FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

martes, 10 de abril de 2018

Hay o hubo por ahí un necio que se llama o se llamaba Pepe.


En un reciente viajecito a Toledo entramos a visitar el convento de san Juan de los Reyes, de la orden  franciscana. Este impresionante edificio fue construido por orden de Isabel la Católica como conmemoración de la batalla de Toro y del nacimiento del príncipe Juan, y con la intención de que fuera mausoleo real.
El conjunto, desde fuera es espectacular, y más si accedes a la ciudad por el puente de san Martín. La iglesia, enorme, de estilo isabelino, está llena de interesante simbología, y el claustro, de dos pisos, es sencillamente genial. Bien merece una reposada visita, como tantos otros edificios y rincones  en la ciudad de Toledo.
Pero mira por donde, una vez más surge lo feo, lo absurdo, lo estúpido, en medio de la belleza, manchando con mano torpe y burda el arte y la historia. Cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que las paredes y las balconadas del claustro estaban llenas de pintadas, algunas hechas con auténtica saña, como la de un tal Pepe.
Yo no lo entiendo. No me cabe en la cabeza por muchas vueltas que le dé. ¿Cómo es posible que haya gente tan inculta, tan bárbara, tan extremadamente imbécil que se atreva a dejar su estúpida huella en un monumento del siglo XV? ¿Qué padres ha tenido? ¿A qué colegio ha ido? ¿Cuál es su cociente intelectual?...  Me hago mil preguntas para tratar de encontrar la explicación de cómo hay gente así; para tratar de justificar de algún modo que esa gentuza viva entre nosotros.
Y me asusta pensar que ese tal Pepe, por ejemplo, tiene derecho a voto, igual que yo. Me asusta porque pienso que si ese individuo no tiene criterio suficiente para saber que eso no se hace, ¿cómo va a tenerlo para saber quién puede gobernarnos? Cuestión ésta más compleja que el saber que no se estampa “tu firma” en un claustro del siglo XV.
Sobra gente así en una democracia; pero la solución no es, evidentemente, la eliminación física de semejantes necios, sino que a través de la educación y la cultura, cada vez haya menos Pepes de estos. Y eso sí debería ocupar el tiempo de nuestros políticos, en vez de estar echándose basura unos a otros, un día sí y otro también.
Pero bueno, es lo que tenemos. A continuación podéis ver unas cuantas fotos del claustro, y después otras de la triste huella de la incultura y la estupidez.


EL CLAUSTRO
















LA HUELLA DE LOS NECIOS

Observad la saña que este tal Pepe tuvo para dejar su nombre así de grabado. ¡Imbécil!




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