FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Lo tienen difícil.


 

En esta víspera del día de Nochebuena, quizá por deformación profesional, no puedo dejar de pensar en los padres de hijos adolescentes. Lo tienen difícil, muy difícil. No quisiera estar yo en su pellejo, como se dice coloquialmente.

Porque si todavía son niños, en la mayoría de los casos, no en todos, es más fácil controlar la situación. Y si ya son mayores de edad, ya no hay nada que hacer si no se ha hecho antes. Pero esos doce, trece, catorce, quince… ¡Ay esos añitos!

Por muchas restricciones, aforos limitados, toques de queda y demás medidas, todo sabemos que hecha la ley hecha la trampa, y las cenitas en pisitos, chaletitos, casetas, bajos menudearán por doquier. Y desde luego, no se ajustarán a la normativa.

Si sus padres son unos irresponsables, insolidarios y descerebrados, que los hay, los chavales lo tendrán fácil. El problema lo tendrá, como siempre, la buena gente, los padres que tendrán que plantar cara a sus hijos y aguantarnos en la cena de Nochebuena y Fin de año, de morros, en casa. También habrá quien tendrá la suerte de tener hijos responsables y comprensivos, ¡faltaba más!

Porque quedar seis amigos (máximo seis personas de dos núcleos familiares distintos, dicta la norma) en casa de uno a cenar, y luego dormir juntitos, pues con el toque de queda no podrán volver a casa, es tan fácil como insolidario e irresponsable, y eso no hay policía que lo controle.

Policía no, pero sí los padres de esos chavales que tendrán que aguantar el “seré el único que no vaya”, y cosas así, aparte de los morros anteriormente citados. Erosionamos durante años la autoridad, cualquier autoridad, y ahora que nos hace falta, ¡cuesta tanto ejercerla! Pero por mucho que cueste, necesitamos padres y madres responsables; cuantos más haya, mejor nos irá a todos en estos momentos.

Y es que este maldito y odioso “bicho” está dejando al descubierto todas nuestras vergüenzas, y aprovechándose de ellas, sigue castigándonos como si de una maldición bíblica se tratara.

Ya lo he dicho; pienso en todos esos papás y mamás que por ser buena gente, por ser solidarios, por ser respetuosos con todos, especialmente con los más vulnerables, van a tener unas fiestas difíciles.

¡Que hagan lo que deben! Muchos estamos con ellos.

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