FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Ribarroja-Villamarchante. Montaña y río.

Propongo a quien tenga ganas de darse un buen “pateo”, una ruta circular que con cuatro amigos he hecho hoy. Para disfrutarla vale la pena emplear el día entero e incluir en ella dos momentos gastronómicos.
Salimos de Ribarroja. Empezamos a las 9 y pico de la mañana almorzando, muy bien por cierto, en La Masía. Después, más calentitos, hacía frío, tomamos el camino de Cheste desde el que subimos a “Les Mamelles”. Bajamos a Porchinos y por umbríos senderos subimos a la Rodana. Desde allí descendimos hacia el corral de Barretes y sin llegar a él subimos por ruda trocha a la Rodana de las antenas. Luego bajamos por bien trazado sendero hasta la carretera que en 2 km. nos dejó en Villamarchante donde Isabel había encargado una paella en el restaurante Aragó I. Allí nos reunimos con los que no habían venido a la marcha que acudieron en coche. Muy buena y agradable comida. Aperitivo, exquisita paella, postre, café, chupitos…Eso sí, vocerío “made in Spain”.
Después de comer, bajamos hasta el río y por el camino del Parque Natural llegamos, ya de noche, a Ribarroja. Atardecer frío y precioso entre cañas y árboles desnudos. El río, limpio, lleno de vida. Las luces del pueblo que se acercan, y al fin, por el puente viejo a casa.
La excursión te deja bien. En unos 28 km. y  700 metros de desnivel, disfrutamos de senderos tranquilos por frondosos pinares, panoramas amplísimos en las cimas, y del delicioso camino que cruzando el río varias veces y bordeándolo siempre, nos muestra otro mundo diferente a la montaña, pero no menos hermoso. De verdad que vale la pena. Y lo tenemos tan cerca.

           Si quieres el track de la ruta pulsa Ribarroja-Villamarchante. Montaña y río.

Subiendo a "Les Mamelles" Ribarroja queda pronto allá abajo.
Enseguida se ven hacia el sur otras montañas. Destaca el Montdúver.
Y hacia el norte, la sierra Calderona en toda su extensión.
Mientras nosotros nos movemos por esta increíble isla verde tan próxima a casa.
Villamarchante se va acercando. Allí nos espera la familia...y una paella.
Después de comer regreso por el río.
El sol se pone tras la iglesia de Villamarchante.
Y desaparece al fin entre las cañas.
Cruzamos bajo el antiguo puente del tren. 
Árboles desnudos, muchos pájaros, el cielo malva y rosa. Se nota el frío.
Recorrer a esta hora el camino solitario es puro placer.
Y por fin, ya de noche cerrada, cruzamos una vez más el río camino de casa.

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