FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 13 de mayo de 2014

4ª carta abierta a la Señora "Consellera" de Medio Ambiente.

Señora "Consellera" de Infraestructuras, Territorio y Medio ambiente:

Señora “Consellera” vuelvo a insistir. Supongo que sabrá que la situación del monte en la Comunidad y muy en particular en las tierras próximas al Golfo de Valencia, es extremadamente crítica.
La sequía continúa implacable. Si no llueve, y mucho, en mayo, nos metemos ya de lleno en el verano, que por cierto se está anticipando. Y aquí, en verano llueve poco o nada. Puede ser un verano muy largo, atroz, devastador, sin contar con el fuego. Pero es que tal como está el monte el fuego aparecerá.
Las plantas se están secando literalmente, los cultivos de secano arruinando, las fuentes dejan de manar y no hay charcos por ninguna parte; tampoco hay casi flores. Está siendo una triste primavera.
Nadie vivo ha visto sequía semejante por estas tierras aunque haya agua en los embalses y en los pozos. No sé si es consecuencia o no del cambio climático, lo que sí sé es que es una situación excepcional. ¿Están tomando medidas excepcionales? ¿O hablan mucho del citado cambio climático pero no hacen nada para controlar lo que podría ser una de sus consecuencias? Tendría narices la cosa.
Ya he pedido desde este mismo blog la creación en su "Consellería" de un gabinete de crisis para afrontar el desastre medioambiental que estamos viviendo, desastre tan grande como silencioso.
Tomen ya medidas. Que las brigadas antiincendios estén siempre alerta, las UME en permanente vigilancia, controlen por tierra y aire, intervengan enseguida al menor indicio de peligro, prohíban terminantemente el que se haga fuego en zonas forestales, pero ya, casetas incluidas, cierren si es menester el acceso a determinadas zonas vulnerables y cuando, estando como está el monte, venga el maldito poniente, señora mía, ni duerma como yo no duermo. Al menos, en su vigilia puede usted hacer algo. Yo sólo sufro.
Hace unos días recorrí la sierra Calderona con un amigo. Fuimos, en dos jornadas, de Puzol a Olocau pasando por Gátova. No había flores y aún así fue una gozada. Está en sus manos; esa sierra y otras muchas están en sus manos. Cuide lo poco que nos queda.
No lo tiene fácil. Es una situación excepcional. Tome medidas excepcionales. Esté a la altura de las circunstancias.

NOTA:
Bueno, ya sé que esto no lo leerá la Consellera, pero me desahogo y advierto, aliviando así, tan solo un poco, la impotencia que siento viendo la que se nos viene encima ante la indiferencia general. 

Estas plantas no recuerdo ahora como se llaman, pero están así.
Así es como tenían que estar ahora.
Así están ahora las jaras.
Así tenían que estar.
Así están los pinos, perdiendo hoja que amarillea y cae.
Así tenían que estar.
Esto es una mata de romero. Así están. Los tocas y cae la hoja.
Así tenía que estar el romero.

domingo, 11 de mayo de 2014

Receta. Pollo al gusto del emperador.

Este "careto" tenía el mozo en cuestión.
Marco Aurelio Antonio Augusto, más conocido como Heliogábalo, fue emperador romano el año 218 a los 14 años, y dejó de serlo cuando la propia Guardia Pretoriano lo asesinó a los 18. Ha pasado a la historia como uno de los más absurdos, crueles y depravados, a su tierna edad. Entre otros muchos excesos, su gusto por el buen comer era bien conocido, de hecho el nombre por el que se le recuerda significa persona dominada por la gula.
Pues bien, aquí os explico la forma de hacer un pollo delicioso, según una receta de Apicio, inspirada en tan singular personaje.

6 muslitos y 6 alitas (ver cómo hacer esta típica salsa romana en este mismo blog)
Aceite de oliva.
Un vaso y medio de vino blanco.
Un puerro bien picadito.
Un vaso y medio de leche.
Un puñado de piñones.
Dos huevos duros.
Una cucharadita de cilantro.
Un poquito de pimienta.
Unas ramitas de hierbabuena.
Dos pastillas de caldo de pollo.

            Échense tres o cuatro cucharadas soperas de garum sobre el pollo y mézclese bien; que queden pringaditas. Luego en una cazuela con el aceite caliente, deposítese con cuidado el pollo y dórese removiendo continuamente. Cuando ya esté dorado, añádanse el puerro picadito, el cilantro y la hierbabuena y sígase removiendo un par de minutos. Entonces es el momento de verter un vaso y medio de vino blanco, la pimienta, los piñones y las dos pastillas de caldo. Que cueza unos cinco minutos más y entonces añádase el vaso y medio de leche y déjese cocer a fuego medio hasta que reduzca, momento éste en el que añadiremos los huevos duros finamente picados y los mezclaremos bien con el guiso.
Otros cinco minutos más y listo.

Es fácil, el sabor diferente, exquisito para mi gusto y no es en absoluto necesario que montemos una orgía desenfrenada el día que decidamos agasajar a nuestros invitados con esta receta.

NOTA:
Esta receta es una adaptación de la original, publicada en el interesante y recomendable libro, para quien le guste la cocina, titulado Recetas con historia, de Ángeles Díaz Simón, que podéis encontrar en el Círculo de Lectores.

sábado, 10 de mayo de 2014

Un bonito encuentro de casi todos.


Este pasado viernes, en el Parque Maldonado, se reunieron casi todos los alumnos de 6º de primaria y 1º de secundaria de los colegios e institutos del pueblo, que cursan la asignatura de religión, convocados por la parroquia. Fue bonito, sencillo, creo que lo pasaron bien.
Entiendo que todo lo que sea romper barreras y juntar a la gente es bueno. Que niños de diferentes centros educativos jueguen juntos es bueno también y por otra parte, veo lógico que la parroquia convoque un día al año a todos los alumnos que han elegido libremente la asignatura de “reli”. No veo problema alguno en todo esto.
Lo que me ha sabido mal es ese casi. Los niños de dos “coles” no han podido ir porque los respectivos consejos escolares no lo han permitido. ¡Una lástima!
Y yo pienso que, si los motivos de tal decisión son de carácter pedagógico, los propios y únicos legítimos en un colegio, aunque sigue siendo una lástima, la decisión merece todos los respetos, pero si el no dejarles acudir al encuentro responde a los tristes prejuicios ideológicos de siempre, ¡qué pena más grande!¡qué vergüenza!¡qué miedo!
Pero no quiero juzgar. Sólo digo lo que ha pasado este viernes en Ribarroja. Y digo que estas cosas no son tonterías. Deben, al menos, hacernos pensar.

jueves, 8 de mayo de 2014

¡Que empieza el circo! ¡¡¡Yuju, barrabadudú!!!


Dentro de nada empieza el circo, un circo con payasos y payasas, equilibristas y equilibristos, bailarinas y bailarinos, domadores y domadoras, elefantes y elefantas, tigres y tigras, osos y osas, leones y leonas, focas y focos; oficialmente, a la una del viernes 9. Y sinceramente, me agobio solo de pensarlo. La de tonterías, incoherencias, bobadas y mentecateces que tendremos que oír y ver. Y es que no me gusta el circo.
Pero una cosa tengo clara. El 25 hay que ir a votar. Lo que no sé es a quién; a quién no, sí lo sé, desde luego. Y creo que sí hay que votar, porque eso significa que acepto la urna. Sí, la urna totalmente, aunque el sistema sólo parcialmente.
Del sistema, hay dos cosas que me revientan. A saber, el deplorable y cargante juego de los políticos consistente en tirarse trastos a la cabeza unos a otros continuamente, juego éste que en la campaña electoral alcanza cotas auténticamente ridículas y las alianzas postelectorales que me parecen una estafa al electorado y una gravísima adulteración de la democracia.
Y claro, como la urna sí, pero lo que hacen antes y después no me gusta un pelo y además, como he dicho, no sé a quién votar, hubo un tiempo en que lo supe, pues puedo meter una papeleta que diga:
-Ojos que no ven gabardina que te quitan.
-Quien a buen árbol se arrima buen tronco le cae encima.
-Mala pécora te muerda un ojo.
-Tarzán busca setas en Madagascar.
-Larga vida a Mortadelo.
O incluso algo más directo:
-Vete a gambar loros.
Pero ir a votar sí. Creo que es una irresponsabilidad no hacerlo. Tan irresponsabilidad como votar a un partido u otro por las tonterías que se harán y dirán en el circo, quiero decir, en la campaña electoral. Aunque al final, en el último momento, no sé; quizá por eso del mal menor…no sé.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Caminante no hay camino...


Tanto hablar estos días del Camino, no me resisto a enlazar vuestro Camino a Santiago con este precioso y muy conocido poema de Antonio Machado.
Pensadlo; aunque está en mapas, en libros, en guías, en realidad no existe hasta que uno lo ha hecho, hasta que paso a paso ha ido dejando sus huellas. Por eso, el llegar a Santiago no es el final, es el principio de otro trecho del Camino que lo haréis si seguís caminando.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

  Si queréis oír la canción compuesta por Juan Manuel Serrat sobre este poema pulsad el siguiente enlace: Caminante no hay camino...La canción es muy conocida. El vídeo, de youtube, es bonito.

martes, 6 de mayo de 2014

Carta abierta a los peregrinos de Santiago.

El "Monte do Gozo" a las puertas de Santiago.
Si buscáis en el diccionario de la RAE, cosa ésta muy sana, el significado de la palabra iniciático, encontraréis lo siguiente: 1. adj. Perteneciente o relativo a una experiencia decisiva o a la iniciación en un rito, un culto, una sociedad secreta, etc. Es la única acepción que tiene, y qué bonita acepción.
Pues bien, ahora entenderéis que desee que vuestro andar por Galicia, de camino a Santiago, haya sido para cada uno de vosotros un camino iniciático, es decir una experiencia decisiva, vuestra iniciación en el rito de llegar “al alma del libro”, de ingresar en la sociedad de los que a esa alma le rinden culto.
He dicho del libro, sí; pero, ¿a qué libro me refiero? Mirad, las personas somos como un libro, con su funda, sus tapas, sus páginas, las palabras escritas y el significado profundo que ellas tengan. La funda es lo que se ve, casa, coche, ropa, perfume, peinado…Las tapas es nuestro cuerpo, tal cual. Las páginas, nuestra conducta, nuestra forma de ser, de hablar, de actuar. Las palabras escritas, nuestros sentimientos, hasta los más hondos, los más íntimos, los que sólo compartimos con unos pocos. Y el significado profundo de las palabras, la razón de ser del libro, su alma, que hay quien os dirá que no existe, es vuestro espíritu, donde radica vuestra capacidad de amar, más allá de los sentimientos ¡ojo!, de gozar de la belleza, de perdonar; donde tiene su raíz la libertad irrenunciable, la esperanza, la alegría que nadie os puede quitar… Y es allí, más hondo todavía, discreto, esperándoos siempre, donde está Jesús.
¿A que vivimos al revés? Le damos mucha más importancia a la portada, las tapas, el papel y la letra que a lo que de verdad el libro nos dice, por eso nos cuesta tanto llegar a Él. Y aunque el libro es todo, cómo sea nuestra vida dependerá de que vivamos desde lo hondo o nos quedemos en lo que se ve en el escaparate de la librería, por bonito que sea.
Un camino como el que habéis hecho facilita el que caigáis en la cuenta de que no debéis ser libros bonitos que nada significan, ostentosos, triviales, pasajeros, de que lo mejor de vosotros está dentro, de que hay que abrir el libro y leerlo, descubrirlo, conocerlo y cuidarlo. De que os deis cuenta de que hay gentes de otros pueblos y otras lenguas  que abren el libro y buscan, como es bueno que busquéis vosotros. De que descubráis que es en el significado profundo de las palabras del libro donde podemos encontrarnos de verdad a nosotros mismos y a los demás.
El verde paisaje, la lluvia, los albergues, las ampollas, el pulpo, la llegada a Santiago, el botafumeiro, la misa en la catedral, son momentos del camino que habréis disfrutado, pero que tendrán pleno sentido si acaban siendo para vosotros ese camino iniciático que os lleve a vivir de un modo hondo y pleno.

Jesús.

P.D. Enhorabuena por vuestro comportamiento, vuestro esfuerzo, vuestro compañerismo, vuestra alegría, vuestra entrega. ¡Gracias! Pero no olvidéis que esto no ha acabado.  ¡BUEN CAMINO!

Isabel.

domingo, 4 de mayo de 2014

Y con la vida puede habernos dado el amor y la libertad. O no.

Mi primer casco de escalada, aún lo conservo, en la cima del Monte Perdido.
Más allá del aspecto comercial y a veces ñoño y “pastelón” del Día de la Madre, puede haber, para quien quiera acercarse, otra dimensión más honda que dé verdadero sentido a un día como éste.
Nuestra madre, es un hecho biológico, nos ha parido. Bien, muy bien. Podemos decir que nos ha dado la vida. Y con la vida puede habernos dado el amor y la libertad. O no, porque eso es mucho más difícil que parir.
Sí, darle al niño amor y libertad es extraordinariamente difícil. Es difícil porque el amor, frecuentemente, se ve infectado por la dependencia emocional, el miedo, que conducen a la posesión del ser amado, ahogando así la libertad y descomponiendo el amor que acaba convirtiéndose en triste y burda caricatura de lo que debería haber sido.
El verdadero amor se reconoce porque da libertad al ser amado, le deja ser él mismo, lo impulsa al mundo, aunque luego la mamá no se duerma hasta que el hijo llegue... Y además nunca se lo dirá.
Pues bien, en este primer domingo de mayo, quiero acordarme de aquel mes de septiembre de hace ya muchos años, en el que mis padres vinieron, sonrientes, a despedirme a la Estación del Norte. Recién cumplida mi mayoría de edad, me fui solo, en tienda, sin móvil (no había móviles entonces) nueve días a los Pirineos. Sólo sabían que estaba por la zona del Monte Perdido, y el día en el que, al regreso, les llamaría desde Torla.
En aquel viaje que fue para mí un viaje iniciático al mundo de las montañas, tuve tiempo de darme cuenta de la grandeza de aquel gesto, lo que despertó en mí una gratitud que con el paso de los años ha ido aumentando. Respetaron mi libertad, y por ese amor que te hace libre, que te da alas, que te abre al mundo, vinieron a despedirme sonrientes. Sólo me dijeron ¡cuídate, por favor!
Ahora pienso lo mal que lo pasarían. Ellos conocían los riesgos; imagino cómo esperarían el día de la llamada, con cuántos pensamientos negros tendrían que lidiar cada noche, a la espera del sueño.
Eso es dar junto a la vida, el amor y la libertad. Y eso es lo que siempre he agradecido a mis padres y hoy, de un modo particular, a mi madre.
 Gracias mamá por la vida, el amor y la libertad.