FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Feliz invierno.


En 11 minutos entra el invierno astronómico. El solsticio de invierno. La fiesta romana del sol invencible. La entrañable fiesta cristiana de la Navidad muy cerca. Y el invierno, tres meses de invierno por delante.
Atrás quedó un otoño asfixiantemente seco por estas tierras. Con lo que llovió ayer jueves, 5 litros, suman un total de 16 en todo el otoño. Dieciséis litros en todo el otoño. ¡Increíble! y malo, muy malo. Así está el monte.
Un otoño para olvidar. ¡Ojalá el invierno nos traiga agua, y frío, como debe ser, y nieve incluso, si no es mucho pedir, aunque sea en las montañas.
Para recibirlo os invito a leer este bonito capítulo de Platero y yo titulado precisamente “El invierno” y en el que Juan Ramón Jiménez se alegra de que llueva. Nos pasa como a él. Isabel y yo tenemos ganas de un día gris, de lluvia, larga, pausada, abundante, de un “día de contemplaciones”.

Dios está en su palacio de cristal. Quiero decir que llueve, Platero. Llueve. Y las últimas flores que el otoño dejó obstinadamente prendidas a sus ramas exangües, se cargan de diamantes. En cada diamante, un cielo, un palacio de cristal, un Dios. Mira esta rosa; tiene dentro otra rosa de agua, y al sacudirla, ¿ves?, se le cae la nueva flor brillante, como su alma, y se queda mustia y triste, igual que la mía.

El agua debe de ser tan alegre como el sol. Mira, si no, cuál corren, felices, los niños bajo ella, recios v colorados, al aire las piernas. Ve cómo los gorriones se entran todos, en bullanguero bando súbito, en la yedra, en la escuela, Platero, como dice Darbón, tu médico.

Llueve. Hoy no vamos al campo. Es día de contemplaciones. Mira cómo corren las canales del tejado. Mira cómo se limpian las acacias, negras ya y un poco doradas todavía; cómo torna a navegar por la cuneta el barquito de los niños, parado ayer entre la hierba. Mira ahora, en este sol instantáneo y débil, cuán bello el arco iris que sale de la iglesia y muere, en una vaga irisación, a nuestro lado.


Feliz invierno.

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