FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

sábado, 5 de octubre de 2013

Señor policía, eso no se hace.


Ayer por la noche, cenando, me contaban cómo un honrado vecino de Ribarroja ha tenido que abonar 200 euros, y su mujer otros tantos, por aparcar los coches en el lado equivocado, el pasado 1 de octubre, a medio día, cuando había todavía vehículos aparcados a ambos lados.
No. Eso no se hace. Es injusto, indigno y peligroso. Hay mil comportamientos merecedores de multas como ésta o peores. ¡Por supuesto! Pero por no cambiar a tiempo el vehículo de acera, o equivocarse el primer día, cuando aún hay coches a ambos lados, clavarle a uno 200 euros, es un abuso intolerable.
¿Sería, por ejemplo, tan difícil, tener unas tarjetitas en las que dijera “le recordamos que debe cambiar su vehículo de acera, gracias” y dejarlas el primer día, sólo el primer día, a los que se les ha pasado o se han equivocado? No, eso no sería difícil. Eso sería pensar en el ciudadano. Estar junto a él. No contra él.
Pero claro, así se recaudaría menos, ¿verdad? Porque ése debe ser el objetivo de este comportamiento. Porque si no es éste, ¿cuál es? ¿Putear por putear?, ¿encabronar por placer? De verdad que no lo sé.
El ciudadano honesto, que paga sus impuestos y cumple las leyes, se siente injustamente agredido. Se siente víctima de la autoridad y de los agentes de la autoridad, que deben estar para servirle y protegerle, no para putearle. Y no solo víctima, sino víctima indefensa. No puede hacer nada porque es cierto que la ley no está de su parte, la ha infringido.
Y si, encima, el citado ciudadano está en paro, o cobra mil euritos al mes (y hay así demasiada gente) la indignación y la rabia adquieren dimensiones peligrosas.
Seamos sensatos. Apliquemos la ley con sentido común y respeto. No juguemos con el fuego, porque el estallido social es posible. No hay más que seguir jodiendo al personal de esta manera y más con los tiempos que corren. Yo, y lamento decirlo, entendería que ante estos comportamientos de la autoridad, la respuesta acabe siendo violenta. Lo lamentaría muchísimo, pero lo entendería. Y lo que más lamentaría es que después de todo, la víctima volvería a ser el de siempre, “pocaropa”. Saldrían entonces los santones de turno diciendo que éstas no son formas de resolver los problemas, problemas que ellos no son capaces de  imaginarse ni en sus peores pesadillas…
Y una última cuestión que siempre que pasan estas cosas me viene a la cabeza y que tengo muy clara. El abuso de poder, y el hecho del que hablo lo es, si sucedió tal cual me lo contaron,  deslegitima siempre a la autoridad que lo ejerce. Y una autoridad deslegitimada, no tiene por qué ser respetada. Y llegar a esto es muy, muy peligroso.

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