El
atardecer de ayer fue especialmente espectacular; un regalo de esos que te da
la naturaleza de vez en cuando. Además, viniendo desde San Antonio o La Pobla, y
luego cruzando el puente, la silueta de Ribarroja es preciosa.
Lástima
esos dos edificios, yo viví muchos años en uno de ellos, que rompen la armonía
del conjunto. Por eso, voy a compartir cuatro fotos, dos reales y dos
“arregladitas”, para ver cómo debería ser si no fuera por esos desvaríos
urbanísticos de otros tiempos.
Y si no se nota mucho es porque la belleza de la imagen ayuda a que no caigamos en la cuenta de "eso" que sería mejor si no estuviera donde está.
Tal como es.
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