FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 2 de septiembre de 2014

La Robiñera, un tresmil para "todos los públicos". Agosto de 2014.

Es La Robiñera un tresmil justito, muy justito, 3003 metros, pero ya es un tresmil. Es además bonito, fácil y espectacular. Sí, un tresmil para todos los públicos siempre y cuando no se tenga vértigo y se esté en una forma física más o menos aceptable.
Saliendo del fondo del valle de Chisagüés, adonde no aconsejo subir si no es con un todoterreno, o algo parecido, hay mil metros de desnivel por un sendero bien marcado, que tiene tres partes muy claras. Un primer tramo por prados. Un segundo tramo por una larga  pedrera y un tercer tramo de cresta fácil. ¡Y ya estamos!
Arriba, la vista es maravillosa. ¿Valles? Barrosa, Chisagüés, Pineta. ¿Montañas? El macizo de Monte Perdido entero, la Munia enfrente mismo, con sus lagos a vista de pájaro, Puntas Fulsa y Suelza, el macizo de Cotiella, Culfreda, Bachimala, Posets, Eristes…
Este pico lo subió por primera vez el Conde Russell el 13 de agosto de 1878 y se convirtió el 6 del mismo mes pero del 2014, en el primer tresmil de Josep, el marido de mi sobrina Laura. Allí le acompañamos su bienamada esposa, Nuria su cuñada ¡uf, cómo suena eso de cuñada!, mi hermano y un servidor. Por la noche hubo celebración, claro. Sólo se hace una vez en la vida el primer tresmil y eso hay que celebrarlo.
Y otra cosita a propósito de esta montaña. Sé que cuando mi buen amigo Pepe, Pepus en latín, lea esto, le entrarán unas ganas gordas e irrefrenables de ir. Sé, Pepe, que tienes entre ceja y ceja ir allí con tu hijo Alberto. ¡Ojala te sea posible antes de las primeras nieves!¡Ojalá!

Poco después de salir vemos una cascada que juega con la luz del sol.
En el collado de Las Puertas el sendero gira a la derecha.
Está bien marcado y sube fuerte.
El Monte Perdido parece que se eleva con nosotros.
Seguimos subiendo. Atrás, las paredes de Pineta.
Un tramo fuertemente empinado nos lleva a la cresta. Abajo, los lagos de La Munia con hielo. Es agosto.
Hay que apoyar un poco las manos y no tener vértigo.
Desde la cresta se ve muy claramente el macizo del Vignemale, con su glaciar oriental.
La cima. Las nubes van ganando terreno.
Iniciamos el descenso con precaución. Bajar siempre es más peligroso que subir.
En la larga pedrera el sendero está muy bien marcado.
Cerca del final, nuevas cascadas nos refrescan el caminar.

Si quieres el track de la ruta está en wiquiloc, pulsa Ascensión a La Robiñera.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Empezamos el curso con ganas e ilusión...


Me imagino que los discursos oficiales en todos los colegios, tal día como hoy, hablarán de las ganas y la ilusión de afrontar un nuevo curso…como cada año.
Pues no, un servidor no tiene ni pizca de ganas ni mucho menos de ilusión. ¿Qué le vamos a hacer? Así de claro.
Alguien dirá, leyendo esto, que es que estoy “quemao”. Yo creo que no. No es eso. Lo que pasa es que después de más de 30 años viendo cómo la clase política por una parte y la sociedad, en general, por otra, han reventado literalmente el sistema educativo y han desprestigiado hasta el extremo esta, en sí misma, maravillosa profesión, el sabor de boca que se te queda es el que es, es el que muchos tenemos, el que muchos tienen aunque no se atrevan a decirlo.
Sí, claro que tenía ganas de ver a mis compañeros, como ganas tengo de ver a mis alumnos, y eso me alegra, pero punto. Es lo que permanece y resiste; las relaciones profundas con muchas personas que a lo largo de estos años tanto me han enriquecido y me han hecho y me hacen gozar…y también sufrir, porque estas relaciones son el alma de esta vocación, de la vocación de educar.
Y a la fidelidad a esta vocación, al sentido del deber y la responsabilidad que ella me exige, es a lo que me aferro para seguir ejerciendo una profesión que, en estos tiempos, califiqué hablando el otro día con unos amigos, de extremadamente desagradable, pero maravillosa y dignísima si conserva en su interior una verdadera vocación.
Por eso, aunque no tengo ni ganas ni ilusión de empezar este nuevo curso, no me siento “quemao”, porque la vocación sigue viva en mí como hace treinta años, aunque entre burocracias inútiles y abrumadoras, mangoneos políticos, desprecio social, “puteo” institucional, persecución judicial, manipulaciones mediáticas…la profesión me resulte ahora, de verdad, muy, pero que muy desagradable.
Algún día, la gente se dará cuenta de que es suicida para una sociedad hacer lo que han hecho con una de las profesiones más dignas, más necesarias, más importantes y más bonitas. Se darán cuenta de que habrá que reconstruirla, por el bien de todos. Y será una prioridad social.
Lo que ahora nos salva es que en muchos, muchos casos, tras la profesión está la vocación. Y los que la conservamos “tiramos palante”, agarrándonos desesperadamente a ella, tratando de serle fieles, de ser coherentes en medio de la incoherencia, apoyándonos en los compañeros, que pocos más apoyos tenemos, y sin perder de vista a nuestros alumnos que son nuestra razón de ser.
Sería más bonito y fácil empezar con ganas e ilusión. Ya lo he dicho, no es mi caso, como no lo es el de muchos. Es más difícil, mucho más difícil empezar por fidelidad a una vocación, por fidelidad a los chiquillos, a los jóvenes que tienen derecho a vivir en una sociedad mejor, en un mundo mejor. 
            Sí, sería más fácil empezar así, con  ganas e ilusión.

domingo, 31 de agosto de 2014

San Romero de América.

Un momento después del asesinato. Oscar  Romero acababa de entregar su vida.
En mi reincorporación a la vida cotidiana me han sorprendido desagradablemente un buen puñado de noticias, pero ha habido una que me ha alegrado un montón; la del desbloqueo del proceso de beatificación de Monseñor Oscar Romero.
Un nuevo regalo del Papa Francisco, un acto de justicia que reconcilia a la Iglesia con su misión en el mundo, que la hace avanzar por el camino de la coherencia con el Evangelio.
Mucha gente en Europa no conoce hoy en día a Monseñor Romero, San Romero de América, como le conocen al otro lado del Atlántico. Allí, el pueblo ya hace tiempo lo hizo santo.
Para mí fue y es una persona muy importante. Cuando un 24 de marzo lo asesinaron en El Salvador, de un tiro en el corazón, en plena Eucaristía, unos momentos antes de la Consagración, corría el año 1980 y yo disfrutaba de mi primer trabajo remunerado como profesor de religión en el Colegio Santo Cáliz de Valencia. El hecho me impactó, me ayudó mucho a profundizar en mi Fe y a darle esa dimensión de compromiso con la libertad y la justicia que nunca he perdido.
Recuerdo incluso que mi modo de trasmitir aquellos acontecimientos a mis alumnos me creó ciertos problemas de los que salí fortalecido en muchas de mis convicciones, a la vez que gocé intensamente del apoyo y la solidaridad de gran parte de mis compañeros, de la dirección del centro y del arzobispado, incluso del propio Señor Arzobispo, por entonces Don Miguel Roca Cabanellas.
Por esto, y por muchas más cosas me alegra la noticia. Huele a coherencia con el Evangelio, y eso siempre alegra, alegra mucho.
Para quien conozca poco o nada a Oscar Romero, acabo transcribiendo lo que dijo en una homilía el día antes de que lo asesinaran, homilías que se trasmitían por la radio diocesana a todo el país. Era domingo, 23 de marzo. Acababa de entrar la primavera.
Leedla atentamente. Es impresionante. Es Evangelio en estado puro, encarnado valientemente en la vida de los hombres. Es el Evangelio transformando la sociedad y liberando a las personas del dolor y de la muerte en el nombre de Dios.

Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.

jueves, 28 de agosto de 2014

Esas montañas "secundarias..." El pico Cuezo. Agosto de 2014.

Recién subido el Aneto, ascensión siempre grata aunque rara vez solitaria, vuelvo la mirada a esas cimas secundarias, de nombre desconocido por la mayoría, donde al menos yo, saboreo plenamente la montaña.
A veces son muy exigentes y siempre ofrecen panoramas extraordinarios, de esos que nunca aparecerán en postales pero que no por eso son menos bellos. Y todo envuelto en esa soledad que hace a la montaña más profunda, más grande, infinitamente más hermosa, más... montaña.
Un día de la semana pasada, subí un pico de estos, el Cuezo, de 2038 metros, situado en el valle de Pineta.
Salí de noche cerrada, (tenía que volver a desayunar) y la salida del sol, me pilló ya en la cima. Durante la ascensión disfrute del lento descenso de la luz que empezó en la cima del Monte Pedido cuando aún en el valle reinaba la oscuridad. El amanecer en la alta montaña es increíble.
Pero además, esta humilde montaña me regaló en esta ocasión el espectáculo  de una manada de sarrios saludando al nuevo día muy cerca de la cumbre. No me vieron llegar, me agazapé, saqué la cámara y disfruté haciéndoles fotos y grabando un ratito de vídeo. Me sabía mal romper el hechizo del momento, pero al final tuve que dejarme ver pues el frío mordía y más estando quieto. Pausadamente se perdieron en las laderas que descendían hacia el valle de Chisagüés.
Bajé a la hora del desayuno sin haberme encontrado con nadie. Nunca he encontrado a nadie en aquella montaña.
Pues bien, desde Benasque, un día antes de descender de las alturas, comparto con quien quiera verlas, unas fotos y el vídeo que grabé en la cumbre.

Macizo del Monte Perdido antes de salir el sol.
El sol ilumina las cumbres más altas.
Primer plano del Monte Perdido teñido por el sol naciente.
El sol sale por detrás de la Punta Suelza.
Mis banderitas frente al macizo del Monte Perdido.
Las paredes de Pineta me acompañaron toda la ascensión.
Poco a poco vuelvo a entrar en el bosque.
El Pico Robiñera de más de 3000 metros muestra su cara oeste, por donde va su vía normal.

Si quieres ver el vídeo pulsa el enlace Sarrios en el Pico Cuezo.


viernes, 22 de agosto de 2014

Un caballo blanco en la niebla.



Bajaba yo un día de estos del Pic de Piau, bonita cima de la vertiente norte del  Pirineo central (administrativamente Francia) cuando en medio de la niebla me encontré con un par de caballos blancos. Uno de ellos, se paró y “posó” fugazmente para mí.
Y así estuvimos, un momento tan breve como intenso, el caballo y yo, solos en medio de la niebla, en un silencio absoluto, quietos. Fue un momento de contemplación. Después se unió a su compañero y se alejaron difuminándose, confundiéndose con la nada que me envolvía.
Yo seguí descendiendo hacia el valle.

jueves, 21 de agosto de 2014

Isabel y el Aneto.

Ahí arriba, en lo más alto. Era la mañana del 21 de agosto de 1987.

Hoy hace 27 años que Isabel subió el Aneto. Fue, prácticamente, su primera ascensión pirenaica; luego vinieron muchas más, Maladeta, Mulleres, Vignemale, Puigmal, …toda una vida en los Pirineos.
Íbamos Miguel Ángel, Isabel y yo. La ruta fue dura. Empezamos acampando en el valle de Remuñe, entonces se podía, para bajar al llano del Hospital y de allí subir a la Besurta, donde dejamos pasar una tormenta. Luego, por Barrancs, subimos al Salterillo donde hicimos vivac. Con las primeras luces del día 21 de agosto de 1987, partimos hacia el glaciar por el que llegamos al collado Coronas, a la antecima, y tras cruzar el Puente de Mahoma, a la cima. Después regresamos, por la misma ruta a Remuñe, corriendo contra otra tormenta que avanzaba por el oeste. Llegamos a las tiendas justo a tiempo, agotados pero felices.
Luego vinieron varios días de mal tiempo que pasamos comiendo, durmiendo, viendo llover desde la tienda, junto al fuego…, solos, Isabel, Miguel Ángel y yo. 
Fue una ascensión importante, no tanto porque fuera el Aneto, sino porque Isabel vio que ese mundo que desde siempre le había atraído fuertemente, el mundo de las montañas, no era algo lejano, inaccesible, tan solo literario, sino algo que podía ser real, algo que aquel día se hizo real para siempre.
A mí me cupo el honor de demostrarle esto. Que era posible llegar a ese punto, allá arriba en el cielo, que de un modo misterioso, a ella desde niña, igual que a mí, nos había atraído y nos sigue atrayendo.
Y hoy lo hemos celebrado en un lugar adecuado y con la dignidad requerida.

martes, 19 de agosto de 2014

Primavera en verano.

Y sigue sin llover por estas tierras valencianas. Bien distinto al verano pirenaico, fresco, húmedo, delicioso. Y esto, claro está, tiene sus consecuencias.
Consecuencias maravillosas. Este verano ha sido en Pirineos una larga y espléndida primavera. Los prados muy verdes, flores por todas partes, mucha agua, y los bosques, umbríos, llenos de setas, uniendo en extraña combinación la primavera con el otoño.
¡Qué tierra bendita! ¡Cómo entiendo a Russell, el Señor Conde, cuando después de recorrer el mundo entero se quedó en los Pirineos a los que dedicó toda su vida!
Comparto con vosotros unas fotos muy primaverales hechas en agosto y el enlace a un vídeo cortito de una magnífica tormenta de esas que tanta falta nos hacen en el verano de Valencia, tomado desde un apartamento de Bielsa.







Enlace al vídeo Tormenta en Bielsa.