FRASES PARA PENSAR.

SE DARÁ TIEMPO AL TIEMPO,
QUE SUELE DAR DULCE SALIDA A MUCHAS AMARGAS DIFICULTADES.

Cervantes en el Quijote.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Hoy hace 25 años.



Hoy es un día muy especial para nosotros. Era sábado el 13 de mayo de 1995, y en la iglesia parroquial de Alpuente, Isabel y yo nos casábamos. Hacía frío aquel día muy azul, y aún había heleros en el Javalambre.
Veinticinco años después, solos, encerraditos en casa, recordamos aquel día. Y ¿por qué no decirlo?, nos da toda la rabia y toda la pena del mundo no poder compartir el aniversario con tanta gente a la que queremos y que sabemos que nos quiere. No poder celebrarlo con besos, abrazos, risas y buena comida, ¡cómo no! No poder, ni siquiera ir hoy a misa, veinticinco años después de aquella inolvidable eucaristía. Nos da pena y rabia.
Pero no queremos que esa rabia y esa pena, comprensible y natural por humana, oculte lo más hermoso de este día, su razón de ser. El poder estar hoy juntos en esta casa, que es nuestra y de tantos, sabiendo con absoluta certeza que aquel sí quiero de entonces ha ido creciendo y haciéndose más hondo, más fuerte, más claro con el paso de los años. Que las alegrías y tristezas, los buenos y malos ratos, los proyectos compartidos, las esperanzas e ilusiones, a veces rotas, no han hecho más que unirnos cada día más y más.
Sí, nos queremos, nos sabemos queridos por gente a la que también queremos, y sabemos que Dios nos quiere. Además, y a menudo, pensamos que si el amor humano, el nuestro, que los sentimos sin límites, no es más que un débil reflejo del amor de Dios, ¡cómo será su amor!; aunque a veces no lo entendamos.
Y todo esto es motivo de agradecimiento y alegría. Agradecimiento por estar hoy aquí, juntos. Agradecimiento por la presencia de Dios en nuestra vida, hoy de un  modo intenso e inesperado. Agradecimiento por todos los que nos habéis acompañado en el camino de nuestro matrimonio. Agradecimiento por las vidas de los que ya no están con nosotros y que nos acompañaron aquel día. Y de todo este agradecimiento surge la alegría que borra la pena y disuelve la rabia.
Sí, lo celebraremos hoy. Estaremos en casa, pero sabemos que no estaremos solos, ¿verdad? Y rezaremos. Y nos pondremos guapos. Y decoraremos nuestro hogar, el que tanta gente nos ayudó a arreglar para que estuviera listo aquel 13 de mayo. Y comeremos y cenaremos bien, ¡faltaría más!
No son las Bodas de Plata que soñábamos, que incluso empezamos a preparar. Pero no queremos que el día tenga ningún regusto amargo, no queremos que las sombras oculten la luz, porque aquellas palabras que pronunciamos en nuestro matrimonio eran verdad, han sido verdad durante 25 años, son verdad hoy, y queremos con toda el alma que sigan siendo verdad siempre. Y eso es luz, una luz que, pese a las circunstancias, brilla hoy, radiante, en todo su esplendor.

Jesús, yo te quiero a ti, y te tomo como marido
y me comprometo a hacer crecer nuestro amor día a día,
y a esforzarme siempre, pase lo que pase,
y a trabajar juntos por el futuro que esperamos
para que nuestras vidas lleguen a ser
estímulo de alegría y esperanza para todos,
y nuestro matrimonio sea señal
de la presencia de Dios entre los hombres.

Isabel, yo te quiero a ti, y te tomo como mujer
y me comprometo a hacer crecer nuestro amor día a día,
y a esforzarme siempre, pase lo que pase,
y a trabajar juntos por el futuro que esperamos
para que nuestras vidas lleguen a ser
estímulo de alegría y esperanza para todos,
y nuestro matrimonio sea señal
de la presencia de Dios entre los hombres.



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