena; o más de una, ¡quién sabe! Pero vayamos al grano.

Ingredientes para 18 cocuelas.

Cuatro manzanas.

Un buen puñado de piñones.

Otro puñado de pasas.

200 ml. de leche.

100 g. de azúcar.

2 huevos.

100 gr. de harina.

Pimienta negra.

Canela.

Mantequilla.

Chocolate para fundir.

Guindas y hojitas de menta. Opcional.

Empezaremos por introducir en el horno precalentado las manzanas troceadas en ocho partes hasta que estén muy blanditas.

Por otra parte batiremos los huevos con el azúcar, la pimenta y la canela. Luego añadiremos la harina y seguiremos batiendo hasta hacer una masa uniforme. Después verteremos la leche. De esta forma no se harán grumos y quedará una crema homogénea con tropezones (los piñones y las pasas).

A esta crema le pondremos las manzanas ya asadas, y con el batidor las pisaremos bien y lo iremos mezclando todo hasta conseguir una masa densa.

Untaremos cada cuenco de los moldes con abundante mantequilla antes de verter en ellos la citada masa, y los meteremos en el horno precalentado a 240º durante quince minutos, y a 170º durante otros quince minutos.

Desmoldaremos las cocuelas, las dejaremos enfriar y las recubriremos con chocolate que previamente habremos fundido. Volveremos a dejarlas enfriar y vendrá el momento de la decoración.

Por ejemplo, añadir encima de cada cocuela una guinda y una o dos hojitas de menta, puede quedar la mar de mono. Y además está muy bueno.

Respecto a la conservación, pueden congelarse individualmente envueltas en papel de aluminio, con la condición de que para consumirlas se descongelen a temperatura ambiente.