FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Si no creéis en un "nosotros", dejad en paz a Mandela.


Me resulta a la vez curioso e irritante el ver a muchos personajes públicos deshaciéndose en alabanzas hacia Nelson Mandela. Y me sorprende porque alaban en él justo lo contrario de lo que hacen ellos. Es de un cinismo sorprendente, y es el cinismo una de las actitudes que siempre me han resultado más repulsivas, de más difícil digestión.
Nelson Mandela ha sido un gran político, cierto, y detrás de un gran político siempre hay un gran hombre. Un hombre que ha entrado en la historia por la puerta grande, porque ha sido capaz de elevarse por encima de la miseria de lo mío y lo vuestro para entrar en la grandeza de lo nuestro.
Madiba nos demostró que el perdón, que según sus palabras libera el alma y elimina el miedo, tiene sitio en la política. Pero el perdón de verdad, el perdón que convierte al contrario en aliado, el perdón que descarta cualquier posible revancha, el perdón que olvida no a la víctima, sino al verdugo a quién le tiende la mano y convierte en compañero. El perdón que abre las puertas al futuro.
Hace 74 años que acabó la Guerra Civil. Hoy, demasiados políticos, intelectuales, artistas, tertulianos, periodistas, demasiados ciudadanos de a pie, siguen hurgando y hurgando en aquella terrible y vieja herida para, como se dice vulgarmente, “barrer para casa”. ¡Ojo! para mi casa, no nuestra casa. Y lo hacen sin disimulo alguno en un alarde de demagogia y manipulación espantosos. Derechas e izquierdas, rojos y fachas, franquistas y republicanos, buenos y malos…¡Ya está bien hombre, ya está bien! Esos conceptos están actualmente vacíos. No significan nada. No responden a la realidad actual. Sólo sirven para manipular, para dividir, para enfrentar, para “llegar a la Moncloa” o para amarrarse a ella si ya se ha llegado.
Mirad lo que hizo Madiba. Tomad nota. Intentadlo vosotros. Intentémoslo todos. Y si seguimos pensando que los míos son los buenos y ellos los malos, que los otros lo hacen siempre todo mal, que después de 74 años no puedo perdonar, que hay que recordar sólo a “mis muertos”, que es imposible en este país un nosotros, si pensamos así, al menos por coherencia, por vergüenza, dejemos en paz a Nelson Mandela.

El perdón libera el alma, elimina el miedo. Por eso es una herramienta tan poderosa.
Nelson Mandela


                                                                           

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